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Condenan por terrorismo al islamista que intentó matar a Kurt Westergaard

El islamista armado con un hacha y un cuchillo, intentó asesinar al dibujante danés Kurt Westergaard en su casa de Aarhus (al norte del país), donde se encontraba con su nieta de cinco años.

Westergaard es el autor de una de las polémicas caricaturas de Mahoma, que desataron la indignación en varios países islámicos. En concreto, suya es la que plasma al profeta con un turbante en forma de bomba. La policía llegó a tiempo y tuvo que reducir al asaltante, al que hirió de dos balazos después de que atacara a uno de los agentes. "Es un caso grave", dijeron las autoridades. "Hay un trasfondo terrorista", advirtieron, en referencia a Al Qaeda.

En febrero de 2008 la policía danesa detuvo a una célula islamista que planeaba su asesinato, aunque Westergaard vivía en la clandestinidad. Cansado de esconderse, el año pasado dijo que ya era suficiente. "Tengo 73 años. He vivido mucho y soy demasiado viejo para tener miedo", declaraba en una entrevista a la cadena británica BBC. El dibujante retomó su vida pública, con vigilancia policial, y fijó su residencia en Viby, al sur de Aarhus, segunda ciudad de Dinamarca.

A pesar de que su cabeza tiene precio (un millón de dólares), Westergaard se mantiene firme. La libertad de expresión, dice, no es negociable. Ése era el debate que el Jyllands-Posten quiso suscitar cuando publicó doce dibujos de Mahoma en 2005. Las dificultades de un escritor danés para encontrar ilustradores para un libro infantil sobre el profeta llevó a Fleming Rose, editor de Cultura del diario, a poner sobre la mesa la cuestión de la autocensura en Europa ante el integrismo islámico.

La publicación de los dibujos suscitó una controversia que se convirtió en furor después de que un grupo de imanes daneses realizaran una gira por Oriente Próximo llevando bajo el brazo una serie de dibujos obscenos de Mahoma (que nadie supo de dónde habían salido) y una versión distorsionada de la realidad danesa. Fue entonces, seis meses después, cuando Dinamarca se convirtió en el blanco de las iras del mundo musulmán. Los disturbios dejaron 50 muertos y varias embajadas quemadas.

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