Si los terroristas se acostumbran a participar en las operaciones, los rehenes correrían mayores riesgos e incluso podrían ser secuestrados por Al Shabaab, la milicia vinculada a Al Qaeda que combate contra las tropas gubernamentales en Mogadiscio.
Los islamistas somalíes han pedido que se permita a sus combatientes subir a bordo de los buques secuestrados en el mar, frente a las costas de Haradheere, para supervisar el pago y el reparto de los rescates.
Hasta ahora los islamistas se habían mantenido al margen de este negocio, pero con el aumento del precio de los rescates ahora pretenden lucrarse de estas operaciones.
Los armadores, por su parte, temen que se dificulte el pago de rescates y que para ello sea necesario atender a la legislación antiterrorista. Normalmente los pagos se realizan desde una aeronave que lanza el dinero a cubierta.
La semana pasada los corsarios de Haradheere accedieron a entregar a Al Shabaab el 20 por ciento de sus ingresos por rescates. Desde entonces el grupo rebelde mantienen una oficina en la población. El anciano del lugar Ahmed Wardheere asegura que “las negociaciones siguen adelante”. A su entender, “los piratas no tienen otra opción que la de aceptar la orden de Al Shabaab”.
Este mismo mes un grupo de corsarios mató a los cuatro tripulantes estadounidenses de un yate. En el tiroteo con las fuerzas de Estados Unidos murieron dos piratas y otros trece fueron capturados.





