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Por Dazibao-Ñ-/
En Pakistán, la Ley contra la Blasfemia, el asesinato del gobernador del Punjab y las constantes manifestaciones en las que se grita “muerte a los cristianos y a sus amigos”, ha provocado un aumento en las conversiones  de los cristianos al Islam.

[caption id="attachment_37616" align="alignleft" width="210" caption="Azra Mustafá, cristiana convertida al islam."][/caption]

El terror  en el que viven las minorías religiosas está haciendo posible que los 3.000.000 de cristianos paquistaníes, vayan abrazando paulatinamente   la fe de Mahoma, para vivir con  cierta seguridad y progresar económicamente. Entre 2004 y 2010, una media de 400 cristianos se convirtieron anualmente al Islam, sin embargo, la cifra de nuevos “musulmanes” aumentará espectacularmente en 2011, debido a los últimos episodios de violencia anti-cristiana.

Los cristianos paquistaníes, indefensos, perseguidos por los “radicales” , las instituciones del propio Estado y abandonados por las “democracias” occidentales,  sólo encuentran aparente refugio en el “libro” donde son inscritos los conversos al Islam, que, previamente, han declarado formalmente que su nueva fe, en la que juran permanecer hasta la muerte, es “la religión más hermosa”

Sin embaego, en la violenta sociedad musulmana paquistaní, ser musulmán no implica dejar de estar expuesto  a los rigores de la venganza de otros activos “creyentes”. En este sentido, un imán que adoctrina a “nuevos musulmanes”, afirma sobre el asesinato del gobernador Tasser:” Para ser honrado,  me alegré cuando conocí la noticia porque logramos deshacernos de él. Está claro, que en el Sagrado Corán se estipula que si tú dices algo desagradable sobre el Profeta, entonces te conviertes en una persona maldita”. 

Un ejemplo ilustrativo que demuestra  hasta qué punto se ha instalado  la locura en Pakistán, es el caso de un médico chiita que fue acusado de “blasfemia” por un representante de productos sanitarios. El galeno, harto de la insistencia del vendedor, arrojó su tarjeta al cubo de la basura, desconociendo que el nombre del vendedor que aparecía en dicha tarjeta era “Mohammad”. Acto seguido, el comercial denunció al médico ante las autoridades religiosas.

En Pakistán, nadie está seguro. Se puede perder la vida, en el nombre del Profeta, en cualquier momento. Y, también, cualquiera súbdito, ya sea musulmán o cristiano, puede ser apresado por “blasfemo” debido a la delación de un vecino envidioso, un comerciante de la competencia o una suegra resentida.

Las “democracias” occidentales, tan sensibles siempre a la propaganda palestina y kosovar,  están permitiendo el exterminio silencioso de una comunidad religiosa formada por 3.000.000 millones de personas, para mayor gloria de Alá. Y esas mismas “democracias”, velan para que todo paquistaní pueda ejercer en Occidente su derecho a la Libertad Religiosa. Es más, como sucede en España, muchos municipios les ceden gratuitamente terrenos e inmuebles de titularidad pública con el objeto de que sean destinados al culto mahometano.

En Pakistán los cristianos se convierten al islam por "seguridad"

Por Dazibao-Ñ-/
En Pakistán, la Ley contra la Blasfemia, el asesinato del gobernador del Punjab y las constantes manifestaciones en las que se grita “muerte a los cristianos y a sus amigos”, ha provocado un aumento en las conversiones  de los cristianos al Islam.

[caption id="attachment_37616" align="alignleft" width="210" caption="Azra Mustafá, cristiana convertida al islam."][/caption]

El terror  en el que viven las minorías religiosas está haciendo posible que los 3.000.000 de cristianos paquistaníes, vayan abrazando paulatinamente   la fe de Mahoma, para vivir con  cierta seguridad y progresar económicamente. Entre 2004 y 2010, una media de 400 cristianos se convirtieron anualmente al Islam, sin embargo, la cifra de nuevos “musulmanes” aumentará espectacularmente en 2011, debido a los últimos episodios de violencia anti-cristiana.

Los cristianos paquistaníes, indefensos, perseguidos por los “radicales” , las instituciones del propio Estado y abandonados por las “democracias” occidentales,  sólo encuentran aparente refugio en el “libro” donde son inscritos los conversos al Islam, que, previamente, han declarado formalmente que su nueva fe, en la que juran permanecer hasta la muerte, es “la religión más hermosa”

Sin embaego, en la violenta sociedad musulmana paquistaní, ser musulmán no implica dejar de estar expuesto  a los rigores de la venganza de otros activos “creyentes”. En este sentido, un imán que adoctrina a “nuevos musulmanes”, afirma sobre el asesinato del gobernador Tasser:” Para ser honrado,  me alegré cuando conocí la noticia porque logramos deshacernos de él. Está claro, que en el Sagrado Corán se estipula que si tú dices algo desagradable sobre el Profeta, entonces te conviertes en una persona maldita”. 

Un ejemplo ilustrativo que demuestra  hasta qué punto se ha instalado  la locura en Pakistán, es el caso de un médico chiita que fue acusado de “blasfemia” por un representante de productos sanitarios. El galeno, harto de la insistencia del vendedor, arrojó su tarjeta al cubo de la basura, desconociendo que el nombre del vendedor que aparecía en dicha tarjeta era “Mohammad”. Acto seguido, el comercial denunció al médico ante las autoridades religiosas.

En Pakistán, nadie está seguro. Se puede perder la vida, en el nombre del Profeta, en cualquier momento. Y, también, cualquiera súbdito, ya sea musulmán o cristiano, puede ser apresado por “blasfemo” debido a la delación de un vecino envidioso, un comerciante de la competencia o una suegra resentida.

Las “democracias” occidentales, tan sensibles siempre a la propaganda palestina y kosovar,  están permitiendo el exterminio silencioso de una comunidad religiosa formada por 3.000.000 millones de personas, para mayor gloria de Alá. Y esas mismas “democracias”, velan para que todo paquistaní pueda ejercer en Occidente su derecho a la Libertad Religiosa. Es más, como sucede en España, muchos municipios les ceden gratuitamente terrenos e inmuebles de titularidad pública con el objeto de que sean destinados al culto mahometano.

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