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Para los acérrimos del PP, los casos San Gil, Ortega Lara, Abascal, están algo así como amortizados y olvidados. Lo que les trae verdaderamente de cabeza es el caso Cascos. Toda la artillería va contra él a todos los niveles, incluido el personal y el mental.

Proliferan los comentarios del tipo: “le han aplicado su misma receta cuando estaba en el poder”, “es vengativo y tiene lagunas”… y otros comentarios de ese mismo tenor.

Personas que ya han votado hace pocos meses a opciones como AES, enarbolan ahora la bandera del voto útil al PP, como paso previo para que “todo se arregle”. Quieren creérselo sin pruebas. Es más… con numerosas pruebas en contra. Ni siquiera con Aznar se daría marcha atrás a todas las leyes impresentables del zapaterismo. Cuanto menos con Rajoy, del que no olvido sus lagrimitas por un dedito de su mano, cuando bajó del helicóptero accidentado en Móstoles junto a una Esperanza Aguirre maternal y valiente.

En mi opinión, salvo cataclismo o atentado, es imposible que el PP deje de ganar las próximas elecciones. Lo importante es que esa victoria no sea tan escandalosa que se endiosen nada más empezar a gobernar. Los rodillos no son buenos, especialmente cuando no son fiables por habernos engañado ya en el 2008.

La opción Cascos es importantísima y oportuna, como lo es la opción Vía Democrática de Pablo Barranco (esperemos consiga extenderse por el resto de España). Incluso AES es buena opción a falta de otras que no sean tan ultra-católicas. Sin olvidar a UPyD como partido de izquierdas.

Es el momento de votar a cualquiera de estos partidos nombrados, al que mejor nos represente en nuestras aspiraciones y principios. Éste sería el auténtico voto útil, especialmente para los que no nos dedicamos profesionalmente a la política, ni aspiramos a ningún carguito ni prebenda.

Cualquiera de esos partidos apoyaría al PP en una reforma de la Constitución y en otras muchas iniciativas parlamentarias importantes. De manera que contar con los votos nacionalistas o del PSOE residual, se convirtiese en algo exótico o anecdótico.

A los que tengan dudas, ¿Cuántos compromisos de rectificación de leyes frívolas zapaterinas, ha confesado Rajoy? ¿Cuántas competencias transferidas piensa recuperar Rajoy para el Gobierno Central? ¿Qué reforma de la Constitución tiene en mente Rajoy? ¿Piensa Rajoy exigir el cumplimiento de las leyes en Cataluña?

Seguro que no encuentran respuestas convincentes a esas preguntas. Por eso… el voto útil es no votar al PP. La oportunidad es ahora, dentro de muy poco.

Francisco Segura | La oportunidad es ahora

Para los acérrimos del PP, los casos San Gil, Ortega Lara, Abascal, están algo así como amortizados y olvidados. Lo que les trae verdaderamente de cabeza es el caso Cascos. Toda la artillería va contra él a todos los niveles, incluido el personal y el mental.

Proliferan los comentarios del tipo: “le han aplicado su misma receta cuando estaba en el poder”, “es vengativo y tiene lagunas”… y otros comentarios de ese mismo tenor.

Personas que ya han votado hace pocos meses a opciones como AES, enarbolan ahora la bandera del voto útil al PP, como paso previo para que “todo se arregle”. Quieren creérselo sin pruebas. Es más… con numerosas pruebas en contra. Ni siquiera con Aznar se daría marcha atrás a todas las leyes impresentables del zapaterismo. Cuanto menos con Rajoy, del que no olvido sus lagrimitas por un dedito de su mano, cuando bajó del helicóptero accidentado en Móstoles junto a una Esperanza Aguirre maternal y valiente.

En mi opinión, salvo cataclismo o atentado, es imposible que el PP deje de ganar las próximas elecciones. Lo importante es que esa victoria no sea tan escandalosa que se endiosen nada más empezar a gobernar. Los rodillos no son buenos, especialmente cuando no son fiables por habernos engañado ya en el 2008.

La opción Cascos es importantísima y oportuna, como lo es la opción Vía Democrática de Pablo Barranco (esperemos consiga extenderse por el resto de España). Incluso AES es buena opción a falta de otras que no sean tan ultra-católicas. Sin olvidar a UPyD como partido de izquierdas.

Es el momento de votar a cualquiera de estos partidos nombrados, al que mejor nos represente en nuestras aspiraciones y principios. Éste sería el auténtico voto útil, especialmente para los que no nos dedicamos profesionalmente a la política, ni aspiramos a ningún carguito ni prebenda.

Cualquiera de esos partidos apoyaría al PP en una reforma de la Constitución y en otras muchas iniciativas parlamentarias importantes. De manera que contar con los votos nacionalistas o del PSOE residual, se convirtiese en algo exótico o anecdótico.

A los que tengan dudas, ¿Cuántos compromisos de rectificación de leyes frívolas zapaterinas, ha confesado Rajoy? ¿Cuántas competencias transferidas piensa recuperar Rajoy para el Gobierno Central? ¿Qué reforma de la Constitución tiene en mente Rajoy? ¿Piensa Rajoy exigir el cumplimiento de las leyes en Cataluña?

Seguro que no encuentran respuestas convincentes a esas preguntas. Por eso… el voto útil es no votar al PP. La oportunidad es ahora, dentro de muy poco.

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