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Empeora la situación de los católicos en Pakistán

Cualquier persona que se oponga a la controvertida ley sobre la blasfemia del Código Penal de Pakistán) «debe ser considerado blasfemo y enemigo del Islam»: es lo que sostienen los grupos radicales islámicos que quieren, de esta manera, proteger la ley y disuadir a todas las voces que se alzan pidiendo su revisión o supresión. La sociedad civil pakistaní ha registrado, con suma preocupación, esta tendencia, que, como informan fuentes locales a Fides, «marginaría a las minorías religiosas, reduciendo al silencio toda voz discordante».

Actualmente es víctima de este intento Sherry Rehman, parlamentario del Pakistan People Party, que había promovido una moción en el Parlamento para modificar la ley sobre la blasfemia. Un tribunal de Multan, que lo acusa y tiene la intención de procesarlo, está buscando una oficina de policía que pueda satisfacer esta intención y para registrar un FIR (First Information Report), la denuncia oficial que da inicio al proceso legal.

“La situación se está agravando cada vez más. Los radicales quieren condenar a muerte a quién se oponga a la ley sobre la blasfemia, y nadie parece querer detenerlos”, dice a Fides Joseph Nadeem, un laico católico, responsable de la Renaissance Education Foundation, una ONG que dirige escuelas en Lahore y promueve la educación para miles de niños y jóvenes cristianos y de otras minorías religiosas. “Tenemos esperanza en la ayuda de Dios y las oraciones del Santo Padre Benedicto XVI, quién se está mostrando muy cercano a nuestros sufrimientos”, añade.

“Es algo que llega al paroxismo: definir blasfemo a quién critica la ley sobre la blasfemia es un absurdo y se convierte en un arma que apunta a la cabeza de muchos cristianos. Estamos enojados y preocupados porque el extremismo islámico levanta continuamente las armas”, señala alarmado, en declaraciones a la Agencia Fides, Haroon Barket Masih, presidente de la Fundación Masishi, que está trabajando para proporcionar asistencia jurídica y material a Asia Bibi y su familia.

P. Bonnie Mendes, sacerdote de Pakistán (ex director del Departamento de Asia de Caritas Internationalis) está de acuerdo en el peligro de la creciente intolerancia, pero también tiene nos señala algunas notas positivas: “el diálogo interreligioso que, a pesar de las tensiones sociales, prosigue a todos los niveles; el valor de algunos musulmanes. Por ejemplo, el policía musulmán herido durante la emboscada a los hermanos Emmanuel en julio de 2010 - dos cristianos acusados de blasfemia y asesinados ante el tribunal de Faisalabad – ha anunciado que testimoniará en contra de los asesinos, que siguen en libertad”.

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