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Wassyla Tamzali, ejerció como abogada en Argel durante diez años. A partir de 1980, y durante veinte años, dirigió el programa sobre la condición de las mujeres de la UNESCO. De vuelta a Argel, continúa luchando por la igualdad de las mujeres y la democracia.

Sostiene que el burka ni es musulmán, ni es símbolo religioso ni es elemento tradicional.

No. El uso del velo que esconde a la mujer es una costumbre muy anterior al islam. Además, está circunscrita a una región geográfica concreta: Afganistán, Arabia Saudí, el Golfo Pérsico… Y en contra de lo que algunos sostienen, el velo no es un retorno a la tradición. Eso es una construcción ideológica falsa. En mi país, Algeria, las mujeres se ponen ahora un tipo de velo que nunca habíamos visto. Por tanto, es una ruptura con la tradición. Es una ideología contemporánea que responde a cuestiones sobre el presente, y no sobre el pasado.

¿Y qué persigue?

En primer lugar, tiene una vertiente de búsqueda identitaria. Y en Europa, esa búsqueda identitaria es la consecuencia del fracaso de la política de acogida de la población inmigrante. En segundo lugar, sin duda, es la consecuencia de una organización política que quiere afirmar la presencia musulmana y del islam en Europa y en sus propios países contra la modernidad y la laicidad de costumbres. Puede ser que también haya una parte pequeña de gente que usa el velo como marca religiosa y espiritual. Pero es muy minoritaria.

Su último libro dice que es un acto «terrorista» ponerle velo a la mujer…

Sí, es una especie de terrorismo psicológico o un ataque contra las mujeres y contra sus derechos y libertades. Pues la gente debe hacerse una pregunta: ¿Por qué el velo y por qué sobre la mujer? En eso hay un objeto político que comprende un objetivo cultural sobre la moral sexual. En definitiva, busca la opresión de la mujer.

¿Y por qué apoya su prohibición en Europa?

Porque el burka es una ofensa a la civilización, ya que deshumaniza a la mujer, atenta contra el mundo moderno y contra el combate por la libertad y la igualdad de las mujeres. También es una provocación peligrosa que ha tenido efectos negativos: ahora ya se acepta el velo.

Hay quien apoya el respeto a la libertad individual de las mujeres que quieren llevar velo.

No es libertad, no. Una mujer puede aceptar llevar libremente el velo. Pero eso no es un signo de libertad. Te pongo un paralelismo. Yo puedo elegir libremente casarme como cuarta esposa de un hombre en Algeria. Eso quiere decir que acepto la poligamia, pero no que la poligamia sea signo de libertad. Es una elección o un consentimiento.

¿Las revoluciones árabes en curso acabarán con el velo?

Sí. Caerán todas las bases políticas, sociales e ideológicas que han permitido la islamización masiva de esos países. Si los militares dejan su sitio a la democracia, el islamismo fracasará. Y para las mujeres, será un modo de liberación.

¿Qué siente cuando ve en Europa a una mujer con velo?

Me da pena, porque el velo es mi historia. Y verlo cubriendo a una mujer en España o Francia tiene algo de «extranjero», de ajeno, de pintoresco. Eso me duele mucho.
¿Cuál es hoy la piedra de toque de la lucha feminista?

Sigue siendo la misma: la búsqueda de libertad y conseguir la igualdad jurídica de las mujeres.

Wassyla Tamzali: "El burka es una ofensa a la civilización, ya que deshumaniza a la mujer"

Wassyla Tamzali, ejerció como abogada en Argel durante diez años. A partir de 1980, y durante veinte años, dirigió el programa sobre la condición de las mujeres de la UNESCO. De vuelta a Argel, continúa luchando por la igualdad de las mujeres y la democracia.

Sostiene que el burka ni es musulmán, ni es símbolo religioso ni es elemento tradicional.

No. El uso del velo que esconde a la mujer es una costumbre muy anterior al islam. Además, está circunscrita a una región geográfica concreta: Afganistán, Arabia Saudí, el Golfo Pérsico… Y en contra de lo que algunos sostienen, el velo no es un retorno a la tradición. Eso es una construcción ideológica falsa. En mi país, Algeria, las mujeres se ponen ahora un tipo de velo que nunca habíamos visto. Por tanto, es una ruptura con la tradición. Es una ideología contemporánea que responde a cuestiones sobre el presente, y no sobre el pasado.

¿Y qué persigue?

En primer lugar, tiene una vertiente de búsqueda identitaria. Y en Europa, esa búsqueda identitaria es la consecuencia del fracaso de la política de acogida de la población inmigrante. En segundo lugar, sin duda, es la consecuencia de una organización política que quiere afirmar la presencia musulmana y del islam en Europa y en sus propios países contra la modernidad y la laicidad de costumbres. Puede ser que también haya una parte pequeña de gente que usa el velo como marca religiosa y espiritual. Pero es muy minoritaria.

Su último libro dice que es un acto «terrorista» ponerle velo a la mujer…

Sí, es una especie de terrorismo psicológico o un ataque contra las mujeres y contra sus derechos y libertades. Pues la gente debe hacerse una pregunta: ¿Por qué el velo y por qué sobre la mujer? En eso hay un objeto político que comprende un objetivo cultural sobre la moral sexual. En definitiva, busca la opresión de la mujer.

¿Y por qué apoya su prohibición en Europa?

Porque el burka es una ofensa a la civilización, ya que deshumaniza a la mujer, atenta contra el mundo moderno y contra el combate por la libertad y la igualdad de las mujeres. También es una provocación peligrosa que ha tenido efectos negativos: ahora ya se acepta el velo.

Hay quien apoya el respeto a la libertad individual de las mujeres que quieren llevar velo.

No es libertad, no. Una mujer puede aceptar llevar libremente el velo. Pero eso no es un signo de libertad. Te pongo un paralelismo. Yo puedo elegir libremente casarme como cuarta esposa de un hombre en Algeria. Eso quiere decir que acepto la poligamia, pero no que la poligamia sea signo de libertad. Es una elección o un consentimiento.

¿Las revoluciones árabes en curso acabarán con el velo?

Sí. Caerán todas las bases políticas, sociales e ideológicas que han permitido la islamización masiva de esos países. Si los militares dejan su sitio a la democracia, el islamismo fracasará. Y para las mujeres, será un modo de liberación.

¿Qué siente cuando ve en Europa a una mujer con velo?

Me da pena, porque el velo es mi historia. Y verlo cubriendo a una mujer en España o Francia tiene algo de «extranjero», de ajeno, de pintoresco. Eso me duele mucho.
¿Cuál es hoy la piedra de toque de la lucha feminista?

Sigue siendo la misma: la búsqueda de libertad y conseguir la igualdad jurídica de las mujeres.

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