publi

Conocí a José María Ruiz Mateos allá en el 92. Por aquel entonces, yo ejercía de universitario y él de Supermán. Y es que algo de superhéroe sí que tenía. Pues hay que llevar la capa muy bien “plantá” para ser víctima de un atraco como el de Rumasa y no morir en el intento.

Personalmente, tanto como el personaje, me atraía su figura. Años antes, la Agrupación Ruiz Mateos había conseguido dos actas de diputado en el Europarlamento. Todo un logro para un hombre que, sin otro pertrecho que el valor, quiso plantarle cara al mismo poder que lo había desvalijado. Por estas y otras razones, unos cuantos amigos decidimos invitarle a la Universidad para que pronunciara una conferencia. El acto, por cierto, más multitudinario de cuantos se habían visto en aquel foro. En palabras del rector.

Como quiera, que la ocasión se prestaba a ello, tuvimos mucho tiempo para hablar. De todo lo que le escuché, sin embargo, una frase se me quedó grabada sobre las demás: “Mira Óscar –me dijo- los socialistas, se quedaron con Rumasa una vez, pero no tendrán ocasión de hacerlo de nuevo. Volveré a levantar un imperio mayor que aquel, y éste no podrán arrebatármelo.”

Años más tarde, cosas de la vida, tendría otras oportunidades de hablar con él. Al igual que con su mujer, Teresa Rivero -toda una señora- con la que tuve bastante trato. También motivos profesionales fueron los que me llevaron a conocer a varios de sus hijos. Nunca tuve motivos para hablar mal de ninguno de ellos.

Es obvio que Don José María, genio y figura, cumplió su palabra, logrando levantar de nuevo un imperio; gracias a él, miles de trabajadores pueden pagar cada mes sus hipotecas. Lo que no imaginábamos es que la insidia volvería a batirse sobre su familia. Ahora, la fusta no viene de la mano de Boyer, cuyas tesis, por cierto, se acercan más a las de Aznar que a las de Felipe o Zapatero. Pero nadie duda, que es la mafia socialista, heredera de aquella del 83, la que anda detrás del invento.

A diferencia de entonces, en esta ocasión nadie pretende justificar una expropiación que no albergaba otro propósito que el de quedarse el botín de quienes, lejos de predicar socialismo, se dedicaron a generar miles de puestos de trabajo. Trabajos que el PSOE no tardaría en destruir. Pero tampoco les viene mal desviar la atención. Han sido los socialistas quienes han vuelto a montar el circo de la posible suspensión de pagos de Nueva Rumasa. Han sido ellos quienes han alentado la sangre del cristiano y lo han situado ante los leones. Les pone la sangre, como les pone la carroña. ¿Qué otra cosa podrían hacer si se alimentan de ella?

Ni siquiera el siempre prudente Matías Prats, ha podido resistirse a la humana tentación de hacer leña del árbol caído. Suponemos que las lágrimas del viejo empresario, contribuirían a incrementar su audiencia. Don José María insistía en que no había peligro de impago, toda vez que el patrimonio -7.000 millones de euros- superaba con creces la deuda. Pero los árboles impedían ver el bosque. Ya nos gustaría, ya, que todos ellos persiguieran faisanes y a terroristas con el mismo ímpetu. Esas sí que son piezas. De caza mayor. Y sin embargo, les dejan volar en libertad.

Óscar Rivas | Amigo Ruiz Mateos ¡Va por usted!

Conocí a José María Ruiz Mateos allá en el 92. Por aquel entonces, yo ejercía de universitario y él de Supermán. Y es que algo de superhéroe sí que tenía. Pues hay que llevar la capa muy bien “plantá” para ser víctima de un atraco como el de Rumasa y no morir en el intento.

Personalmente, tanto como el personaje, me atraía su figura. Años antes, la Agrupación Ruiz Mateos había conseguido dos actas de diputado en el Europarlamento. Todo un logro para un hombre que, sin otro pertrecho que el valor, quiso plantarle cara al mismo poder que lo había desvalijado. Por estas y otras razones, unos cuantos amigos decidimos invitarle a la Universidad para que pronunciara una conferencia. El acto, por cierto, más multitudinario de cuantos se habían visto en aquel foro. En palabras del rector.

Como quiera, que la ocasión se prestaba a ello, tuvimos mucho tiempo para hablar. De todo lo que le escuché, sin embargo, una frase se me quedó grabada sobre las demás: “Mira Óscar –me dijo- los socialistas, se quedaron con Rumasa una vez, pero no tendrán ocasión de hacerlo de nuevo. Volveré a levantar un imperio mayor que aquel, y éste no podrán arrebatármelo.”

Años más tarde, cosas de la vida, tendría otras oportunidades de hablar con él. Al igual que con su mujer, Teresa Rivero -toda una señora- con la que tuve bastante trato. También motivos profesionales fueron los que me llevaron a conocer a varios de sus hijos. Nunca tuve motivos para hablar mal de ninguno de ellos.

Es obvio que Don José María, genio y figura, cumplió su palabra, logrando levantar de nuevo un imperio; gracias a él, miles de trabajadores pueden pagar cada mes sus hipotecas. Lo que no imaginábamos es que la insidia volvería a batirse sobre su familia. Ahora, la fusta no viene de la mano de Boyer, cuyas tesis, por cierto, se acercan más a las de Aznar que a las de Felipe o Zapatero. Pero nadie duda, que es la mafia socialista, heredera de aquella del 83, la que anda detrás del invento.

A diferencia de entonces, en esta ocasión nadie pretende justificar una expropiación que no albergaba otro propósito que el de quedarse el botín de quienes, lejos de predicar socialismo, se dedicaron a generar miles de puestos de trabajo. Trabajos que el PSOE no tardaría en destruir. Pero tampoco les viene mal desviar la atención. Han sido los socialistas quienes han vuelto a montar el circo de la posible suspensión de pagos de Nueva Rumasa. Han sido ellos quienes han alentado la sangre del cristiano y lo han situado ante los leones. Les pone la sangre, como les pone la carroña. ¿Qué otra cosa podrían hacer si se alimentan de ella?

Ni siquiera el siempre prudente Matías Prats, ha podido resistirse a la humana tentación de hacer leña del árbol caído. Suponemos que las lágrimas del viejo empresario, contribuirían a incrementar su audiencia. Don José María insistía en que no había peligro de impago, toda vez que el patrimonio -7.000 millones de euros- superaba con creces la deuda. Pero los árboles impedían ver el bosque. Ya nos gustaría, ya, que todos ellos persiguieran faisanes y a terroristas con el mismo ímpetu. Esas sí que son piezas. De caza mayor. Y sin embargo, les dejan volar en libertad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada