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Alicia Sánchez Camacho | No podemos mirar hacia otro lado

21 personas fueron asesinadas el 1 de enero en Alejandría (Egipto) en un brutal atentado contra la comunidad cristiana a la salida de la Misa de Año Nuevo. No es un caso esporádico, ni testimonial, porque ataques terroristas similares contra colectivos cristianos se han sucedido en los últimos meses en diversos países de África y de Asia. Países muchos de ellos en los que los cristianos sufren discriminación, persecución, dificultades para practicar la religión y ataques violentos, en la mayoría de casos impunes.

La sociedad occidental, España y Cataluña no pueden mirar para otro lado. Por eso, al igual que han realizado mis compañeros en el Congreso de los Diputados, el Grupo Popular en el Parlamento de Cataluña presentará una iniciativa parlamentaria para condenar con la mayor firmeza los brutales ataques terroristas y la persecución religiosa sistemática que están sufriendo las comunidades cristianas en Irak y en otros países de Asia y África. Para apelar a la necesidad de una decidida acción de la comunidad internacional en defensa de la libertad religiosa en el mundo, especialmente en aquellos países en los que se está conculcando de manera flagrante el ejercicio de dicha libertad fundamental. Y, por último, para instar directamente al Gobierno de España a que promueva cuantas iniciativas sean pertinentes, tanto en el ámbito de la Unión Europea como en la comunidad internacional, con el fin de impulsar y acordar medidas conducentes a proporcionar una efectiva protección a las personas y comunidades, para que puedan libremente practicar la religión que profesan sin sufrir ningún tipo de violencia, coacción o discriminación.

En la profunda crisis económica y social que vivimos, en un mundo desorientado y con una fuerte pérdida de valores y de referencias, debemos hacer una profunda reflexión. Nuestra cultura tiene unas profundas raíces basadas en los ejes morales y sociales del cristianismo. Nuestra sociedad se fundamenta en los valores del humanismo cristiano y ellos son la base de la convivencia democrática y del progreso de los países occidentales.

Con virtudes y con errores, con cualidades y con defectos, con avances y pasos hacia atrás, la sociedad occidental se ha desarrollado alrededor de unos valores que nos han hecho fuertes en la dificultad y nos han permitido formar un sistema democrático de derecho y de respeto hacia los demás. Algo de eso está también en riesgo tras los ataques violentos que han sufrido las comunidades cristianas en diversos países. No es una cuestión meramente religiosa sino de defensa de los valores democráticos y de preservación de los derechos de las minorías. La comunidad internacional, España y, en ella, Cataluña, no pueden mirar hacia otro lado.

Alicia Sánchez Camacho es Presidenta del Partido Popular de Cataluña

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