Interpol indicó el martes que difundió una petición de captura internacional (‘difusión roja’) contra Julian Assange, fundador del sitio WikiLeaks, buscado por Suecia en el marco de una investigación por “violación y agresión sexual”.
“Hay una ‘difusión roja’ pública de parte de Suecia”, anunció a MD un portavoz de Interpol, confirmando la publicación en el sitio de internet de la organización de la orden de captura contra Assange.
La organización policial internacional, con sede en Lyon (centro-este de Francia) recibió de parte de Suecia el 20 de noviembre esta “petición de captura para extradición”. Interpol emite esta “difusión roja” a sus 188 países miembros para pedir el arresto y la extradición de sospechosos.
Julian Assange apeló el martes al Tribunal Supremo de Suecia para impugnar la orden de arresto emitida por la justicia sueca en su contra. El 18 de noviembre, la justicia sueca emitió una orden de arresto en contra de Assange, ciudadano australiano de 39 años, para interrogarlo por “sospechas razonables de violación, agresión sexual y coerción”, por unos hechos sucedidos en agosto. El abogado del fundador de WikiLeaks había recurrido la decisión pero ésta fue confirmada en apelación. La única alternativa que quedaba era el Supremo.
La madre de Julian Assange rogó este miércoles que “no se persiga” a su hijo, en declaraciones a un canal de televisión australiano. “Es mi hijo y lo quiero, no quiero que lo persigan ni que encarcelen”, declaró Christine Assange al canal australiano ABC.
“Estoy sumamente triste, como lo estaría toda madre” en mi situación, agregó refiriéndose a la orden de detención de su hijo. Christine Assange, que vive en Queensland (noreste), desmintió que se hubiera mudado de Melbourne para escapar a los medios de información. “Mucho de lo que se ha escrito sobre mí y sobre Julian es falso”, dijo. Según ABC, Christine Assange dirige un teatro de marionetas en Noosa (nordeste).
Los 250.000 documentos filtrados desde el domingo por WikiLeaks a cinco grandes diarios (The New York Times, The Guardian, El País, Le Monde y Der Spiegel), afirman entre otras cosas que el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, tiene cáncer y morirá “en cuestión de meses” y que el rey saudí Abdulá instó a Estados Unidos a atacar a Irán y “cortar la cabeza de la serpiente” de su programa nuclear.
También afirman que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se refirió en 2006, antes de su elección, al envío de “una fuerza internacional” a Irak en la que habría podido participar Francia.
Esta posibilidad fue evocada por Nicolas Sarkozy en un encuentro en París con Alberto Gonzales, jefe del Departamento de Justicia estadounidense durante parte del mandato de George W. Bush, el año anterior a la elección presidencial francesa. “Sarkozy declaró que Francia y la comunidad internacional iban a tener que ayudar a Estados Unidos a resolver la situación en Irak. Tal vez reemplazando el ejército estadounidense por una fuerza internacional”, escribe el embajador de Estados Unidos en Francia, Craig Stapleton, en un telegrama diplomático.
Las revelaciones de WikiLeaks enfurecieron al gobierno de Barack Obama, que sostuvo que esto socava la capacidad de conversar con funcionarios extranjeros y podría poner en peligro a personal estadounidense y a sus fuentes. El martes incluso, el departamento de Estado “cortó temporalmente” una de sus bases de datos de una red militar clasificada para evitar así otra filtración masiva de cables diplomáticos.
Ni WikiLeaks ni las autoridades estadounidenses explicaron aún cómo fue que se filtraron los documentos secretos. Pero las sospechas recaen sobre Bradley Manning, un ex funcionario de inteligencia de la Armada de Estados Unidos. Un alto responsable del Pentágono que pidió el anonimato indicó que la administración iba a revisar el sistema de reparto de informaciones que vincula los distintos ministerios y podría haber permitido al soldado poner la mano sobre esta montaña de informaciones.
El departamento de Estado anunció por su parte haber suspendido temporalmente el acceso del Pentágono a una parte de su correspondencia.
De todas maneras, el secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, atenuó las posibles consecuencias de las filtraciones. “¿Son embarazosos? Sí. ¿Es delicado? Sí, pero las consecuencias para la política exterior son bastante modestas”, declaró. “Los gobiernos tratan con Estados Unidos porque es de su interés, no porque nos aprecien, no porque nos tengan confianza, no porque crean que podemos guardar secretos”, afirmó. “Seguimos siendo una nación indispensable”, agregó Gates, quien aseguró que Estados Unidos seguirá intercambiando informaciones sensibles con otros países.
La OTAN, la unión de defensa transatlántica, se sumó a las voces críticas y condenó “firmemente la filtración de documentos confidenciales”.
Por otro lado, WikiLeaks anunció en Twitter que había sido objeto de un nuevo ataque informático, por segunda vez esta semana, aunque al mediodía se podía acceder al sitio web al menos desde Washington.
Los documentos filtrados por Wikileaks señalan que el departamento de Estado estadounidense pidió a sus embajadas datos sobre líderes de varios países.
También plantean sospechas sobre una posible presencia de Al Qaeda en la llamada ‘triple frontera’, entre Paraguay, Argentina y Brasil, comunican la decisión de aislar al presidente venezolano, Hugo Chávez, y reclaman información sobre la salud mental de la presidenta argentina, Cristina Kirchner.
Otro documento de la embajada estadounidense en Brasilia reveló que el presidente boliviano tiene o podría haber tenido un tumor nasal, información que fue desmentida por el gobierno boliviano.
En medio de la controversia, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, desautorizó una declaración de su viceministro de Relaciones Exteriores, Kintto Lucas, en la que señaló que el gobierno estaba dispuesto a dar un permiso de residencia a Assange para que ventile los documentos secretos que involucran a Latinoamérica.
Aún quedan filtraciones explosivas por salir. WikiLeaks indica que obtuvo 3.456 cables del Instituto Americano en Taiwan, la embajada estadounidense en Taipei, después de que Estados Unidos reconociera a Pekín en 1979. El legislador de Taiwán Lin Yu-fang advirtió de que los documentos “podrían provocar malentendidos y hasta impactos negativos en los lazos bilaterales”.
Varios responsables norcoreanos de alto nivel desertaron hacia Corea del Sur cuando Pyongyang enfrenta una situación interna “cada vez más caótica”, según notas diplomáticas estadounidenses publicadas por el portal Wikileaks.
Según esta nota diplomática redactada en enero de 2010 por el embajador estadounidense en Seúl, en la que se cita al ministro surcoreano de Relaciones Exteriores, las deserciones de varios responsables norcoreanos destacados en el extranjero “no fuero dadas a conocer públicamente”.
“Un número no preciso de responsables norcoreanos en misión en el extranjero desertaron recientemente”, indicó el ministro Yu Myung-Hwan en esta nota.
Yu afirma que la sucesión en la dirección del régimen comunista, entre Kim Jong-Il y su hijo Kim Jong-Un, de 27 años, “no se da tranquilamente” y que una reforma monetaria provocó “grandes problemas” para el régimen.
Tanto el ministerio surcoreano de Relaciones Exteriores como los servicios secretos surcoreanos no confirmaron la autenticidad de esta nota clasificada confidencial.
Por su parte, Pakistán desestimó este miércoles los temores de Estados Unidos y Gran Bretaña de que sus armas nucleares pudiesen caer en manos de terroristas.
El cotidiano británico The Guardian publicó este miércoles el extracto de un telegrama firmado en 2009 por la embajadora de Estados Unidos en Islamabad, Anne Patterson, donde daba cuenta de esos temores. “Nuestra principal inquietud no es que un militante islamista pueda apropiarse de un artefacto (atómico) sino el riesgo que alguien trabajando en una instalación del gobierno de Pakistán pueda sacar progresivamente material nuclear para producir eventualmente un arma”, expresaba la embajadora según lo publicado por The Guardian.
“Sus temores está fuera de lugar y sin lugar a duda revelan una arrogancia, pues jamás ha habido ni un solo incidente en relación a nuestro combustible fisible, lo que demuestra que controlamos estrictamente” nuestras instalaciones, respondió a MD Absul Basit, portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores.







