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Cuando alguien en política pretende hacer de la necesidad virtud, casi siempre nos está anunciando una impostura… y si quien la perpetra la presenta como su sacrificio e incluso como su inmolación en aras de valores supremos, ha llegado la hora de echar a correr.

Es lo eso lo que estamos contemplando en España desde el 12 de mayo de 2010, fecha en la cual el Presidente del Gobierno representó desde el atril de oradores en el Congreso el sacrificio del Gólgota… y, a partir de aquel momento, lo que había sido una solemne bajada de pantalones, pretende convertirse en inmolación personal en beneficio de la Patria.

El redundante “hay que hacer lo que hay que hacer” es hoy el nuevo eslogan del Gobierno. Puestos a seleccionar consignas de Perogrullo, los asesores de imagen podían haberse fijado en El Gallo y decir con el torero sevillano: “Lo que no pué ser no pué ser… y, además, es imposible”… y en eso andamos, en una singladura llena de amenazas, bajo la tormenta y con un capitán a quien se le ha impuesto el rumbo, pero que sigue careciendo de brújula y cuyas manos son incapaces de mantener firme el timón al menos una semana.

¿Y cuál es ese rumbo? Incapaces de admitir a dónde nos lleva, de verdad, esa ruta y dispuestos al engaño –no sólo el Gobierno, casi todos los políticos nacionales- se vienen dedicando al disimulo y al escaqueo sin llamar nunca a las cosas por sus nombres.

Pues bien, ya que los intérpretes se han puesto de moda en el Senado, aquí no vamos a ser menos. Hagamos un diccionario que nos permita interpretar lo que dicen, de verdad, los políticos españoles.

Denominación política Descripción real

• Reformas. • Rebajas.
• Reforma laboral. • Despido libre y gratuito. Eliminación de los convenios colectivos de rama y territoriales.
• Ajustes presupuestarios. • Destrucción total o parcial de servicios públicos y eliminación de inversiones imprescindibles.
• Reestructuración bancaria.
• Reforma bancaria. • Despidos y jubilaciones anticipadas.
• Privatización de Cajas y más paro.
• Cubrir el déficit tarifario. • Subidas del recibo de la luz para financiar la ineficiencia del sistema.
• Hacer sostenible nuestras pensiones. • Bajar las pensiones y reducir el número de pensionistas.
• Trabajadores en formación.
• Pensiones complementarias, sistema de capitalización. • Parados.
• Timo del “toco mocho”.
• Política fiscal progresista. • No entrar a reformar el IRPF, de cuyos ingresos el 90% lo aportan los asalariados.
• Una saludable ley contra el tabaco. • Persecución de los fumadores.

El diccionario podría ocupar varios tomos, mas ¿para qué? La realidad es triste y simple: aprovechando la crisis, estamos asistiendo en toda Europa a un desmontaje, pelo a apelo, del Estado de Bienestar, revestida esa embestida con los tópicos neo-liberales más manidos. Vamos, que saldremos de la crisis como el gallo de Morón: sin plumas y cacareando.

Joaquín Leguina | La necesidad y la virtud

Cuando alguien en política pretende hacer de la necesidad virtud, casi siempre nos está anunciando una impostura… y si quien la perpetra la presenta como su sacrificio e incluso como su inmolación en aras de valores supremos, ha llegado la hora de echar a correr.

Es lo eso lo que estamos contemplando en España desde el 12 de mayo de 2010, fecha en la cual el Presidente del Gobierno representó desde el atril de oradores en el Congreso el sacrificio del Gólgota… y, a partir de aquel momento, lo que había sido una solemne bajada de pantalones, pretende convertirse en inmolación personal en beneficio de la Patria.

El redundante “hay que hacer lo que hay que hacer” es hoy el nuevo eslogan del Gobierno. Puestos a seleccionar consignas de Perogrullo, los asesores de imagen podían haberse fijado en El Gallo y decir con el torero sevillano: “Lo que no pué ser no pué ser… y, además, es imposible”… y en eso andamos, en una singladura llena de amenazas, bajo la tormenta y con un capitán a quien se le ha impuesto el rumbo, pero que sigue careciendo de brújula y cuyas manos son incapaces de mantener firme el timón al menos una semana.

¿Y cuál es ese rumbo? Incapaces de admitir a dónde nos lleva, de verdad, esa ruta y dispuestos al engaño –no sólo el Gobierno, casi todos los políticos nacionales- se vienen dedicando al disimulo y al escaqueo sin llamar nunca a las cosas por sus nombres.

Pues bien, ya que los intérpretes se han puesto de moda en el Senado, aquí no vamos a ser menos. Hagamos un diccionario que nos permita interpretar lo que dicen, de verdad, los políticos españoles.

Denominación política Descripción real

• Reformas. • Rebajas.
• Reforma laboral. • Despido libre y gratuito. Eliminación de los convenios colectivos de rama y territoriales.
• Ajustes presupuestarios. • Destrucción total o parcial de servicios públicos y eliminación de inversiones imprescindibles.
• Reestructuración bancaria.
• Reforma bancaria. • Despidos y jubilaciones anticipadas.
• Privatización de Cajas y más paro.
• Cubrir el déficit tarifario. • Subidas del recibo de la luz para financiar la ineficiencia del sistema.
• Hacer sostenible nuestras pensiones. • Bajar las pensiones y reducir el número de pensionistas.
• Trabajadores en formación.
• Pensiones complementarias, sistema de capitalización. • Parados.
• Timo del “toco mocho”.
• Política fiscal progresista. • No entrar a reformar el IRPF, de cuyos ingresos el 90% lo aportan los asalariados.
• Una saludable ley contra el tabaco. • Persecución de los fumadores.

El diccionario podría ocupar varios tomos, mas ¿para qué? La realidad es triste y simple: aprovechando la crisis, estamos asistiendo en toda Europa a un desmontaje, pelo a apelo, del Estado de Bienestar, revestida esa embestida con los tópicos neo-liberales más manidos. Vamos, que saldremos de la crisis como el gallo de Morón: sin plumas y cacareando.

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