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La escuela de verano “EduXaló”, está dirigida a los menores de la localidad para que, durante las vacaciones escolares, los niños puedan practicar diversas actividades lúdicas y ocupar así el tiempo libre tras el fin del curso. Sin embargo, una polémica y escandalosa actuación por parte del Ayuntamiento de Xaló (Alicante), dirigido por Compromís, -en esta ocasión organizada por la concejala de Igualdad- ha suscitado una gran controversia entre los padres y vecinos del pueblo.


Los padres han mostrado su malestar por no tener conocimiento de la actividad en la que posteriormente fueron involucradas sus hijas.

Así, el día anterior a la “instrucción”, los alumnos de esta escuela estival informaron a sus padres de que al día siguiente tendrían que llevar “un pañuelo grande” para utilizarlo como parte del ejercicio de lo que supuestamente iba a ser una clase sobre “la mujer en el siglo XX”. Nada más lejos de la realidad; las verdaderas intenciones de esta singular clase, diseñada por los responsables de este campamento (con el inestimable asesoramiento y organización de la concejala de igualdad Jana González), distaban mucho de lo expuesto a los padres de las menores.



Y es que los monitores del centro, reforzados por una instructora musulmana y por la concejala de Igualdad, impartieron una “clase magistral” para aleccionar a las niñas sobre cómo colocarse correctamente el velo islámico, escribir su nombre en árabe, así como la difusión de otras costumbres, ritos, normas islamistas o demás hábitos integristas propios de esta religión ciertamente discriminatorios con las mujeres.

Un municipio de Alicante organiza una jornada para enseñar a las niñas españolas a colocarse el velo musulmán


Tal como afirma un estudio de  Antonio Guerrero Espejo y Javier Colomina Rodríguez, titulado 'Población inmigrante y enfermedades infecciosas':

"Sin lugar a duda, la inmigración supone un reto para los clínicos, ya que deben de incluir en su diagnostico diferencial enfermedades endémicas de las áreas de procedencia. Es bien conocido que algunas patologías emergentes y/o re-emergentes son derivadas de la movilidad internacional de la población. En España, han aparecido en los últimos 25 años más de 22 procesos asociados a la inmigración, algunos de los cuales ya estaban erradicados".

En Alemania, los medios de comunicación han publicado una gran cantidad de artículos sobre la magnitud de la crisis migratoria para la salud pública. Los artículos suelen citar a profesionales médicos con experiencia directa en el tratamiento de inmigrantes. Muchos admiten que la migración masiva ha elevado el riesgo de enfermedades infecciosas en Alemania y Europa. Algunos de los titulares son:

"Los refugiados suelen portar enfermedades desconocidas al país receptor""Los refugiados traen enfermedades raras a Berlín""Refugiados en Hesse: Vuelven las enfermedades raras""Los refugiados suelen traer enfermedades desconocidas a Alemania""Los refugiados traen enfermedades 'olvidadas', dicen los expertos""Se triplica el número de casos de hepatitis B en Baviera""Los casos de tenia crecen en Alemania más del 30%""Enfermedades infecciosas: Los refugiados traen la tuberculosis""La tuberculosis vuelve a aumentar en Alemania, especialmente en las grandes ciudades, provocada por la migración y la pobreza""Los refugiados están trayendo la tuberculosis""Más enfermedades en Alemania: la tuberculosis está de vuelta""Un médico teme un riesgo de tuberculosis a causa de la ola de refugiados""Aumento significativo del brote de sarampión en Baden-Wurtemberg​: los migrantes suelen estar afectados""La política sobre refugiados tiene la culpa del brote de sarampión, según un experto""La sarna va en aumento en Renania del Norte-Westfalia""Enfermedades casi olvidadas como la sarna vuelve a Bielefeld""¿Ha entrado en contacto con refugiados? Debería prestar atención"; y "Refugiados: Un amplio abanico de enfermedades".

La Sociedad Alemana para la Gastroenterología y las Enfermedades Digestivas y Metabólicas celebró recientemente un simposio de cinco días en Hamburgo para ayudar a los médicos a diagnosticar enfermedades que apenas se han visto en Alemania. Entre ellas:
  • Fiebre recurrente transmitida por piojo (FRTP): En los últimos dos años, al menos 48 personas en Alemania fueron diagnosticadas con FRTP, una enfermedad que no se había visto en el país antes de la crisis migratoria de 2015, según un informe del RKI. La enfermedad, que se transmite por los piojos en la ropa, ha preponderado entre los migrantes del este de África que han viajado durante meses para llegar a Alemania con un solo conjunto de ropa. "Todos nos habíamos olvidado del FRTP", dijo Hans Jäger, médico residente en Múnich. "Tiene una tasa de mortandad de hasta el 40% si no se detecta y se trata con antibióticos. Los síntomas son parecidos a los de la malaria: fiebre, dolor de cabeza y sarpullidos".
  • Fiebre de Lassa: En febrero de 2016, un paciente infectado en Togo (oeste de África), fue tratado y murió en Alemania. Tras su muerte, se confirmó una infección por el virus de Lassa en otra persona que había tenido contacto profesional con el cadáver del difunto. La persona fue tratada en un lugar aislado y sobrevivió a la enfermedad. Esta fue la primera transmisión documentada del virus de Lassa en Alemania.
  • Fiebre del dengue: Casi mil personas fueron diagnosticadas con la fiebre del dengue, una enfermedad tropical transmitida por mosquitos, en Alemania en 2016. Esta cifra es un 25% superior a la de 2014, cuando fueron diagnosticadas 755 personas con la enfermedad.
  • Malaria: El número de personas diagnosticadas con la malaria se disparó en 2014 (1.007) y 2015 (1.063), pero descendió ligeramente en 2016 (970). La mayoría de los afectados contrajeron la enfermedad en África, en particular en Camerún, Ghana, Nigeria y Togo.
  • Equinococosis: Entre 2014 y 2016, más de 200 personas en Alemania han sido diagnosticadas con equinococosis, una infección provocada por tenia. Esto representa un aumento de en torno al 30%. Los afectados contrajeron la enfermedad en Afganistán, Bulgaria, Grecia, Kosovo, Irak, Macedonia, Marruecos, Siria y Turquía.
  • Difteria: Entre 2014 y 2016, más de 30 personas en Alemania han sido diagnosticadascon difteria. Los afectados contrajeron la enfermedad en Etiopía, Eritrea, Libia, Sri Lanka y Tailandia.
  • Sarna: Entre 2013 y 2016, la cifra de personas diagnosticadas con sarna en Renania del Norte-Westfalia se disparó a casi un 3.000% de casos más.

Estas son las siete enfermedades que se propagan con la llegada de inmigrantes


¿Por qué hay una crisis de los inmigrantes en el Mediterráneo y por qué tantas ONG implicadas en este proceso? La razón es "una amplia red de partidarios de la política de fronteras abiertas" y de organizaciones que son financiadas o cooperan con la Open Society Foundations de George Soros, revela un nuevo artículo del portal Vestifinance. El texto afirma que, si bien no es ilegal, a veces su actividad política va "demasiado lejos".

La publicación analiza "la red de 'lobbies' de la inmigración" en Italia, que consta de las ONGs internacionales financiadas por la Open Society; las ONGs italianas financiadas por la Open Society y las organizaciones que tienen proyectos conjuntos con la Open Society. Entre ellas destaca las siguientes:

1. Associazione Carta di Roma

Esta asociación fue fundada en diciembre de 2011 para poner en práctica el "código moral de la información correcta" sobre la inmigración.

2. COSPE Onlus

Fundada en 1983, COSPE Onlus está presente en 30 países con 150 proyectos lanzados "en aras del desarrollo de un mundo justo y sostenible, el respeto de los derechos humanos, la paz y la justicia para el pueblo", respaldando el derecho a la movilidad internacional.

3. ASGI

ASGI, que ha contribuido a la creación de leyes nacionales y europeas sobre la inmigración, el asilo y la ciudadanía, fue fundada y financiada directamente por la Open Society. Esta ONG se centra principalmente en la situación actual en Hungría y en adoptar medidas contra la discriminación.

En el marco de la reforma de inmigración, el asilo y la ciudadanía, ASGI insiste, entre otras cosas, en que la Unión Europea debe abandonar sus políticas hostiles adoptadas en los últimos años, como el acuerdo entre Turquía y la UE del marzo de 2016, al igual que rechazar la cooperación con "regímenes dictatoriales" como los de Libia, Sudán y Nigeria.

4. CILD

CILD, fundada en 2014, es una red de organizaciones que promueven los derechos y libertades de los ciudadanos y organizan campañas de sensibilización con el objetivo de cambiar la opinión pública sobre la inmigración para que sea vista "como un sistema de asilo, en lugar de un sistema criminal", explica el artículo.

La red de CILD incluye varias organizaciones y movimientos apoyados o financiados por la Open Society de Soros, como Buon Diritto, ANSI, ARCI, CIR, Cittadini del Mondo, Fondazione Leone Moressa, Lunaria, NAGA o PARSEC.

5. Buon Diritto


En particular, Buon Diritto, de la red CILD, es un grupo de apoyo centrado en la inmigración cuyo sitio web "está lleno de información de la Open Society", señala Vestifinance.

Gobierno en la sombra

Según resume el portal, la red de las organizaciones relacionadas con Soros "es extensa y compleja", e incluye a políticos como Cécile Kyenge, ministra de Integración y Cooperación Internacional de Italia entre 2013 y 2014, o la excanciller transalpina Emma Bonino, que son "directamente responsables" de la gran afluencia de inmigrantes a Italia y apoyan grupos que promueven la censura de la prensa.

El objetivo principal de Open Society –el uso de leyes contra la discriminación para facilitar la migración sin restricciones mediante la apertura de las fronteras– es expresada claramente en el manifiesto de muchas organizaciones, la mayoría de las cuales defienden sus "puntos de vista extremos" como "basados en la evidencia" o "sentido común". A la vez "proporcionan una interpretación subjetiva de los datos u omiten información inconveniente", así como apoyan con eficacia a los inmigrantes "independientemente de si son solicitantes de asilo legales o ilegales", concluye Vestifinance.

¿Están Soros y su 'Gobierno en la sombra' detrás la crisis de los inmigrantes en el Mediterráneo?


El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha informado de que 10.751 inmigrantes han entrado de forma irregular en España entre el 1 de enero y el 16 de julio de este año, lo que supone un aumento del 104 por ciento con respecto al mismo periodo de 2016.

Durante su intervención en la Comisión de Interior del Congreso, Zoido ha destacado que 3.204 personas han accedido a España a través de Ceuta y Melilla y que, en su mayoría, lo han hecho por vía terrestre, tanto por salto del vallado, como en los dobles fondos de vehículos, unas prácticas han aumentado un 40,3 por ciento con respecto al año anterior.

En este sentido, el ministro ha señalado que se ha registrado una intensificación de los saltos de la valla en Ceuta, con 5.266 intentos en los que va de 2017, "cuando en todo 2016 hubo un total de 3.472 intentos", según ha apuntado Zoido.

El titular de Interior ha reconocido que la migración es uno de los temas "elementales" siempre que existe una reunión de Gobierno o un encuentro internacional. A su juicio, España está haciendo todos los esfuerzos para conseguir una "migración legal y ordenada" que redunde en beneficio de quienes llegan al país y de quien los recibe.

La inmigración ilegal en España crece un 104%


Lo que tiene la economía empírica es que algunos problemas nunca se resuelven. Si dos físicos no están de acuerdo con la masa del electrón, pueden hacer un número infinito de experimentos para ver quién tiene la razón y, en algún momento, surgirá una verdad innegable. En las ciencias sociales, en cambio, las evidencias no se pueden producir adrede, sino que llegan al azar, desde fuera.

Esto significa que cuando dos economistas tienen opiniones diferentes sobre el impacto de la inmigración en el mercado laboral, la única forma es discutir con métodos empíricos.

Ese tipo de discusiones se ha desarrollado en los últimos dos años entre los economistas que consideran que la inmigración no perjudica a los trabajadores nativos de los Estados Unidos y otro, muy conocido, que cree que los efectos negativos son muy grandes.

George Borjas, profesor de la Escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard (y también un inmigrante cubano) ha sido descrito por importantes publicaciones como un “erudito en su campo” y “el principal economista de inmigración de Estados Unidos”. De todos los economistas que estudian ese área, Borjas es, seguramente, el único capaz de mantener su propia teoría contra la de los demás.

El argumento en el que se basa es de 1990, del célebre economista laboral David Card. El estudioso investigó la llegada de los barcos desde el puerto de Mariel, en 1980, cuando Fidel Castro permitió que 125.000 cubanos emigraran. La mayoría de ellos acabó en Miami. Card, convencido de que la decisión de un dictador como Castro apenas puede afectar a las condiciones del mercado laboral en Miami, se dio cuenta de que esta situación ofrecía un perfecto “experimento natural” con el que se podía estudiar cómo afectaba la inmigración a los trabajadores nativos.

Curiosamente, Card concluyó que la oleada de inmigrantes no tenía efecto en los salarios o en los niveles de empleo para los locales poco calificados. Tanto ese estudio, como otros que se realizaron posteriormente, llegaron a la misma conclusión y cambiaron la forma en la que la mayoría de los economistas pensaban acerca de los costos y los beneficios de la inmigración.

Borjas, bastante escéptico en materia de inmigración, no está de acuerdo. En 2015 escribió un documento en el que afirmaba que si se analizaba cuidadosamente se podía ver el impacto perjudicial que tuvo la ola de inmigración de Mariel sobre los salarios de un grupo de estudiantes de secundaria, nacidos en Miami, que abandonaron la escuela.

Las declaraciones de Borjas molestaron a otros investigadores de inmigración. Giovanni Peri y Vasil Yasenov de la Universidad de California en Davis señalaron que Borjas había limitado su estudio a estudiantes de entre 25 y 59 años que tuvieron fracaso escolar, y excluido a los hispanos no cubanos. También señalaron que se había limitado a una muestra de entre 17 y 25 sujetos, una evidencia demasiado pequeña para sacar conclusiones sólidas.

Peri y Yasenov incluso encontraron que algunos cambios en los métodos investigativos podrían eliminar por completo el efecto negativo que Borjas decía haber encontrado. Un documento de seguimiento, elaborado por Peri y Yasenov, utilizó métodos estadísticos mucho más sofisticados y concluyó que el resultado de Borjas se debía a errores de medición. Otros estudios también consideraron errónea la conclusión de Borjas.

Hace poco Michael Clemens, del Centro de Desarrollo Global de Estados Unidos, y Jennifer Hunt, de la Universidad de Rutgers, encontraron un problema aún peor en el estudio de Borjas. Ambos señalaron que en 1980, el mismo año del caso de Mariel, la Oficina del Censo de Estados Unidos cambió su método para poder incluir a hombres negros con bajos niveles de educación. Los trabajadores que, según Borjas, sufrieron los efectos de la inmigración de Mariel también incluían a estos hombres negros.

Como que este grupo de población generalmente tenía salarios más bajos que los que el censo había contabilizado en anteriores temporadas, el hecho de que hubiera una caída de salario se debe, con toda probabilidad, al cambio de medición en el estudio.

Borjas, por su parte, rechazó cualquier tipo de conclusión contraria a lo que él había dicho en un primer momento y sugirió que esos nuevos resultados estaban impulsados por los filántropos de Silicon Valley que colaboran en el mismo think tank donde trabaja Clemens. También asegura que los trabajadores con bajos salarios, aquellos que presumiblemente había sido afectados por la inmigración de Mariel, no solo eran trabajadores negros y que los blancos poco calificados podrían haberse mudado de Miami para no tener que competir con los cubanos recién llegados.

Es poco probable que este debate termine. Pese a eso, mirar atrás permite verlo un poco más claramente. Un estudio sobre las olas de refugiados halló que hay un impacto muy bajo o nulo en el empleo de los trabajadores nativos en aquellas ciudades donde van destinados los refugiados. Estos efectos son iguales tanto si van a países ricos, pobres o vecinos. En 2005, Card encontró que la inmigración mexicana apenas afectaba a Estados Unidos. Algunos estudios, incluso, han llegado a la conclusión de que la inmigración aumenta los salarios de los nativos, al incitar a los lugareños a volver a la escuela y mejorar sus habilidades.

George Borjas, profesor de la Universidad de Harvard: 'Los inmigrantes dañan el empleo local'


La policía de Riad ha indicado este martes haber comenzado a interrogar a una mujer aparecida este fin de semana en las redes sociales en minifalda y en un lugar histórico del Reino saudí, donde las mujeres son obligadas a ir cubiertas en público.

La joven ha reconocido haber visitado este histórico enclave en compañía de un hombre, pero ha afirmado que las imágenes han sido difundidas en las redes sociales sin que ella lo supiera, según un portavoz de la policía, citado por diarios saudíes. La muchacha será llevada ante un juez que decidirá su arresto o liberación, y si presenta cargos contra ella.

En Arabia Saudí las mujeres están obligadas a salir a la calle vestidas con una abaya negra, el vestido tradicional que les cubre de la cabeza a los pies. No tienen el derecho a conducir y necesitan el consentimiento de un tutor masculino para trabajar, estudiar o viajar al extranjero.

El pasado 5 de mayo las mujeres saudíes fueron autorizadas por decreto real a realizar diversas tareas administrativas sin necesidad de un tutor, lo que supuso un pequeño e importante cambio en los derechos de la mujer.

Varias secuencias de un vídeo publicado en una cuenta de la red social Snapchat, muestra a una mujer joven conocida como «modelo Khulood» con el pelo largo y sin velo, además de llevar una minifalda, una camisa de manga corta y gafas de sol.

En una de las imágenes, se ve a «Khulood» caminar en una fortaleza histórica en Ushaiqer, un pueblo a 200 kilómetros al noroeste de la capital, Riad.

Las autoridades de la región de Riad emitieron la orden de perseguir a la joven por su vestimenta «indecente».

La Comisión para la Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio pretende que se «adopten las medidas necesarias contra esta transgresión (del orden moral), en coordinación con las autoridades competentes», confirmó un portavoz de la policía religiosa en Twitter.

Detenida por pasear en minifalda en Arabia Saudí


El pasado noviembre, Imran Khan, británico de origen paquistaní de 37 años, padre de cinco hijos y propietario de una modesta tienda de comida a domicilio, sufrió serias quemaduras en el rostro cuando un grupo de adolescentes le lanzó ácido a la cara mientras repartía pizzas en Barking, al Este de Londres. Primero intentaron robarle y más tarde le lanzaron el líquido corrosivo, que portaban en una botella de bebida energizante. «Me ardía la cara. Me dolía muchísimo y no podía ver. Fue un shock terrible», recuerda con su rostro marcado de por vida.

El club Mangle E8 ocupa una antigua lavandería industrial de Hackney, en el Noreste de Londres. En abril organizó una fiesta, un «rave» de seis de la tarde a las tres de la madrugada. Pero a la una y diez entró la policía tras un ataque con ácido, con veinte personas quemadas. El incidente comenzó como una riña entre dos grupos de jóvenes. Uno de ellos sacó un spray y roció la sustancia sobre varios «clubbers».

«Mis planes están totalmente rotos y el dolor es insoportable. Solo espero poder recuperar con paciencia parte de mi cara», se duele desde un hospital londinense Resham Khan, de 21 años y ancestros paquistaníes. El 21 de junio, la joven, con aspiraciones de modelo y estudiante de Empresariales en la Universidad Metropolitana de Mánchester, celebraba su cumpleaños en Londres con su primo Jameel, de 37 años. Caminaban por el barrio de Beckton, en el Este, cuando pasó un coche y un hombre les lanzó ácido. «Empezamos a gritar de dolor. Era como si se nos derritiese la cara. Tardaron cuarenta minutos en socorrernos».

La semana pasada Londres sufrió una nueva conmoción. «Estoy verdaderamente horrorizada, como todo el mundo, por los cinco ataques con ácido en menos de 90 minutos de la noche del jueves», reconocía ayer la ministra del interior. Cinco hombres resultaron heridos, uno con quemaduras faciales terribles. Entre los detenidos figura un pandillero de solo 16 años. La ministra recuerda que «la ley es bastante fuerte y contempla penas de por vida», pero anuncia un plan para que se apliquen y para cuidar más a las víctimas. «Las penas de por vida no deben quedar solo para los supervivientes de estos ataques».

Iniciativa laborista

Este lunes en el Parlamento se estudiará una iniciativa laborista para penar la posesión de ácido, algo que la ministra apoya. En la actualidad la policía tiene que probar que quien posee la substancia planea una agresión. Inglaterra es el lugar del mundo donde se registran más ataques con ácido, sobre todo en Londres, y se han disparado. En 2012 hubo doscientos, pero en 2016 y la primera mitad de 2017 han sido 504. Las asociaciones policiales calculan que entre enero y abril de este año se han registrado 400.

No es algo nuevo en Inglaterra, donde se trata de una forma de venganza que se practica desde la época victoriana. Pero la escalada actual es inédita. ¿Las razones? Códigos de honor en comunidades de inmigrantes, violencia doméstica, venganzas pandilleras y ataques racistas. Se registran el doble de agresiones a hombres que a mujeres. Los dos barrios más conflictivos son Newham, con un 32% de musulmanes, y Tower Hamlets, con un 34,5% (siete puntos más que cristianos).

El parque de viviendas londinense, anticuado, con muchas casas victorianas de tuberías obsoletas, hace que los desatascadores de gran potencia, muy abrasivos, sean un artículo omnipresente en los supermercados. También se agrede a veces con amoníaco o limpiadores de hornos. «Las bandas callejeras están usando ácido en vez de pistolas y cuchillos porque es más fácil de comprar, se puede conseguir por 6,5 libras y las leyes no persiguen la posesión», explica desde el hospital la modelo agredida.

Cressida Dick, la jefa de la Policía Metropolitana, reconoce que lo que está pasando «es una barbaridad». Algunos agentes comentan con cierta impotencia que «el problema es que estamos ante un arma que se encuentra debajo de todos los fregaderos». Los psicólogos subrayan los efectos devastadores de estos crímenes, no solo físicos, también en la autoestima de las víctimas. El ácido da a los pandilleros sensación de control y poder, porque crea un miedo enorme.

Fuente: ABC

400 ataques con ácido en Londres en lo que va de año



Los ataques terroristas de Paris de 2015, y el hecho de que sus autores eran ciudadanos belgas y franceses, ha puesto de nuevo en duda la eficacia del multiculturalismo en Europa. El extremismo que se da entre los musulmanes occidentales, no solamente es producto de una eficaz propaganda llevada a cabo por grupos terroristas como Daesh o Al Qaeda, principalmente, sino que también del fracaso del modelo multicultural occidental que más que integrar a sus inmigrantes los ha condenado al aislamiento.

Francia, Alemania y Reino Unido, son los países de la Unión Europea en cuyo seno se concentran las comunidades musulmanas más numerosas. A pesar de que en Francia no se llevan a cabo estadísticas que hagan referencia al origen étnico o religioso de sus ciudadanos, se estima que hay alrededor de seis millones musulmanes, lo que supone casi un 10% de la población total del país. Así, Francia es el país de Europa con mayor número de musulmanes, seguido por Alemania (5,1 millones) y Reino Unido (3.5 millones). De acuerdo con un estudio realizado por el centro Pew Research acerca del crecimiento de la población global por religiones, es previsible que para 2050 la población musulmana incremente un 73%; mayor del que se daría en cualquier otra religión, llegando con ellos a representar a 30% de la población mundial. El rápido crecimiento demográfico que se registra en los países mayoritariamente musulmanes, sumado a los conflictos que se dan en parte de estos estados, obliga a sus poblaciones a la emigración.

Hasta la actualidad, la capacidad de Europa se ha visto extralimitada en dar una acogida debida lo que ha propiciado una segregación crónica que se refleja en los así llamados “no-go zones”, es decir barrios dominados por población de origen musulmán en donde las autoridades locales han perdido absolutamente el control. Inseguridad, intimidación religiosa, vejaciones, extorsiones, crimen organizado son lo que caracteriza a estos barrios caracterizados por un perfil social muy bajo debido a las bajas tasas de educación, altas tasa de desempleo y pobreza.

Los no-go zones, el eufemismo postmoderno de los guetos, no son una novedad en Europa, pero si un tema tabú y un fenómeno desacreditado por los dirigentes nacionales que niegan la existencia de dicho problema en el seno de las grandes ciudades europeas.

Un caso de gran revuelo mediático se dio en 2014 en Alemania cuando la publicación nacional Bild dio a conocer la existencia de una especie de policía islámica que patrullaba las calles de Wuppertal con chalecos naranjas que les identificaban como tal, y que vigilaban el cumplimiento de la sharia o ley islámica que prohíbe los conciertos o escuchar música, fumar, beber alcohol, consumir cualquier tipo de droga, y obliga a las mujeres a llevar el velo.

El asunto saltó de nuevo a la luz este año, tras los incidentes de abusos sexuales a mujeres alemanas por parte de hombres identificados como de origen norteafricano, registrados durante la Nochevieja en Colonia. Tras los incidentes, el jefe del sindicato de policías de Westfalia advirtió acerca de zonas controladas por bandas sobre todo de libaneses que “intentan imponer su orden y cada vez es más difícil para la policía trabajar en esas zonas en la que se supone que no debemos entrar”.

Casos similares también han sido reportados ya en Dinamarca o Suecia. En 2011, el grupo islámico Kaldet til Islam (Llamada al Islam) declaró varios suburbios de Copenhague como zonas sujetas a la ley islámica.

Francia, cuna europea del extremismo islámico

De acuerdo con medios nacionales hay alrededor de 750 áreas en las que gobierna la anarquía y/o en los que la ley nacional ha sido sustituida por la sharia. El think tank francés Instituto Montaigne reportaba en su informe de 2011, “Banlieue de la Republique” (Suburbios de la República), que Seine-Saint Denise y otros suburbios de Francia se estaban convirtiendo en sociedades islámica paralelas, regidas por la sharia, en donde las fuerzas de seguridad difícilmente podrían mantener el orden sin sufrir algún tipo de agresión. Saint-Denis, ha sido el suburbio parisino en el que se llevó a cabo una operación policial tras los atentados terroristas del 13 de noviembre de Paris y es declarada una de las ciudades con mayor criminalidad del país.

Roubaix, en el norte de Marsella; partes de Evry y de Grigny, en la Isla de Francia; el distrito de Fafet-Brossolette en Amiens; el distrito Les Izards de Toulouse, o Aubervilliers en Paris, son todos ejemplos de zonas descontroladas, de mayoría musulmana regidas por la violencia denunciada en ocasiones por reporteros que investigan el asunto. Es el caso del francés Laurent Obertone que en un documental para una cadena de televisión húngara desaconsejaba en 2013 cualquier intento de entrar en dichas zonas. “Ni siquiera los franceses nos atrevemos ya a ir ahí. Pero nadie habla de esto en público”, lamentaba el reportero.

En 2014, Le Figaro se hacía eco del contenido de unos documentos filtrados por la inteligencia en los que se advertían acerca de la imposición de la sharia en las escuelas francesas de los suburbios de mayoría musulmana, en las que el velo islámico, el ausentismo crónico durante las festividades religiosas, y la oración clandestina en gimnasios o pasillos, forman parte del panorama habitual.

Desde el Jihad Watch, su director Robert Spencer advierte acerca de la existencia de los no-go zones a lo largo de todo el territorio de Francia en los que la comunidad musulmana ostenta el control. “Lo que están tratando de hacer es cerrar cualquier tipo de crítica del Islam, cualquier tipo de expresión, de viñetas, la discusión, de nada […] En esencia, el Gobierno francés y los demás gobiernos europeos han perdido el control sobre la situación. Es una bola de nieve que crece más y más grande, en particular, en los últimos 10 años ", advertía a principios de 2015, tras los atentados al semanario satírico francés Charlie Hebdo.

Reino Unido, entre la sharia y el crimen organizado

Especialmente problemático es el caso de Reino Unido. A diferencia de Francia, la sharia en Gran Bretaña está amparada por la Ley de Arbitraje de 1996 que permite a las partes implicadas en un conflicto elegir la manera de solucionar las disputas bajo otro sistema legal. Así, de acuerdo con esta ley, el arbitraje, en el caso de los musulmanes, puede operar de acuerdo con los principio de la sharia, un sistema de normas que se aplica también en países como Irán o Arabia Saudí, y que viola sistemáticamente los derechos de las mujeres en detrimento de los del hombre. El Consejo de la Sharia Islámica tiene tribunales o consejos con sedes en las principales ciudades de Reino Unido de mayoría musulmana, como Londres, Birmingham, Manchester, Róterdam y Bradford, y tratan especialmente casos matrimoniales.

La violencia doméstica, los crímenes de honor, los abusos sexuales o las mutilaciones genitales son crímenes habituales en el seno de la sociedad británica que se han reportado en ocasiones, pero que han seguido ignoradas por las autoridades británicas.

En este sentido, en junio del año pasado salió a la luz que la policía de Birmingham tenía consciencia acerca de los cientos de casos de abusos sexuales a menores por parte de bandas criminales, en su mayoría musulmanes de origen paquistaní, desde por lo menos hace diez años, pero que, a pesar de ser denunciados en numerosas ocasiones por las propias víctimas, han sido ocultadas. La razón aludida por la policía como excusa ha sido el miedo a ser tachados de islamófoba o por un posible surgimiento de “tensiones en la comunidad”. Casos similares se dieron también en Róterdam, Rochdale, Derby y Oxford, todos denunciados en la investigación independiente de la profesora Alexis Jay acerca de la explotación sexual en menores entre 1997 y 2013.

En el caso de la mutilación genital femenina, a pesar de que esta práctica está prohibida en el territorio británico desde 1984, los hospitales registran por lo menos 15 casos diarios. Sólo en Birmingham se han registrado más de 300 casos cada año desde 2010, pero en ninguna ocasión la práctica ha sido denunciada.

La mayor parte de la población musulmana de Reino Unido procede de Asia, en su mayoría de Paquistán y Bangladesh. Varios informes nacionales revelan que los enclaves que estos dominan están regidos por la sharia, alrededor de los que han creado grupos de crimen organizado que ponen en jaque a las fuerzas de seguridad locales. Este fenómeno ha llevado a una migración forzada de británicos nativos a medida que el porcentaje de los musulmanes en un determinado área ha incrementado; fenómeno conocido como “white flight”.

La existencia de los no-go zones en Gran Bretaña vetados a la policía, debido al extremismo que se vive en su seno ha sido corroborada por el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donal Trump, pero enseguida sus afirmaciones fueron refutadas por los dirigentes locales. No obstante, de acuerdo con varias webs nacionales, algunos agentes de policía ya han dado la razón a Trump. “Hay zonas musulmans de Preston donde, si queremos patrullar, tenemos que ponernos en contacto con los líderes de las comunidades musulmanas para que nos den permiso”, ha confirmado a Daily Mail un agente de Lancashire.

Al igual que en el caso de Francia, estos grupos de musulmanes extremistas tratan de islamizar las escuelas del país. Los profesores, a pesar de tener constancia de los casos de extremismo entre sus alumnos fallan en denunciar el problema por el miedo a ser tachados de islamófobos.

La realidad de las sociedades islámicas paralelas que se rigen por la sharia es una realidad en Europa. Hacer público el problema no es ser racista o islamófobo, sino denunciar las prácticas de una minoría extremista susceptible de corromper a otros miembros de la comunidad musulmana, y que peligra la seguridad y la estabilidad de las sociedades europeas. El radicalismo avivado entre los jóvenes musulmanes europeos en los últimos años, favorecido en parte también por la crisis económica, requiere de planes de prevención de los Estados europeos y de la actuación conjunta de las fuerzas de seguridad y de inteligencia, pero también de los propios musulmanes. Actuaciones como el del Consejo de Mezquitas de Waltham Forest de Londres que prometió boicotear el reciente programa de prevención antiterrorista del Gobierno, no sólo desperdician el intento de implicar a la comunidad musulmana en la lucha contra la radicalización, sino que ponen en duda la credibilidad de ésta, lo que pueda ocasionar futuras tensiones con ciudadanos europeos, especialmente con las capas más extremistas. La retórica anti islámica puede alimentar aún más el extremismo islámico, por eso los responsables europeos deben identificar el problema y dar una solución rápida. Ocultar el problema sin actuar puede conllevar a una situación de grave inestabilidad difícilmente reversible.

Los `no-go zone', un tema tabú


En Francia hay aproximadamente 750 "no-go zones". Por su parte, el gobierno holandés se ha visto obligado por los tribunales para emitir una lista de "no-go zones" para el público

Tradicionalmente han existido barrios tan peligrosos que la propia Policía dudaba a la hora de entrar. Es el caso de El Príncipe, en Ceuta, o Secondigliano, en Nápoles.

Pero en los últimos años están creciendo a un ritmo alarmante las "no-go zones", esto es, barrios a los que es mejor no entrar si uno no es musulmán. Muchas asociaciones denuncian cómo muchos de los inmigrantes que no son musulmanes y que tradicionalmente vivían en esas zonas, están teniendo que dejar sus hogares por el acoso al que están siendo sometidos.

Ellos son claros. A la entrada de estas zonas cuelgan carteles que dicen: "Usted está entrando en una zona controlada por la Sharia: reglas islámicas obligatorias".

Esta situación es especialmente grave para las mujeres. Muchas han sido amenazadas por no llevar velos islámicos. Y a solo 5 kilómetros del centro de Londres.

750 zonas "no-go" en Francia

Pero no solo en Reino Unido están empezando a proliferar estas zonas de exclusión. En Francia, hay aproximadamente 750 zonas "no-go". La Policía francesa explica que, en algunos barrios, los musulmanes más radicales cortan el tráfico para las oraciones del viernes, lo que impide que los residentes que no son musulmanes entren o salgan de la zona. Algunas mezquitas también retransmiten las oraciones por sus altavoces.

Por otro lado, el gobierno holandés se ha visto obligado por los tribunales para emitir una lista de "no-go" zonas para el público, un camino que tendrán que seguir previsiblemente Bélgica y Alemania.

En Italia, los musulmanes que se agrupan cerca de la Piazza Venezia en Roma han reclamado esa zona como espacio exclusivo para la oración y la Iglesia de San Petronio en Bolonia es objeto de ataques diarios por la representación de Mahoma en el infierno tal como fue adaptada del infierno de Dante.

Por último, en Suecia, los bomberos han sido atacados mientras apagaban un incendio en una mezquita en una zona "no-go" y es cada vez más habitual que se quemen coche pertenecientes a un no musulman. Un problema que el gobierno sueco ha prometido atajar lo antes posible.

Francia lidera la islamización en Europa y ya cuenta con 750 zonas 'no-go' en Francia


En un discurso ampliamente autocomplaciente ante la Sociedad Islámica Anual de América del Norte (ISNA, por sus siglas en inglés) el pasado fin de semana, la activista palestino-estadounidense Linda Sarsour pidió la “mejor forma” de yihad contra la actual administración estadounidense.

“Una palabra de verdad frente a un gobernante o líder tirano, esa es la mejor forma de yihad“, declaró Sarsour. “Y espero que nosotros, cuando nos enfrentemos a los que oprimen a nuestras comunidades, que Alá acepte de nosotros como una forma de yihad, que estamos luchando contra los tiranos y gobernantes, no sólo en el extranjero en Oriente Medio o al otro lado del mundo sino aquí, en estos Estados Unidos de América, donde hay fascistas y supremacistas blancos, e islamófobos reinando en la Casa Blanca“.

Sarsour ha sido un rostro destacado entre los activistas de izquierda, en particular desde la elección del presidente estadounidense, Donald Trump. Fue una de las organizadoras de la “Marcha de las Mujeres de Washington” de enero, celebrada el día después de la toma de posesión de Trump.

Pero ella ha sido criticada por muchas de sus posturas y comentarios, incluyendo su apoyo al movimiento de boicot, desinversión y sanciones contra Israel. Ha dicho “Nada es más espeluznante que el sionismo“, que el sionismo y el feminismo son incompatibles, y ha abrazado calurosamente a Rasmea Odeh, una terrorista convicta involucrada en un atentado de 1969 que mató a dos estudiantes.

Sarsour dijo que puesto que los islamófobos no se detienen a preguntar a los musulmanes en la calle sobre sus convicciones políticas o religiosas antes de atacar, ya que los islamófobos no distinguen entre los diferentes tipos de musulmanes, la comunidad musulmana americana debe unirse. También dijo que dado que la comunidad musulmana es fuertemente superada en número en los EE.UU., deben aliarse con otras minorías si esperan tener alguna agencia a escala nacional.

“¿Por qué tenemos tanto miedo de esta administración y el potencial caos que se producirá en nuestra comunidad?“, preguntó. “Y ya vimos su potencial cada vez que salen – prohibición de musulmanes 1, prohibición de musulmanes 2, prohibición de musulmanes 3 … son implacables, persistentes y consistentes y quieren ver cuánto podemos soportar como comunidad, y quieren ver quiénes son nuestros amigos, y cuánto somos capaces de luchar contra esta administración”.

Ella llamó a la comunidad musulmana a organizarse en torno a su propia construcción desde todos los ángulos, pero los regañó en contra de vagar fuera de sus zonas de confort. “Tenemos que permanecer en nuestros carriles, si no eres especialista en comunicaciones, entonces no debes asesorar a nuestra comunidad sobre cómo comunicarse con el resto del público”.

“Tenemos que permanecer indignados”, insistió respondida con aplausos. “No me critiquen cuando digo que como comunidad musulmana en estos Estados Unidos de América tenemos que estar perpetuamente indignados cada uno de nosotros … cuando me levanto por la mañana, y recuerdo quién está sentado en la Casa Blanca, estoy indignada. Esto no es normal, Hermanas y Hermanos, quienes están sentados en los escaños más poderosos de este país no son normales. Así que no sean nunca los ciudadanos que normalizan a esta administración, porque cuando llegue el día en que algo horrible nos suceda o le suceda a otra comunidad, ustedes serán responsables de normalizar a esta administración”.

Activista musulmana de izquierdes pide la yihad contra Trump


Más de 20.000 inmigrantes llegados del Tercer Mundo con la pretensión de ser acogidos con estatuto de refugiados están alojados en Viena, donde son alimentados y reciben una paga del Estado.

Por Yolanda Couceiro Morín |

Un informe del periódico Kurier ha revelado que más de 20.000 "solicitantes de asilo" están registrados oficialmente en Viena y reciben ayudas del estado. De ellos sólo dos tercios tienen concedido el estatus oficial de refugiados.

Según el diario Kurier, Viena tiene un "efecto imán" para los inmigrantes porque los subsidios y prestaciones sociales que se pagan en la ciudad son más altos que en otros lugares de Austria.

Además, Viena tiene otros 6.165 inmigrantes con permiso de «estancia", lo que significa que su expulsión es "imposible", ya sea por razones prácticas (como la falta de documentos o la negativa del país de origen a aceptarlos) o porque su expulsión puede contravenir la Convención sobre los Refugiados.

Todos estos inmigrantes no tienen ningún documento de identidad o permiso de residencia, ya sea de sus países de origen o de Austria. 

Además, Viena tiene otros 3.491 solicitantes de asilo con documentación falsa.

Alerta en Viena: más de 20.000 refugiados viven de las ayudas sociales en la ciudad


Por Judith Bergman

Sólo durante el mes de Ramadán el mundo sufrió 160 atentados islámicos en 29 países, en los cuales se mató a 1.627 personas e hirieron a otras 1.824. Sin embargo, el doble empeño en tratar de negar cualquier vínculo entre el terrorismo islámico y el islam, por un lado, y los esfuerzos por acomodar en la medida de lo posible el islam por otro, parece proseguir sin alteraciones frente a las realidades del terrorismo islámico, también en Australia, que está experimentando su propia cuota de sharia y de yihad.
A finales de mayo, la Asociación de Salud Pública de Australia (PHAA, por sus siglas en inglés) pidió a la Comisión Permanente sobre Asuntos Exteriores, Defensa y Comercio del Congreso que:
incluya una recomendación en su informe que niegue el concepto de que exista cualquier vínculo intrínseco entre el islam y el terrorismo [...] El Comité debería condenar a cualquier político que se refiera en términos divisivos (de forma explícita o implícita) a cualquier grupo religioso o étnico por razones electoralistas.
El presidente ejecutivo de la PHAA, Michael Moore, dijo que no había ningún vínculo inherente entre cualquier religión y los actos de terrorismo:
Si nos fijamos en el terrorismo y el IRA, no creo que mucha gente culpara al cristianismo de terrorista cuando era claramente una cobertura. De hecho, no hay nada intrínseco en el cristianismo que se relacione con el terrorismo.
¿Desde cuándo los funcionarios de la salud pública están cualificados para hacer declaraciones de autoridad sobre la teología del islam o su vinculación con el terrorismo islámico?

El psiquiatra musulmán Tanver Ahmed discrepó. En junio, hablando del desproporcionado foco que ponen los medios australianos en la "islamofobia", dijo:
Aunque pueda haber muchos factores en el origen del terrorismo, los terroristas islámicos, por abominables que sean sus actos, suelen estar haciendo simplemente lo que les dictan las escrituras.
Mientras que las autoridades australianas se apresuran a declarar que el terrorismo islámico no tiene nada que ver con el islam, es elocuente que hayan hecho referencia al islam o a la cultura islámica para exonerar a los musulmanes en varias ocasiones. En abril, pese a declararse culpable de agredir sexualmente a ocho mujeres y chicas en una playa de Queensland, un joven afgano fue absuelto. El motivo de la absolución: "diferencias culturales". Según el juez, "ver a las chicas en bikini es distinto al entorno en que creció". El adolescente recibió una sentencia de dos años de libertad condicional sin ser condenado a cárcel por nada.

Similarmente, en 2014, un delincuente sexual y pedófilo fichado por la policía, Ali Yafari, fue acusado de intento de secuestro de menores. Sin embargo, la policía australiana retiró los cargos contra él después de que un magistrado les dijera a los fiscales que le iba a resultar difícil declarar culpable a Yafari. Según las informaciones de prensa:
El magistrado Ron Saines dijo que, si él juzgase el caso, tendría dudas razonables, citando las "diferencias culturales" como un factor, que le llevarían a desestimar las acusaciones.
En Australia, según los jueces, las mujeres y los niños deben aceptar las agresiones sexuales porque forma parte de la "cultura islámica" de sus atacantes. Parece como si en algunas partes de Australia esta "cultura islámica" hubiese sustituido al Estado de derecho.

Un reciente estudio pagado con dinero público sobre la violencia doméstica es un ejemplo de la tendencia, en ciertas partes de Australia, hacia el reemplazo de los valores australianos por los islámicos. Según el estudio, si bien los refugiados están agradecidos por la "paz, la libertad, la atención sanitaria y la educación", el "principal punto de discordia" es el asunto de los derechos de las mujeres y los niños:
El estudio, realizado a lo largo de tres años, financiado por el Consejo de Investigación Australiano, concluye: "Muchos refugiados consideran algunos derechos humanos, en particular los relacionados con los derechos de las mujeres y los niños, como un obstáculo para lograr asentarse en Australia.
Dice que algunos refugiados sostienen que "los derechos de las mujeres y los niños contravienen los valores culturales, las normas y principios" de sus grupos étnicos.
El estudio apelaba a la "sensibilidad cultural y la comprensión del impacto sobre los refugiados varones y [...] sus sentimientos de aislamiento y desengaño".

La violencia doméstica en los hogares musulmanes ya es un tema candente en Australia. Keysar Trad, expresidente de la Federación Australiana de Consejos Islámicos, le dijo a Sky News en febrero que un marido enfadado puede pegar a su mujer "como último recurso". En abril, la sección femenina de la organización islámica Hizb Ut-Tahrir publicó un vídeo en Facebook de un evento sólo para mujeres en Sídney, en el que dos mujeres hacían una demostración de maltrato a la esposa y lo llamaban "una hermosa bendición".

El acomodamiento del islam en Australia también toma otras formas. Este año, por Ramadán, los presos musulmanes de dos cárceles de máxima seguridad del estado de Victoria recibieronen sus celdas microondas pagados por los contribuyentes para todo el mes, para que pudiesen calentar su comida tras la puesta de sol, cuando pueden romper el ayuno. Al parecer el asunto causó malestar entre los presos no musulmanes.

En Auburn, a las usuarias musulmanas de una piscina se les habilitó una piscina separada con cortinas, para que pudieran bañarse sin que las vieran los usuarios masculinos. Belgravia Leisure, que administra las instalaciones, dijo: "se instaló la cortina para superar las barreras culturales y animar a las mujeres musulmanas a usar la piscina". El director general de la empresa, Anthony McIntosh, dijo que era "una medida para hacer accesible la piscina a todos los grupos culturales".

Nada de lo anterior, sin embargo, parece ser suficiente para apaciguar los sentimientos musulmanes. En marzo, Anne Aly, la primera diputada musulmana de Australia, dijo que las leyes de discriminación racial se deberían ampliar para cubrir las ofensas basadas también en la religión. El gran muftí de Australia, Ibrahim Abu Mohamed, ha expresado opiniones parecidas.

En junio, el Consejo Islámico de Victoria presentó una solicitud de investigación parlamentaria que pedía al Gobierno:
Crear espacios seguros que necesitan urgentemente los jóvenes musulmanes para reunirse y hablar de una variedad de temas en términos emocionales, donde puedan ser sinceros e incluso utilizar palabras que en un espacio público resultarían incendiarias.
Es decir, ¿los musulmanes deberían tener un "espacio seguro" pagado con dinero público donde puedan incitar sin estorbos contra los australianos?

Algunos musulmanes han decidido crear un "espacio seguro" por su cuenta, apartado del resto de la sociedad australiana. En Brisbane, la Universidad Islámica Internacional de Australia prevé crear un enclave exclusivamente musulmán, que incluye: una mezquita de 1.970 metros cuadrados, un centro residencial y de cuidado de ancianos de tres plantas, 3.000 metros cuadrados para espacios comerciales y 120 apartamentos, además de nuevas aulas y centros de atención infantil para 2.000 alumnos. El lugar existente ya acoge la universidad, que da servicio a los alumnos desde el parvulario hasta bachillerato. Hasta ahí llega el "multiculturalismo".

Claramente, el apaciguamiento no está funcionando. Nunca lo ha hecho. El apaciguamiento, en realidad, parece causar por lo general el efecto contrario. He aquí algunos recientes ejemplos de cómo las medidas políticas australianas han funcionado últimamente:

En abril, un cristiano de Sídney que llevaba una cruz fue atacado por una banda de jóvenes musulmanes, quienes, gritando "Alá" y "que le j. a Jesús", lo asaltaron y le tiraron la cruz al suelo con violencia. Según el pastor bautista George Capsis, este era el cuarto ataque de ese tipo contra un cristiano en Sídney en los últimos seis meses.

En el instituto Punchbowl Boys de Sídney —uno de los 19 colegios en Nueva Gales del Sur identificados como en riesgo de radicalizar a los estudiantes musulmanes—, los alumnos fueron"presionados para que asistieran a reuniones de oración diarias, conferencias sobre el Corán e incluso para que se cortasen el pelo, por parte de compañeros que les acosan para que se ajusten al islam".

Los 19 centros escolares en riesgo participan todos en un programa contra la radicalización, pero el director del instituto Punchbowl Boys, Chris Griffiths, converso al islam que desde entonces ha sido despedido, se ha negado a participar en él; dijo que no se sentía cómodo con "con que se vigilase a los grupos de oración o con la 'estigmatización' de la escuela".

Griffiths no tendría que haberse preocupado. Al parecer, esos programas contra la radicalización no funcionan muy bien. En marzo, un adolescente de Sídney que estaba en un programa antirradicalización se declaró culpable de planificar un atentado terrorista el Día ANZAC en 2016. El adolescente fue acusado de intentar conseguir una pistola para su propósito de atentar el 25 de abril; y después, cuando eso le falló, un manual para fabricar una bomba.

En marzo, una profesora de la escuela de primaria de Punchbowl dimitió después de que ella y su familia recibieran amenazas de muerte de los niños de la escuela; en algunas decían que la iban a decapitar:
Dijo que los alumnos la atacaron cuando les prohibió colgar una bandera siria en el aula. [...] Muchos de los estudiantes han hablado de familiares que están librando la guerra en Siria, y ha habido alumnos que se han marchado a mitad de una clase para ir a rezar.
Según las informaciones de los medios, las quejas de la profesora al Departamento de Educación de Nueva Escocia del Sur fueron desestimadas.

La yihad también llegó a Australia en el último Ramadán. Después de que el ISIS les dijera a sus seguidores que atacaran a los infieles "en sus casas", Yacqub Jayre, musulmán australiano, se lo tomó al pie de la letra. El 5 de junio, en un apartahotel de un adinerado barrio de Melbourne, tomó como rehén a una mujer, mató a otro hombre, y después, durante el ataque, llamó a un canal de televisión y dijo que el ataque lo cometía por el ISIS y Al Qaeda. Pero a la policía australiana no se la engaña fácilmente: en su momento dijeron que el terrorismo era sólo una "línea de investigación". Jayre, inmigrante somalí, resultó ser un viejo conocido de las autoridades. De hecho, había sido absuelto de la acusación de preparar un atentado en una base militar de Sídney en 2010; había cumplido penas por provocar incendios premeditados y otros delitos violentos, y se le había concedido la libertad provisional en noviembre de 2016.

Australia: La locura islamista continúa