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Francisco Segura | Cascos caído… ahora a por Aznar

Me ilusiona pensar que con estas líneas voy debilitar algunas maldades que se quieren endosar a determinados políticos o referentes relevantes. Es muy difícil convencer, pero muy fácil sembrar cizaña, especialmente entre los españoles, que tenemos fama reconocida de envidiosos. No dispongo de hechos desconocidos que aportar, solamente voy a recordar detalles del dominio público y llamar la atención del por qué y cuándo se han difundido o, mejor, sembrado las insidias.

Está haciendo pandemia la idea inoculada de que el ex-presidente Aznar ha perdido el norte y la credibilidad. Las más enquistadas ideas preconcebidas son las que son apadrinadas por los grupos mediáticos que sirven a intereses políticos. Y si son apoyadas por comentaristas y tertulianos afines o beneficiarios de la idea, consiguen un efecto multiplicador. Cuanto más se extienden las insidias, más incómodo resulta a los discrepantes oponerse a ellas. Algo así como si manifestar lo contrario estuviese mal visto socialmente.

Todo esto es aplicable también al caso de Álvarez Cascos, y ya fue utilizado con Mª San Gil, Mayor Oreja, Francisco José Alcaraz, etc.

El inconformismo y la valentía, que tan necesarios son en la política española, son laminados sistemáticamente desde el aparato de los partidos, atribuyendo intenciones de beneficio personal, o achacando desequilibrios mentales. ¿Nos suenan afirmaciones tales como?:

  • “Está muy afectada por su cáncer” (a Mª San Gil).

  • “Chochea” (a Mayor Oreja).

  • “Tiene unas lagunas tremendas y fabula” (a Álvarez Cascos).


Cuando no se ataca a un político por la lucidez o la cordura, se recurre a los dineros y a eventos familiares. A don José Mª Aznar, hechos tales como la boda lujosa de su hija, o la familiaridad en el trato a Bush, poniendo los pies en una mesita de su rancho, le han supuesto un estigma cada vez más extendido. ¿Alguien se ha parado a comparar esos detalles con el GAL, con la sumisión ante la eta, con la sumisión a nuestros vecinos del sur, con las infinitas corrupciones en otros Gobiernos y gobernantes españoles?...

Con la que está cayendo, resulta ofensivo reparar en la boda o en la foto de los pies en la mesita. Con la que cayó con Felipe, sin que pasase nada de nada, critican que la familia Aznar-Botella montase una boda en la que se invitó al Rey, a monarcas y dirigentes varios, banqueros, etc… ¿y qué? Tenía esa capacidad de convocatoria y la utilizó. Yo por un hijo haría lo mismo si pudiese. Y sobre lo de los pies en la mesa… confieso auténtica envidia. Desde Carlos V, nunca estuvimos tan cerca del Imperio con tanta familiaridad.

Mientras se le temía solo desde la izquierda, la cosa no fue a mayores. Pero ahora derecha e izquierda confluyen en que no se repita el fenómeno Aznar o similar. Los poderes periféricos peligrarían de nuevo ante un Gobierno Central auténticamente español. Por eso, sospechosamente, salen ahora a relucir los dineros de Aznar, su sueldo. Magnífica estrategia en el país de la envidia, donde los incultos e ignorantes quieren ganar como los notarios, como mínimo.

En la misma línea de envidia y catetismo, van los entusiasmos localistas por atribuir a sus respectivos líderes una influencia nacional desmesurada e irreal. Caso de Camps en Levante (ahora menos), de Feijoo en Galicia o de Arenas en Andalucía. Siempre piensan, en sus taifas, que su líder es el que “corta el bacalao” a nivel nacional. Sienten necesidad de protegerlo de Aznares, Esperanzas o Cascos, que ya demostraron ser líderes nacionales auténticos que no se andaban, ni se andan, con chiquitas.

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