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Todos los españoles saben, con independencia de su adscripción política o de su tendencia ideológica, que ZP está más que amortizado, que es ya puras cenizas a la espera de que el viento de las urnas las disperse. Sin embargo, su partido y el espeso entramado de intereses, rencores, dogmas y codicias que lo sustenta sigue ahí y no va a aceptar deportivamente la sonada derrota que le espera tanto en mayo como en las próximas elecciones generales. No en vano se ha elegido para pilotar esta amarga etapa de fracaso a un profesional de daga y embozo. La historia del PP es corta en términos históricos, de hecho nació en 1989, y está plagada de concesiones e ingenuidades. La del PSOE, en cambio, es larga y oscura, y abunda en sangre y fuego. Nuestra izquierda, aunque cubierta con el disfraz de la posmodernidad, el feminismo y el pacifismo, se asienta sobre una tradición siniestra de violencia, matonismo y desprecio por el orden constitucional. Basta recordar lo sucedido en España entre el 14 de abril de 1931 y el 18 de julio de 1936 o entre el 11 y el 14 de marzo de 2004 para hacerse un idea de como las gastan las fuerzas del progreso en nuestro país cuando se les tuercen los planes. Ahora que huelen ya el cambio de ciclo electoral y ven inevitable la pérdida del poder en bastiones que tenían por inexpugnables, no sólo no se resignan, sino que, fieles a su estilo y a su instinto, recurren al juego sucio a la desesperada. La Ley de Trato Igualitario, la creación del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales y las palizas al enemigo indefenso son tres puñaladas en el costado de la democracia y el anuncio de lo que nos espera durante este año crepuscular del proyecto zapatético. La persecución arbitraria de los insumisos al pensamiento único prisaico, el cierre de medios de comunicación rebeldes y la aniquilación física del contrario se están preparando en el Boletín Oficial y en los cubiles de los sicarios porque este tipo de trabajo hay que llevarlo a cabo en todos sus niveles, los visibles y los subterráneos. El principal partido de la oposición ha de tomar conciencia de la situación y saber dar firme respuesta a la ofensiva que se le viene encima, sin olvidar que la mejor defensa es un buen ataque. Lo de poner la otra mejilla es sublime, pero únicamente garantiza la salvación eterna.

Alejo Vidal-Quadras | Tres puñaladas en el estertor

Todos los españoles saben, con independencia de su adscripción política o de su tendencia ideológica, que ZP está más que amortizado, que es ya puras cenizas a la espera de que el viento de las urnas las disperse. Sin embargo, su partido y el espeso entramado de intereses, rencores, dogmas y codicias que lo sustenta sigue ahí y no va a aceptar deportivamente la sonada derrota que le espera tanto en mayo como en las próximas elecciones generales. No en vano se ha elegido para pilotar esta amarga etapa de fracaso a un profesional de daga y embozo. La historia del PP es corta en términos históricos, de hecho nació en 1989, y está plagada de concesiones e ingenuidades. La del PSOE, en cambio, es larga y oscura, y abunda en sangre y fuego. Nuestra izquierda, aunque cubierta con el disfraz de la posmodernidad, el feminismo y el pacifismo, se asienta sobre una tradición siniestra de violencia, matonismo y desprecio por el orden constitucional. Basta recordar lo sucedido en España entre el 14 de abril de 1931 y el 18 de julio de 1936 o entre el 11 y el 14 de marzo de 2004 para hacerse un idea de como las gastan las fuerzas del progreso en nuestro país cuando se les tuercen los planes. Ahora que huelen ya el cambio de ciclo electoral y ven inevitable la pérdida del poder en bastiones que tenían por inexpugnables, no sólo no se resignan, sino que, fieles a su estilo y a su instinto, recurren al juego sucio a la desesperada. La Ley de Trato Igualitario, la creación del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales y las palizas al enemigo indefenso son tres puñaladas en el costado de la democracia y el anuncio de lo que nos espera durante este año crepuscular del proyecto zapatético. La persecución arbitraria de los insumisos al pensamiento único prisaico, el cierre de medios de comunicación rebeldes y la aniquilación física del contrario se están preparando en el Boletín Oficial y en los cubiles de los sicarios porque este tipo de trabajo hay que llevarlo a cabo en todos sus niveles, los visibles y los subterráneos. El principal partido de la oposición ha de tomar conciencia de la situación y saber dar firme respuesta a la ofensiva que se le viene encima, sin olvidar que la mejor defensa es un buen ataque. Lo de poner la otra mejilla es sublime, pero únicamente garantiza la salvación eterna.

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