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Marine Le Pen, hija y sucesora del líder del Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen, se ha convertido en la nueva estrella política francesa.

Con una popularidad creciente y amenazante para todos los candidatos a la presidencia de la República, comenzando por el mismo Nicolas Sarkozy, su principal enemigo.

Con un lenguaje vehemente, dirigiéndose a un electorado popular, inquieto y víctima de la crisis, Marine Le Pen utiliza fórmulas de este tipo: «Eso de rezar en plena calle, como hacen los musulmanes, es como la ocupación nazi. Cierto, no hay tanques, no hay soldados; pero, en cualquier caso, es una ocupación de trozos del territorio nacional, una nueva forma de ocupación religiosa». En el partido de Sarkozy suscita una inquietud apenas contenida.

François Copé, presidente del la UM ha entrado al trapo de las penúltimas declaraciones de Marine Le Pen: «Pura demagogia. Marine es como su padre. Un síntoma de escalada en la intolerancia».

Con una popularidad del 27% y unas intenciones de voto del 14% en las próximas presidenciales (2012), la líder emergente está comenzando a «federar» los electorados ultraconservadores y una parte significativa del electorado decepcionado de Sarkozy.

Muchos analistas comienzan a pensar que Marine Le Pen puede «arbitrar» la próxima elección presidencial. En 2002, su padre eliminó al candidato socialista, Lionel Jospin, dando un vuelco excepcional al paisaje político francés. Jacques Chirac fue reelegido, aquel año, con una parte de los votos de la izquierda.

Frédéric Dabi, politólogo: «Marine Le Pen es una estrella emergente. Todos los sondeos apuntan en la misma dirección. Ella puede mejorar los resultados de su padre en la primera vuelta de las presidenciales de 2007 incluso los de las presidenciales de 2002.

Marine Le Pen aumenta su popularidad entre los franceses

Marine Le Pen, hija y sucesora del líder del Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen, se ha convertido en la nueva estrella política francesa.

Con una popularidad creciente y amenazante para todos los candidatos a la presidencia de la República, comenzando por el mismo Nicolas Sarkozy, su principal enemigo.

Con un lenguaje vehemente, dirigiéndose a un electorado popular, inquieto y víctima de la crisis, Marine Le Pen utiliza fórmulas de este tipo: «Eso de rezar en plena calle, como hacen los musulmanes, es como la ocupación nazi. Cierto, no hay tanques, no hay soldados; pero, en cualquier caso, es una ocupación de trozos del territorio nacional, una nueva forma de ocupación religiosa». En el partido de Sarkozy suscita una inquietud apenas contenida.

François Copé, presidente del la UM ha entrado al trapo de las penúltimas declaraciones de Marine Le Pen: «Pura demagogia. Marine es como su padre. Un síntoma de escalada en la intolerancia».

Con una popularidad del 27% y unas intenciones de voto del 14% en las próximas presidenciales (2012), la líder emergente está comenzando a «federar» los electorados ultraconservadores y una parte significativa del electorado decepcionado de Sarkozy.

Muchos analistas comienzan a pensar que Marine Le Pen puede «arbitrar» la próxima elección presidencial. En 2002, su padre eliminó al candidato socialista, Lionel Jospin, dando un vuelco excepcional al paisaje político francés. Jacques Chirac fue reelegido, aquel año, con una parte de los votos de la izquierda.

Frédéric Dabi, politólogo: «Marine Le Pen es una estrella emergente. Todos los sondeos apuntan en la misma dirección. Ella puede mejorar los resultados de su padre en la primera vuelta de las presidenciales de 2007 incluso los de las presidenciales de 2002.

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