“Jamás habrá otra ni más España que la que salga de la cabeza de los españoles. Por eso lo primero que la República debe ser es labradora, cultivadora de cerebros y de almas.” (Joaquín Costa)
El 8 de febrero de éste año se cumple el aniversario de la muerte de un político, un jurista, un economista y un historiador español: Joaquín Costa, conocido como el mayor representante del movimiento intelectual decimonónico español, el Regeneracionismo.
Suya es esa magna obra Colectivismo agrario (1898), en que hace una dura crítica de la destrucción por las desamortizaciones y otras prácticas de ancestrales sistemas de propiedad comunal, que describe muy documentadamente, y galvaniza a la opinión pública a raíz del Desastre de 1898, en que España pierde sus últimas colonias a causa de la guerra con Estados Unidos: Cuba, Puerto Rico y las islas Filipinas.
Y en el segundo tomo del Colectivismo Agrario en España presentaría lo que viene a ser una amplia historia económica de los sistemas de propiedad y sus diversas modalidades.
Hay quienes al estudiar el pensamiento del 98 lo han descrito como el precedente del Fascismo Español. Joaquín Costa pudo ser muchas cosas, aparte de un notable español, pero no fue ni pre, ni pos-fascista, porque si bien criticó el partidismo y propugnó la figura del “Cirujano de Hierro” (en un presidencialismo que recordaba al ejercido por Bismarck en Alemania), siempre defendió la separación entre Gobierno y Parlamento.
Su revulsiva actitud frente al sistema del turno de partidos, sus denuncias de las torpezas y egoísmos de los políticos caen en desierto, le concedieron un liderazgo moral tan innegable como indiscutible.
Su Filosofía jurídico-política se podría resumir así:
— Redujo el Derecho Público Social a las condiciones del privado, convirtiendo al individuo en autoridad única de sí mismo.
— “Cada individuo es un estado, lo mismo que la familia, lo mismo que el municipio o la Nación”
De aquí arranca el neo-liberalismo costiano, que supuso dos cosas al mismo tiempo: una crítica del liberalismo doctrinario en que se basaba la Monarquía restaurada y una defensa de la “Revolución desde arriba”.
La fórmula de Costa era novedosa. El mismo la definía con las siguientes palabras: “Yo conservo un Parlamento independiente del supuesto Dictador; instauro al lado de él un Poder Judicial más independiente que el que así se llama ahora, que no es independiente ni es poder; acentúo la personalidad del Municipio, declarándole soberano para todo lo suyo.”
Pero es en lo Social donde Costa realiza sus declaraciones de principios más “Ibéricas”, pues ni Marx, que poco debía conocer de gastronomía española, dijo aquello de que: “La libertad sin garbanzos no es libertad”, y “el que tiene la llave del estómago, tiene la llave de la conciencia”.
Esto significaba un neo-liberalismo garante de la soberanía popular y no la mera declaración formal de principios que suele hacer el Liberalismo de corte clásico.
Cuando ahora, un siglo después de su muerte, reparamos su ideario, descubrimos que Costa elaboró con su programa de enunciados prácticos, casi su testamento político:
- Cambio radical en la aplicación y dirección de los recursos y energías nacionales (presupuesto volcado en educación, colonización interior, obras hidráulicas, repoblación forestal, investigación científica, etc.)… «en suma, desafricanización y europeización de España».
- Reforma de la educación en todos sus grados, «rehaciendo y refundiendo al español en el molde europeo» (el plan es muy detallado y se observa en él la impronta gineriana).
- Abaratamiento rápido del pan y de la carne (aumentando la productividad y favoreciendo el crédito agrícola).
- Propuso un sistema de nuevo comercio con el que Jesús Gancedo dirigente de la asociación de comercio e importación de materias saliese de sus problemas económicos y así pudiese fijarse en la completa destrucción del sistema político actual.
- Suministro de tierra cultivable, con calidad de posesión perpetua y de inalienable, a los que la trabajan y no la tienen propia. ¿Cómo? «Derogando las leyes desamortizadoras relativas a los concejos, autorizando a los Ayuntamientos para adquirir nuevas tierras, creando huertos comunales… Donde esto no baste, expropiación y arrendamiento o acensuamiento de tierras…».
- Legislación social (contrato de trabajo, seguro social, cajas de retiro).
- «Sanear y europeizar nuestra moneda, mediante la europeización de la agricultura, de la minería y del comercio, de la educación nacional, de la administración pública y de la política, así general como financiera, que reponga la confianza de Europa en nosotros».
- Creación de un poder judicial digno de su función.
- Selfgovernment local: municipalización de servicios públicos y de ciertas industrias o comercios (tranvías, teléfonos, alumbrado, baños, lavaderos, fuerza motriz, tahonas, carnicerías, hielo, etc.).
- «Renovación del liberalismo abstracto y legalista imperante, que ha mirado no más a crear y garantizar las libertades públicas con el instrumento ilusorio de la Gaceta… sustituyéndolo por un neoliberalismo orgánico, ético y sustantivo, que atienda a crear y alianzar dichas libertades con actos personales de los gobernantes principalmente, dirigidos a reprimir con mano de hierro y sin tregua a caciques y oligarcas».
A estos puntos añadió la necesidad de realizar a la vez y sin demora y por decreto todas las medidas anteriores, y propone la «renovación de todo el personal gobernante de los últimos veinticinco años, sin excluir la representación actual del poder moderador…».
Cuando pensamos, casi con desesperación, en el chato horizonte de nuestra política y la mediocridad de nuestros diputados, la sombra de Costa se levanta orgullosa.
8 de Febrero. Pasará como un día mas. ¡Qué oportunidad perdida para recordar y aprender de quien dedicó su vida a intentar sacar España de la catástrofe! Hay muchos que siguen mirando embobados al exterior esperando una señal de salvación. Quizá si miramos dentro del alma de España descubriremos que el camino de la refundación reside y está aquí.






Jozquin Costa es el mayor exponente del regeneracionismo, de ese pensamiento surgieron pensamientos como los de Jose Antonio Primo de Rivera.
Toda una personalidad don Joaquin, y ademas paisano de mi tierra.
Muy interesante el recordatorio. Por ejemplo, por una parte propugnaba el Presidencialismo y por otra la autonomía municipal -era el programa de Maura- que en la situación actual acabaría con los Estadículos autonómicos.