Header Ads

Sufren en la cuna del cristianismo

Los cristianos de Medio Oriente están entre la espada y la pared, por los ataques mortales en Egipto, Iraq, Nigeria y Turquía —países de mayoría musulmana—, en donde sufren exclusión, una creciente sensación de inseguridad y están en el punto de mira de la red terrorista Al Qaeda

Conflictos, inestabilidad política, dificultades económicas, discriminación, persecución o progreso del islam son algunas de las causas que hacen que muchos cristianos decidan irse de sus países, cuna del cristianismo.

“Al Qaeda afirmó en su web que los cristianos eran blancos legítimos para sus guerreros santos” declara Carl Moeller, presidente de Puertas Abiertas —grupo que apoya a la iglesia perseguida alrededor del mundo—.

“Los grupos radicalizados que se inspiran en Al Qaeda en Medio Oriente han fracasado, no han logrado movilizar a las masas. Eligen, por lo tanto, a los cristianos como chivo expiatorio”, agrega Gilles Kepel, académico del Instituto de Estudios Políticos de París.

Medio Oriente, la cuna del cristianismo, cuenta con 20 millones de cristianos; cinco millones de ellos, católicos, entre los 356 millones de habitantes de esa zona, según las cifras difundidas en un sínodo sobre Medio Oriente, en octubre del 2010, en el Vaticano.

Con excepción del Líbano, donde los cristianos constituyen el 30 por ciento de la población, en el resto de países de la región tiene una representación minoritaria, pero se trata de comunidades dos veces milenarias, con larga tradición e influencia, y que hasta ahora gozaban de relativa tolerancia.

Al final de la misa de Año Nuevo, en la iglesia cristiana copta de los Santos, en Alejandría, Egipto, un atentado perpetrado por un kamikaze dejó 21 muertos.

Los cristianos coptos —ortodoxos— representan un 10 por ciento de una población de más de 80 millones.

Un porcentaje similar al de Siria, bajo en comparación con Occidente, pero muy superior al del resto de los países de Medio Oriente y Asia: 2 por ciento en Israel y 4 por ciento en Jordania.

El 17 de diciembre último, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados denunció el “éxodo” de miles de cristianos de Iraq, desde el 31 de octubre del 2010, fecha en que 46 fieles y dos sacerdotes fueron asesinados en plena misa, durante un ataque de Al Qaeda contra la catedral siria de Bagdad.

Tras esa matanza, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, le pidió a Benedicto XVI no permitir que “Oriente se quede sin cristianos”.

En Nochebuena, una serie de explosiones en la ciudad central de Jos, Nigeria, causaron 86 muertos y 74 heridos en barrios de mayoría cristiana.

Mientras tanto, Occidente parece desprovisto de medios eficaces para defender a las minorías cristianas amenazadas por Al Qaeda en el mundo musulmán, ya que todo apoyo demasiado evidente corre el riesgo de ser contraproducente y desestabilizador a los gobiernos aliados, expresan los expertos.

Joseph Maila, especialista de religiones en el Ministerio francés de Relaciones Exteriores, había acusado en noviembre del 2010 a Al Qaeda de “limpieza étnica”.

“Quieren acabar con la diversidad”, denunció este experto, en tanto que, según otros especialistas, la hostilidad anticristiana se extiende más allá de Al Qaeda.

“El objetivo de Al Qaeda y de los islamistas radicales es provocar un enfrentamiento entre el mundo árabe y Occidente”, estimó Michelle Alliot-Marie, ministra francesa de Relaciones Exteriores.

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.