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Se inicia el "proceso contra la libertad" en Holanda. La justicia holandesa ha reanudado el proceso contra el diputado Geert Wilders, enjuiciado por incitación al odio racial y la discriminación de los musulmanes. El proceso ha logrado, contrariamente a lo que se pretendía, que se extienda por toda Europa un movimiento de solidaridad conj Wildres y contra lo políticamente correcto.

Entre los cargos que se le imputan figuran comentarios realizados en diversos medios de prensa, en los cuales Wilders describe al Islam como una ideología "nazi" y compara el libro  de los musulmanes con el texto Mein Kampf (Mi lucha) de  Adolf Hitler.

En España, sólo la organización España y Libertad ha mostrado su apoyo público a Wilders. Yolanda Morín, presidenta de la organización, ha declarado en un comunicado enviado a los medios de comunicación que "las acusaciones de Wilders contra el Islam son acertadas. No hay más que ver los crímenes que en nombre de esa ideología totalitaria se producen en todo el mundo".

Morín afirma que "no creemos en un Islam moderado, por lo menos hasta que no lo veamos enfrentarse a los crímenes de sus correligionarios".

LAS DENUNCIAS

Pese a las denuncias y al riesgo de recibir una condena de un año de cárcel, el político se constituyó en figura clave en las últimas negociaciones para formar un Gobierno de coalición en Holanda, tras cuatro meses de duras negociaciones.

En 2008, calificó a la religión musulmana de régimen totalitario y extremista en un cortometraje que realizó y luego divulgó en Internet titulado Fitna.

Además de los comentarios sobre el Islam, sobre Wilders pesan acusaciones como el odio racial contra marroquíes y otros extranjeros no occidentales.

Según una encuesta reciente, 13 por ciento de la población holandesa es musulmana, aunque representantes de esa comunidad afirman que la cifra podría ser mayor a la reflejada en las encuestas o datos oficiales, ya que miles de inmigrantes viven en Amsterdam de forma ilegal, debido a las duras políticas inmigratorias holandesas.

Se reanuda el juicio contra Geert Wilders en Holanda

Se inicia el "proceso contra la libertad" en Holanda. La justicia holandesa ha reanudado el proceso contra el diputado Geert Wilders, enjuiciado por incitación al odio racial y la discriminación de los musulmanes. El proceso ha logrado, contrariamente a lo que se pretendía, que se extienda por toda Europa un movimiento de solidaridad conj Wildres y contra lo políticamente correcto.

Entre los cargos que se le imputan figuran comentarios realizados en diversos medios de prensa, en los cuales Wilders describe al Islam como una ideología "nazi" y compara el libro  de los musulmanes con el texto Mein Kampf (Mi lucha) de  Adolf Hitler.

En España, sólo la organización España y Libertad ha mostrado su apoyo público a Wilders. Yolanda Morín, presidenta de la organización, ha declarado en un comunicado enviado a los medios de comunicación que "las acusaciones de Wilders contra el Islam son acertadas. No hay más que ver los crímenes que en nombre de esa ideología totalitaria se producen en todo el mundo".

Morín afirma que "no creemos en un Islam moderado, por lo menos hasta que no lo veamos enfrentarse a los crímenes de sus correligionarios".

LAS DENUNCIAS

Pese a las denuncias y al riesgo de recibir una condena de un año de cárcel, el político se constituyó en figura clave en las últimas negociaciones para formar un Gobierno de coalición en Holanda, tras cuatro meses de duras negociaciones.

En 2008, calificó a la religión musulmana de régimen totalitario y extremista en un cortometraje que realizó y luego divulgó en Internet titulado Fitna.

Además de los comentarios sobre el Islam, sobre Wilders pesan acusaciones como el odio racial contra marroquíes y otros extranjeros no occidentales.

Según una encuesta reciente, 13 por ciento de la población holandesa es musulmana, aunque representantes de esa comunidad afirman que la cifra podría ser mayor a la reflejada en las encuestas o datos oficiales, ya que miles de inmigrantes viven en Amsterdam de forma ilegal, debido a las duras políticas inmigratorias holandesas.

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