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Un paso más hacia el comienzo de una etapa nueva que supondrá la posibilidad de realizar otras metas y alcanzar otros objetivos. Con la presentación de la candidatura completa del Partido Popular en Fuengirola, celebrada ayer, se conforma el mejor equipo. Me llena de tranquilidad y confianza en el futuro poder asegurar las políticas de progreso en nuestra ciudad a pesar de los tiempos durísimos que todavía soportaremos en España.

He reunido a candidatos con experiencia y a candidatos nuevos que se quieren involucrar, que apuestan por comprometerse en momentos de enorme dificultad. Presento una candidatura honrada, con gente normal e implicada dispuesta a dejarse la piel por unas ideas y un proyecto común que ha colaborado con el desarrollo indiscutible de nuestra ciudad. Hay muchos licenciados, bien preparados y profesionalmente cualificados. También muchas personas hechas a sí mismas que han logrado ese gran aval.

A todos los seleccionados les he dejado muy claro que vienen a servir y nunca a servirse, que se trata de una dedicación absoluta sin atajos, que tiene que ser nuestra máxima prioridad, que nos espera el sacrificio y el esfuerzo para no decepcionar a nadie. Saben sobradamente que el trabajo venidero es nuestra labor y nuestro reto. Ante nosotros mismos y ante los demás.

Saben que he preferido por encima de otros criterios contar con buenas personas que no se basen en la malicia, en la injuria o la calumnia como herramientas políticas. Que no disfruten ensuciando vidas ajenas para conseguir ensuciar la vida pública. Que no creen ni fomenten el escepticismo. Por el contrario, pretendo que contagien a la sociedad de seguridad y dinamismo, de esperanza y prosperidad.

Ya he advertido que esta campaña será ruin. El PSOE no dispone de estrategia alternativa. Su opción consistirá en corromper la imagen de los demás, en realizar acusaciones falsas por la desesperación del que lo tiene todo perdido de antemano. El socialismo se ahoga en su propia sangre de podredumbre, fracaso e incompetencia y no escatimarán recursos para arrastrar a otros en esa debacle sórdida que presenciamos atónitos.

Pero también he advertido que nuestra resistencia pasa por la indiferencia ignorando ataques injustos y mentirosos para que no mermen ni un ápice nuestra fuerza combativa. Debemos dedicar esa fuerza íntegramente a ganar un destino que mejore las oportunidades de todos, hoy casi inexistentes. En eso creemos. Eso es lo que nos transmite la reserva de ánimo necesaria para cambiar la atonía y el adormecimiento.

Estoy convencida, y lo expuse en mi intervención durante el acto de presentación, de la capacidad generadora de cambio de estas elecciones municipales. No hay que abordarlas y prepararlas sólo como comicios locales. Cometeríamos un error. Deben convertirse en un rechazo o aceptación de las políticas de Zapatero, de las irresponsabilidades, ocurrencias e improvisaciones que nos han introducido en este agujero de ruina, descrédito y desesperación.

Si en todos los municipios españoles se repudian rotundamente estas locuras del gobierno, habrá consecuencias. Será el principio del cambio inaplazable y urgente que pide a gritos el sentido común en Andalucía y en España. Fuengirola debe sumarse y trabajar en esta dirección. Vamos a aportar nuestra vitalidad para que las elecciones de mayo demuestren el apoyo de esta ciudad a la transformación de nuestro país. Me siento orgullosa de que se respalde mi labor como alcaldesa, pero me sentiré igualmente satisfecha de que se grite unánimemente que no soportamos más incompetencia de los gobiernos socialistas. Dos expresiones diferentes en la misma urna del corazón de la Costa del Sol.

El acto resultó muy bien. La cena extraordinaria y abundante. El salón abarrotado hasta la bandera. La compañía no podía ser mejor. Los candidatos elegidos con responsabilidad y precisión. El futuro se vislumbraba con más ilusión. Las esperanzas brotaban en los corazones ansiosos de estabilidad y prosperidad.

Mi compromiso enorme, después de veinte años, ayer se reforzó. Muchas gracias por ese gran honor.

Esperanza Oña | Un buen equipo

Un paso más hacia el comienzo de una etapa nueva que supondrá la posibilidad de realizar otras metas y alcanzar otros objetivos. Con la presentación de la candidatura completa del Partido Popular en Fuengirola, celebrada ayer, se conforma el mejor equipo. Me llena de tranquilidad y confianza en el futuro poder asegurar las políticas de progreso en nuestra ciudad a pesar de los tiempos durísimos que todavía soportaremos en España.

He reunido a candidatos con experiencia y a candidatos nuevos que se quieren involucrar, que apuestan por comprometerse en momentos de enorme dificultad. Presento una candidatura honrada, con gente normal e implicada dispuesta a dejarse la piel por unas ideas y un proyecto común que ha colaborado con el desarrollo indiscutible de nuestra ciudad. Hay muchos licenciados, bien preparados y profesionalmente cualificados. También muchas personas hechas a sí mismas que han logrado ese gran aval.

A todos los seleccionados les he dejado muy claro que vienen a servir y nunca a servirse, que se trata de una dedicación absoluta sin atajos, que tiene que ser nuestra máxima prioridad, que nos espera el sacrificio y el esfuerzo para no decepcionar a nadie. Saben sobradamente que el trabajo venidero es nuestra labor y nuestro reto. Ante nosotros mismos y ante los demás.

Saben que he preferido por encima de otros criterios contar con buenas personas que no se basen en la malicia, en la injuria o la calumnia como herramientas políticas. Que no disfruten ensuciando vidas ajenas para conseguir ensuciar la vida pública. Que no creen ni fomenten el escepticismo. Por el contrario, pretendo que contagien a la sociedad de seguridad y dinamismo, de esperanza y prosperidad.

Ya he advertido que esta campaña será ruin. El PSOE no dispone de estrategia alternativa. Su opción consistirá en corromper la imagen de los demás, en realizar acusaciones falsas por la desesperación del que lo tiene todo perdido de antemano. El socialismo se ahoga en su propia sangre de podredumbre, fracaso e incompetencia y no escatimarán recursos para arrastrar a otros en esa debacle sórdida que presenciamos atónitos.

Pero también he advertido que nuestra resistencia pasa por la indiferencia ignorando ataques injustos y mentirosos para que no mermen ni un ápice nuestra fuerza combativa. Debemos dedicar esa fuerza íntegramente a ganar un destino que mejore las oportunidades de todos, hoy casi inexistentes. En eso creemos. Eso es lo que nos transmite la reserva de ánimo necesaria para cambiar la atonía y el adormecimiento.

Estoy convencida, y lo expuse en mi intervención durante el acto de presentación, de la capacidad generadora de cambio de estas elecciones municipales. No hay que abordarlas y prepararlas sólo como comicios locales. Cometeríamos un error. Deben convertirse en un rechazo o aceptación de las políticas de Zapatero, de las irresponsabilidades, ocurrencias e improvisaciones que nos han introducido en este agujero de ruina, descrédito y desesperación.

Si en todos los municipios españoles se repudian rotundamente estas locuras del gobierno, habrá consecuencias. Será el principio del cambio inaplazable y urgente que pide a gritos el sentido común en Andalucía y en España. Fuengirola debe sumarse y trabajar en esta dirección. Vamos a aportar nuestra vitalidad para que las elecciones de mayo demuestren el apoyo de esta ciudad a la transformación de nuestro país. Me siento orgullosa de que se respalde mi labor como alcaldesa, pero me sentiré igualmente satisfecha de que se grite unánimemente que no soportamos más incompetencia de los gobiernos socialistas. Dos expresiones diferentes en la misma urna del corazón de la Costa del Sol.

El acto resultó muy bien. La cena extraordinaria y abundante. El salón abarrotado hasta la bandera. La compañía no podía ser mejor. Los candidatos elegidos con responsabilidad y precisión. El futuro se vislumbraba con más ilusión. Las esperanzas brotaban en los corazones ansiosos de estabilidad y prosperidad.

Mi compromiso enorme, después de veinte años, ayer se reforzó. Muchas gracias por ese gran honor.

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