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El desplome socialista en las elecciones catalanas prefigura la victoria del Partido Popular en las próximas elecciones generales. Ya todo el mundo sabe, incluso el propio Zapatero, que no existe la mínima posibilidad de que se produzca un cambio en la situación económica en los próximos meses, sino más bien todo lo contrario: las cosas van a empeorar y mucho. Por consiguiente, el relevo de ZP por Mariano Rajoy es un hecho que no admite discusión. A partir de este dato, el enfoque de la principal fuerza de la oposición ha de ser el propio de un futuro gobierno, lo que determina un cambio de actitud, de discurso y de línea de acción. Hasta hoy, la preocupación central del equipo residente de Génova 13 era cómo llegar a La Moncloa, desde este momento su quehacer constante debe consistir en preparar y sobre todo explicar qué hará una vez empuñe las palancas del Estado. La tentación de esperar a que la alternancia caiga cual fruta madura manteniendo sus planes en una calculada ambigüedad con el fin de no asumir riesgos resulta fuera de lugar en las presentes circunstancias de posible quiebra de nuestra deuda soberana y subsiguiente intervención de nuestro país por parte de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. El líder de la oposición es percibido por la sociedad española y por la opinión pública internacional como el sucesor del actual jefe del Ejecutivo en una etapa de nuestro devenir colectivo en la que la amenaza de ruina es seria, lo que implica que las esperanzas depositadas en él son tan grandes como nuestras dificultades. Nuestro principal objetivo es recuperar la confianza de los inversores en España y de España en sí misma y esto se consigue ofreciendo un horizonte de certidumbre basado en la firme voluntad de llevar adelante las reformas necesarias y de demostrar la capacidad de realizar los sacrificios requeridos. En otras palabras, el presidente del PP está obligado a actuar con celeridad exponiendo su proyecto para sacar a España del marasmo en el que se encuentra sumida, y hacerlo de manera completa, clara e integrada. El desgranamiento de propuestas específicas en este o aquél ámbito, la crítica concreta a errores gubernamentales en asuntos determinados o la celebración de éxitos electorales parciales sin duda son útiles y gratos, pero no bastan. Los tiempos demandan un planteamiento de altos vuelos, ambicioso y valiente, que levante la desfalleciente moral de nuestros conciudadanos y cierre la herida de temor y angustia por la que nos desangramos.

Alejo Vidal-Quadras es Vicepresidente del Parlamento Europeo
Más en http://alejoresponde.com/

Alejo Vidal-Quadras | El qué y el cómo

El desplome socialista en las elecciones catalanas prefigura la victoria del Partido Popular en las próximas elecciones generales. Ya todo el mundo sabe, incluso el propio Zapatero, que no existe la mínima posibilidad de que se produzca un cambio en la situación económica en los próximos meses, sino más bien todo lo contrario: las cosas van a empeorar y mucho. Por consiguiente, el relevo de ZP por Mariano Rajoy es un hecho que no admite discusión. A partir de este dato, el enfoque de la principal fuerza de la oposición ha de ser el propio de un futuro gobierno, lo que determina un cambio de actitud, de discurso y de línea de acción. Hasta hoy, la preocupación central del equipo residente de Génova 13 era cómo llegar a La Moncloa, desde este momento su quehacer constante debe consistir en preparar y sobre todo explicar qué hará una vez empuñe las palancas del Estado. La tentación de esperar a que la alternancia caiga cual fruta madura manteniendo sus planes en una calculada ambigüedad con el fin de no asumir riesgos resulta fuera de lugar en las presentes circunstancias de posible quiebra de nuestra deuda soberana y subsiguiente intervención de nuestro país por parte de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. El líder de la oposición es percibido por la sociedad española y por la opinión pública internacional como el sucesor del actual jefe del Ejecutivo en una etapa de nuestro devenir colectivo en la que la amenaza de ruina es seria, lo que implica que las esperanzas depositadas en él son tan grandes como nuestras dificultades. Nuestro principal objetivo es recuperar la confianza de los inversores en España y de España en sí misma y esto se consigue ofreciendo un horizonte de certidumbre basado en la firme voluntad de llevar adelante las reformas necesarias y de demostrar la capacidad de realizar los sacrificios requeridos. En otras palabras, el presidente del PP está obligado a actuar con celeridad exponiendo su proyecto para sacar a España del marasmo en el que se encuentra sumida, y hacerlo de manera completa, clara e integrada. El desgranamiento de propuestas específicas en este o aquél ámbito, la crítica concreta a errores gubernamentales en asuntos determinados o la celebración de éxitos electorales parciales sin duda son útiles y gratos, pero no bastan. Los tiempos demandan un planteamiento de altos vuelos, ambicioso y valiente, que levante la desfalleciente moral de nuestros conciudadanos y cierre la herida de temor y angustia por la que nos desangramos.

Alejo Vidal-Quadras es Vicepresidente del Parlamento Europeo
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