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Resulta evidente que el "idioma" que se habla en la cárcel no es el mismo de la calle, adornado de manos blancas y cesión a los violentos. La violencia que genera el terrorismo de carácter musulmán ha llegado a las cárceles, donde los españoles han comenzado a defenderse de las imposiciones islámicas que pretenden generalizar los musulmanes presos.

Así, un grupo de presos españoles se ha enfrentado a internos musulmanes en el Centro Penitenciario Madrid III de Valdemoro. Desde el pasado día 15 se han registrado varias peleas, amenazas y agresiones e incluso se ha llegado a acuchillar en el cuello y la cara a uno de los presos de religión islámica, según informa el sindicato de funcionarios de prisiones Acaip.

Este primer incidente derivó en una batalla campal en el patio de la prisión en la que se rompieron sillas y mesas hasta que intervinieron los funcionarios de prisiones. No obstante, el enfrentamiento tuvo una segunda parte cuando, a su salida de un periodo de aislamiento, uno de los cabecillas de las revueltas provocó un incidente de mayor gravedad.

Uno de los españoles implicado en estos incidentes ya acuchilló al terrorista musulmán Said Chedadi que cumplía condena por el atentado del 11 de septiembre en Nueva York.

Enfrentamientos entre españoles y musulmanes en cárceles españolas

Resulta evidente que el "idioma" que se habla en la cárcel no es el mismo de la calle, adornado de manos blancas y cesión a los violentos. La violencia que genera el terrorismo de carácter musulmán ha llegado a las cárceles, donde los españoles han comenzado a defenderse de las imposiciones islámicas que pretenden generalizar los musulmanes presos.

Así, un grupo de presos españoles se ha enfrentado a internos musulmanes en el Centro Penitenciario Madrid III de Valdemoro. Desde el pasado día 15 se han registrado varias peleas, amenazas y agresiones e incluso se ha llegado a acuchillar en el cuello y la cara a uno de los presos de religión islámica, según informa el sindicato de funcionarios de prisiones Acaip.

Este primer incidente derivó en una batalla campal en el patio de la prisión en la que se rompieron sillas y mesas hasta que intervinieron los funcionarios de prisiones. No obstante, el enfrentamiento tuvo una segunda parte cuando, a su salida de un periodo de aislamiento, uno de los cabecillas de las revueltas provocó un incidente de mayor gravedad.

Uno de los españoles implicado en estos incidentes ya acuchilló al terrorista musulmán Said Chedadi que cumplía condena por el atentado del 11 de septiembre en Nueva York.

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