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Un gay, dice el manual, puede ser lapidado, quemado o empujado por un precipicio. A los judíos se les compara con los cerdos y monos. Y en uno de los textos se anima a hacer una lista con los rasgos más "reprobables" de los judíos.



En el libro de texto, el dibujo explica detalladamente el lugar exacto por el que hay que cortar el pie o la mano del ladrón. Las manos fuera, como castigo por la primera ofensa; el pie después, en el caso de que el delincuente reincida. El texto recuerda a los estudiantes que hay que cauterizar los muñones para que el amputado no se desangre.

El manual no se reparte en una escuela de talibanes en Afganistán o en alguna madrasa integrista de Paquistán. El libro se está utilizando habitualmente en colegios del Reino Unido, donde los niños y niñas de entre 6 y 18 años siguen el programa escolar nacional de Arabia Saudí. Unos 5.000 alumnos británicos están aprendiendo la doctrina de la sharia -ley islámica- en más de 40 centros distribuidos por todo el país. La red es privada y funciona bajo el nombre de Clubs y Escuelas de Estudiantes Saudís en el Reino Unido e Irlanda.

Los chicos y chicas musulmanes aprenden, entre otras muchas cosas, que la homosexualidad es tan abominable que debe castigarse con la pena capital. Los textos explican las diferencias de opiniones existentes sobre cómo llevar a cabo la ejecución. Hay lugares donde el condenado es lapidado, otros donde se le quema vivo o también existe la opción de empujarle al vacío desde un acantilado. El asunto, sin duda, puede dar pie a un animado debate en clase.

Tales aberraciones se han conocido gracias al programa de investigación de la BBC Panorama, que logró infiltrar a un joven saudí en una de las escuelas de Londres. Parte de las consignas que allí se imparten tratan de fomentar el odio hacia los judíos, a los que los libros comparan con «monos» y «cerdos».Los textos para alumnos de 15 años enseñan que los sionistas quieren dominar el mundo y controlar sus fuentes de riqueza, aunque ellos traten de negarlo.
Al infierno

Al ser preguntado sobre el asunto, el ministro de Educación, Michael Gove, respondió que ni el odio a los judíos ni a los homosexuales «parece el tipo de material que deba ser utilizado en las escuelas de Inglaterra. No tengo ningún deseo de intervenir en las decisiones que toma el Gobierno saudí en su propio sistema educativo, pero está claro que no vamos a consentir el uso de material antisemita en las escuelas inglesas», señaló.

El Gobierno saudí asegura que no tiene vínculos oficiales con los centros y no los respalda. En cambio, la BBC, que lleva tres años estudiando el tema, tiene las pruebas de que el edificio donde obtuvo los libros de texto en Londres es propiedad de las autoridades saudís. Los centros integristas en el Reino Unido han escapado a la inspección escolar porque son establecimientos privados, no reciben subvenciones, ni están instalados en edificios públicos. Ahora se estudia controlar las materias.

Una de las preguntas en los libros de texto para los niños de seis años es qué ocurre cuando alguien que no es creyente del islam muere. La respuesta que deben aprender es que van sin remedio al infierno. También se advierte a los chicos de que la sharia permite comportamientos prohibidos por las leyes inglesas, como la poligamia. En las páginas de internet, estos centros muestran claramente cuál es su ideología. «Necesitamos defender a nuestros hijos de la fuerzas del mal y de una cultura, a la que están expuestos, que se opone en casi todo a lo que defiende el islam», explica una de ellas.

Los expertos del gabinete estratégico Policy Exchange han advertido del peligro de que los colegios y clubs religiosos caigan en manos de los extremistas.

Quienes predican principios venenosos parecen estarse aprovechando de la libertad que las autoridades británicas brindan a escuelas y profesores.

Así enseñan a cortar la mano a un ladrón en centros islámicos de Londres

Un gay, dice el manual, puede ser lapidado, quemado o empujado por un precipicio. A los judíos se les compara con los cerdos y monos. Y en uno de los textos se anima a hacer una lista con los rasgos más "reprobables" de los judíos.



En el libro de texto, el dibujo explica detalladamente el lugar exacto por el que hay que cortar el pie o la mano del ladrón. Las manos fuera, como castigo por la primera ofensa; el pie después, en el caso de que el delincuente reincida. El texto recuerda a los estudiantes que hay que cauterizar los muñones para que el amputado no se desangre.

El manual no se reparte en una escuela de talibanes en Afganistán o en alguna madrasa integrista de Paquistán. El libro se está utilizando habitualmente en colegios del Reino Unido, donde los niños y niñas de entre 6 y 18 años siguen el programa escolar nacional de Arabia Saudí. Unos 5.000 alumnos británicos están aprendiendo la doctrina de la sharia -ley islámica- en más de 40 centros distribuidos por todo el país. La red es privada y funciona bajo el nombre de Clubs y Escuelas de Estudiantes Saudís en el Reino Unido e Irlanda.

Los chicos y chicas musulmanes aprenden, entre otras muchas cosas, que la homosexualidad es tan abominable que debe castigarse con la pena capital. Los textos explican las diferencias de opiniones existentes sobre cómo llevar a cabo la ejecución. Hay lugares donde el condenado es lapidado, otros donde se le quema vivo o también existe la opción de empujarle al vacío desde un acantilado. El asunto, sin duda, puede dar pie a un animado debate en clase.

Tales aberraciones se han conocido gracias al programa de investigación de la BBC Panorama, que logró infiltrar a un joven saudí en una de las escuelas de Londres. Parte de las consignas que allí se imparten tratan de fomentar el odio hacia los judíos, a los que los libros comparan con «monos» y «cerdos».Los textos para alumnos de 15 años enseñan que los sionistas quieren dominar el mundo y controlar sus fuentes de riqueza, aunque ellos traten de negarlo.
Al infierno

Al ser preguntado sobre el asunto, el ministro de Educación, Michael Gove, respondió que ni el odio a los judíos ni a los homosexuales «parece el tipo de material que deba ser utilizado en las escuelas de Inglaterra. No tengo ningún deseo de intervenir en las decisiones que toma el Gobierno saudí en su propio sistema educativo, pero está claro que no vamos a consentir el uso de material antisemita en las escuelas inglesas», señaló.

El Gobierno saudí asegura que no tiene vínculos oficiales con los centros y no los respalda. En cambio, la BBC, que lleva tres años estudiando el tema, tiene las pruebas de que el edificio donde obtuvo los libros de texto en Londres es propiedad de las autoridades saudís. Los centros integristas en el Reino Unido han escapado a la inspección escolar porque son establecimientos privados, no reciben subvenciones, ni están instalados en edificios públicos. Ahora se estudia controlar las materias.

Una de las preguntas en los libros de texto para los niños de seis años es qué ocurre cuando alguien que no es creyente del islam muere. La respuesta que deben aprender es que van sin remedio al infierno. También se advierte a los chicos de que la sharia permite comportamientos prohibidos por las leyes inglesas, como la poligamia. En las páginas de internet, estos centros muestran claramente cuál es su ideología. «Necesitamos defender a nuestros hijos de la fuerzas del mal y de una cultura, a la que están expuestos, que se opone en casi todo a lo que defiende el islam», explica una de ellas.

Los expertos del gabinete estratégico Policy Exchange han advertido del peligro de que los colegios y clubs religiosos caigan en manos de los extremistas.

Quienes predican principios venenosos parecen estarse aprovechando de la libertad que las autoridades británicas brindan a escuelas y profesores.

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