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Rafia, de 14 años de edad, fue electrocutada por su familia al negarse a contraer matrimonio con un primo de su padre de 52 años.

Según The Express Tribune, Rafía, fue asesinada por su padre y tíos durante la noche del miércoles 2 de febrero, al mostrar su rechazo al acuerdo matrimonial concertado entre su progenitor y un primo de éste, ya casado pero sin hijos.

La madre de la joven, ha declarado ante los medios de información que no quiere ver en prisión a su marido y que su hija fue una desgracia para la familia. También ha afirmado, sin que le tiemble la lengua: “No podemos tolerar que nuestros hijos falten al respeto a sus mayores no cumpliendo sus deseos, por esta razón la matamos… ¿por qué habría de querer que mi marido sea condenado si hizo lo correcto?”

El acto criminal ha sido cometido en la región paquistaní del Punjab, pero tal práctica es habitual en todos los países musulmanes, donde las familias lavan su “honor” de manera expeditiva. No obstante, los llamados “crímenes de honor”, con la llegada a Europa de inmigrantes mahometanos, ya es una sangrienta realidad en Alemania, Gran Bretaña o Países Bajos.

Una adolescente de 14 años víctima de un “crimen de honor”

Rafia, de 14 años de edad, fue electrocutada por su familia al negarse a contraer matrimonio con un primo de su padre de 52 años.

Según The Express Tribune, Rafía, fue asesinada por su padre y tíos durante la noche del miércoles 2 de febrero, al mostrar su rechazo al acuerdo matrimonial concertado entre su progenitor y un primo de éste, ya casado pero sin hijos.

La madre de la joven, ha declarado ante los medios de información que no quiere ver en prisión a su marido y que su hija fue una desgracia para la familia. También ha afirmado, sin que le tiemble la lengua: “No podemos tolerar que nuestros hijos falten al respeto a sus mayores no cumpliendo sus deseos, por esta razón la matamos… ¿por qué habría de querer que mi marido sea condenado si hizo lo correcto?”

El acto criminal ha sido cometido en la región paquistaní del Punjab, pero tal práctica es habitual en todos los países musulmanes, donde las familias lavan su “honor” de manera expeditiva. No obstante, los llamados “crímenes de honor”, con la llegada a Europa de inmigrantes mahometanos, ya es una sangrienta realidad en Alemania, Gran Bretaña o Países Bajos.

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