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Grupos musulmanes rivales activos a ambos lados de la frontera entre Afganistán y Pakistán están uniendo en los últimos tiempos sus fuerzas y llevando incluso operaciones conjuntas en respuesta a la creciente presión por parte de las fuerzas de seguridad de ambos países y de las tropas internacionales desplegadas en el primero, según informa el 'New York Times'.

Según el diario, las últimas evaluaciones de Inteligencia en la región apuntan a que algunas facciones insurgentes están dejando de lado sus históricas rivalidades para comportarse como un "sindicato".

De hecho, tras un reciente ataque contra una base remota en el este de Afganistán se encontraron pruebas entre los insurgentes muertos de que formaban parte de tres facciones rivales, indicaron fuentes militares. Al parecer pertenecían a la 'Shura de Quetta' que encabeza el líder de los talibán afganos, el mulá Omar, a la red que dirige la familia Haqqani y combatientes leales al clan Hekmatyar.

Este hallazgo, ha reconocido un oficial, fue "una llamada de alarma" puesto que, según él, estos tres grupos han comenzado a permitir el paso seguro por sus áreas de control en Afganistán y Pakistán, comparte nuevos reclutas y están coordinando su respuesta propagandística ante las acciones estadounidenses y aliadas sobre el terreno.

Según las fuentes militares consultadas por el diario, el cambio revela la capacidad de resistencia y flexibilidad de los grupos insurgentes pero también pone de manifiesto que estos están sintiendo la presión militar. Fuentes estadounidenses y de la OTAN consideran que estas alianzas son resultado de las operaciones por parte de las fuerzas afganas, estadounidenses y aliadas en Afganistán y del Ejército paquistaní y los aviones no tripulados norteamericanos en Pakistán.

"Se han visto obligados a cooperar debido al efecto que nuestros esfuerzos colectivos han tenido en ellos", considera el portavoz de las fuerzas estadounidenses y aliadas en el este de Afganistán, teniente coronel Patrick R. Seiber. Los veteranos dirigentes milicianos, algunos de ellos con un amplio historial de enfrentamientos entre sí, "han dejado de lado sus diferencias ante una amenaza común", subraya Seiber.

En los últimos tres meses se han visto signos de esta nueva cooperación entre grupos insurgentes especialmente en las provincias de Kunar y Paktika, en el este de Afganistán. También se ha detectado una creciente cooperación entre facciones insurgentes en Pakistán, donde muchas organizaciones extremistas tienen sus bases o donde sus dirigentes han encontrado refugio.

Fuentes estadounidenses y de la OTAN indican que hay pruebas de una cierta cooperación entre grupos insurgentes, entre ellos Lashkar-e-Taiba --al que India acusa de los atentados de Bombay en 2008-- y Tehrik-i-Taliban, los talibán paquistaníes. El papel de altos cargos de Al Qaeda, que se cree están escondidos en las zonas tribales de Pakistán fronterizas con Afganistán también es importante, precisan las fuentes.

"Forman parte de esta compleja complicidad que hay entre todos estos grupos extremistas", señala un responsable estadounidense. "Cada grupo aporta un cierto valor al sindicato. Los dirigentes de Al Qaeda ofrecen inspiración ideológica y una marca, lo cual no es todo tangible pero sigue siendo bastante importante", añade.

Islamistas afganos y paquistaníes unen sus fuerzas

Grupos musulmanes rivales activos a ambos lados de la frontera entre Afganistán y Pakistán están uniendo en los últimos tiempos sus fuerzas y llevando incluso operaciones conjuntas en respuesta a la creciente presión por parte de las fuerzas de seguridad de ambos países y de las tropas internacionales desplegadas en el primero, según informa el 'New York Times'.

Según el diario, las últimas evaluaciones de Inteligencia en la región apuntan a que algunas facciones insurgentes están dejando de lado sus históricas rivalidades para comportarse como un "sindicato".

De hecho, tras un reciente ataque contra una base remota en el este de Afganistán se encontraron pruebas entre los insurgentes muertos de que formaban parte de tres facciones rivales, indicaron fuentes militares. Al parecer pertenecían a la 'Shura de Quetta' que encabeza el líder de los talibán afganos, el mulá Omar, a la red que dirige la familia Haqqani y combatientes leales al clan Hekmatyar.

Este hallazgo, ha reconocido un oficial, fue "una llamada de alarma" puesto que, según él, estos tres grupos han comenzado a permitir el paso seguro por sus áreas de control en Afganistán y Pakistán, comparte nuevos reclutas y están coordinando su respuesta propagandística ante las acciones estadounidenses y aliadas sobre el terreno.

Según las fuentes militares consultadas por el diario, el cambio revela la capacidad de resistencia y flexibilidad de los grupos insurgentes pero también pone de manifiesto que estos están sintiendo la presión militar. Fuentes estadounidenses y de la OTAN consideran que estas alianzas son resultado de las operaciones por parte de las fuerzas afganas, estadounidenses y aliadas en Afganistán y del Ejército paquistaní y los aviones no tripulados norteamericanos en Pakistán.

"Se han visto obligados a cooperar debido al efecto que nuestros esfuerzos colectivos han tenido en ellos", considera el portavoz de las fuerzas estadounidenses y aliadas en el este de Afganistán, teniente coronel Patrick R. Seiber. Los veteranos dirigentes milicianos, algunos de ellos con un amplio historial de enfrentamientos entre sí, "han dejado de lado sus diferencias ante una amenaza común", subraya Seiber.

En los últimos tres meses se han visto signos de esta nueva cooperación entre grupos insurgentes especialmente en las provincias de Kunar y Paktika, en el este de Afganistán. También se ha detectado una creciente cooperación entre facciones insurgentes en Pakistán, donde muchas organizaciones extremistas tienen sus bases o donde sus dirigentes han encontrado refugio.

Fuentes estadounidenses y de la OTAN indican que hay pruebas de una cierta cooperación entre grupos insurgentes, entre ellos Lashkar-e-Taiba --al que India acusa de los atentados de Bombay en 2008-- y Tehrik-i-Taliban, los talibán paquistaníes. El papel de altos cargos de Al Qaeda, que se cree están escondidos en las zonas tribales de Pakistán fronterizas con Afganistán también es importante, precisan las fuentes.

"Forman parte de esta compleja complicidad que hay entre todos estos grupos extremistas", señala un responsable estadounidense. "Cada grupo aporta un cierto valor al sindicato. Los dirigentes de Al Qaeda ofrecen inspiración ideológica y una marca, lo cual no es todo tangible pero sigue siendo bastante importante", añade.

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