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La vida en todas, absolutamente todas, sus circunstancias se rige por una máxima inapelable : Apuesta-riesgo-precio. Nadie puede sustraerse a esta trilogía, por el simple hecho de vivir la practicamos a diario; inevitablemente, aunque hay muchos que tratan de sortearlo, uno se ve abocado a un riesgo y por ende a pagar un precio. Haciendo la salvedad de que aquí ,precio, no es sinónimo exclusivamente de cantidad; podríamos, sin embargo, enfocarlo desde esa perspectiva

Es hora de que alguien les explique a los pueblos soberanistas, perdón, independentistas, que soberanistas somos todos aunque los políticos se empeñen en no dejarnos ser soberanos; lo dicho, que alguien les diga el coste real de su apuesta independentista, dado que a una indolente parte del pueblo español, en general, lo que de verdad le duele es el bolsillo, y por no alargar el asunto el primer precio a pagar sería la pérdida absoluta de toda financiación gratuita del “exterior”, o sea, del odiado pueblo español, pero no así su dinero. Desde ya, tendrían que empezar a rascarse el bolsillo para sostener su supuesta independencia. La segunda sería la pérdida del mercado interior : los españoles no nos íbamos a quedar de brazos cruzados, y si ya ahora muchos compran los productos guiándose por diversos criterios de calidad, funcionalidad, etc. en estos momentos hay un factor decisivo para muchos y que quedaría aun más marcado ante la supuesta independencia : procedencia del producto.

¿Recuerdan uds. a los empresarios del cava catalán apoyando con una “adhesión inquebrantable” al estatuto , y su posterior reacción cuando se desató de forma espontanea una “anulación de compras” anticipada de cara a la Navidad en gran parte de la ciudadanía del resto de España?. Creanme, no es tan sólo el cava el que está pagando el pato en la actualidad.

El efecto dominó de una brutal bajada en las ventas de los “productos independentistas” sería el cierre de empresas y los consiguientes despidos y del devenir de una crisis ya sabemos bastante. Y que no sueñen con que el mercado europeo les vaya a recibir con los brazos abiertos dispuesto a concederles cuota de mercado a expensas de la parte de tarta que cada nación posee para el suyo; más bien tengo para mí que intentarían la conquista de esa parcela para la causa individual de cada miembro. Teniendo en cuenta además, que los derechos de esa cuota de mercado descansan y pertenecen al territorio cuya identidad jurídica es España, ésta no se iba a quedar de brazos cruzados.

De todo esto los partidos independentistas no dicen absolutamente nada: ellos a presentar el paraíso a los suyos, que de paso están encantados con esta fantasía .No hay nadie más engañado que el que quiere dejarse engañar. Hay un proverbio : Ten cuidado con lo que deseas, podrías obtenerlo.

¿Y del riesgo? ¿Cree acaso el PNV al que tanto le gusta recoger las nueces que los Batasuna, Sortu… etc. se iban a quedar democraticamente sentaditos viendo como aquellos tratan de desplazarlos, o sueñan que ETA iba a entrar en el juego democrático?. Sabiendo que cuando el PNV se las prometía muy felices allá en los aledaños de la guerra civil, no tuvieron empacho en dirigirse por escrito a Hitler pidiendole recomendaciones para aplicar su política en el propio suelo vascongado, o como los peneuvistas no tienen sonrojo en apoyarse en ellos para sacar tajada. Los unos y los otros se “calan” muy a fondo. ¿Han visto uds. a dos depredadores encerrados en un territorio en el que tan sólo hay una presa discutir amigablemente quien se la comerá?. En cuanto a Cataluña, pues lo mismo, salvo que allí la cosa va de oligarquías que en cuanto vieran que “la pela” peligra se abrazarían a la causa españolista sin dudarlo.

El independentismo gallego, ha hecho causa en la cuestión lingüística y si a priori parece baladí, no lo crean, algunos, por años y vivencias, sabemos que así empieza la crianza del monstruo. Los que hemos visto el nacimiento de las ikastolas y ver como muchos pensaban que eso era una cosa meramente pueril, de niños sin más( esto lo pensaban desde fuera claro está, los de dentro sabían lo que buscaban), hoy lamentablemente decimos: Como odio que el tiempo me dé la razón. Y lo peor es que los partidos nacionales, de momento PP y Psoe, acaban cogidos del brazo con ellos.

La inmersión que se hace con los jóvenes es de tal calibre que se les habla en exclusividad: Cultura vasca, cultura gallega o cultura catalana. Hasta tal punto que quien esto escribe hace algunos años tuvo que ver con pasmo como una sobrina en pleno bachillerato y en la asignatura de literatura desconocía a Cervantes, Gongora etc. etc.; sabía sin embargo del bertzolari del caserío tal o cual. Y no se lo pierdan, comenzaba a aparecer en bloques de protesta abertzale, sin saber ni porque estaba allí. Afortunadamente se produjo la reacción paterna y la criatura fue “desterrada”, cosa que hoy, ya mujer, agradece un montón.

Pudiera parecer que los independentismos fuesen los perdedores absolutos, desengañémonos, en esta partida tan sólo puede haber un resultado y una única nación: España. En caso contrario perdemos todos. Pero no está demás que sepamos que cartas llevamos en la apuesta.

Carlos Agrafojo Da Silva | Apuesta, riesgo, precio

La vida en todas, absolutamente todas, sus circunstancias se rige por una máxima inapelable : Apuesta-riesgo-precio. Nadie puede sustraerse a esta trilogía, por el simple hecho de vivir la practicamos a diario; inevitablemente, aunque hay muchos que tratan de sortearlo, uno se ve abocado a un riesgo y por ende a pagar un precio. Haciendo la salvedad de que aquí ,precio, no es sinónimo exclusivamente de cantidad; podríamos, sin embargo, enfocarlo desde esa perspectiva

Es hora de que alguien les explique a los pueblos soberanistas, perdón, independentistas, que soberanistas somos todos aunque los políticos se empeñen en no dejarnos ser soberanos; lo dicho, que alguien les diga el coste real de su apuesta independentista, dado que a una indolente parte del pueblo español, en general, lo que de verdad le duele es el bolsillo, y por no alargar el asunto el primer precio a pagar sería la pérdida absoluta de toda financiación gratuita del “exterior”, o sea, del odiado pueblo español, pero no así su dinero. Desde ya, tendrían que empezar a rascarse el bolsillo para sostener su supuesta independencia. La segunda sería la pérdida del mercado interior : los españoles no nos íbamos a quedar de brazos cruzados, y si ya ahora muchos compran los productos guiándose por diversos criterios de calidad, funcionalidad, etc. en estos momentos hay un factor decisivo para muchos y que quedaría aun más marcado ante la supuesta independencia : procedencia del producto.

¿Recuerdan uds. a los empresarios del cava catalán apoyando con una “adhesión inquebrantable” al estatuto , y su posterior reacción cuando se desató de forma espontanea una “anulación de compras” anticipada de cara a la Navidad en gran parte de la ciudadanía del resto de España?. Creanme, no es tan sólo el cava el que está pagando el pato en la actualidad.

El efecto dominó de una brutal bajada en las ventas de los “productos independentistas” sería el cierre de empresas y los consiguientes despidos y del devenir de una crisis ya sabemos bastante. Y que no sueñen con que el mercado europeo les vaya a recibir con los brazos abiertos dispuesto a concederles cuota de mercado a expensas de la parte de tarta que cada nación posee para el suyo; más bien tengo para mí que intentarían la conquista de esa parcela para la causa individual de cada miembro. Teniendo en cuenta además, que los derechos de esa cuota de mercado descansan y pertenecen al territorio cuya identidad jurídica es España, ésta no se iba a quedar de brazos cruzados.

De todo esto los partidos independentistas no dicen absolutamente nada: ellos a presentar el paraíso a los suyos, que de paso están encantados con esta fantasía .No hay nadie más engañado que el que quiere dejarse engañar. Hay un proverbio : Ten cuidado con lo que deseas, podrías obtenerlo.

¿Y del riesgo? ¿Cree acaso el PNV al que tanto le gusta recoger las nueces que los Batasuna, Sortu… etc. se iban a quedar democraticamente sentaditos viendo como aquellos tratan de desplazarlos, o sueñan que ETA iba a entrar en el juego democrático?. Sabiendo que cuando el PNV se las prometía muy felices allá en los aledaños de la guerra civil, no tuvieron empacho en dirigirse por escrito a Hitler pidiendole recomendaciones para aplicar su política en el propio suelo vascongado, o como los peneuvistas no tienen sonrojo en apoyarse en ellos para sacar tajada. Los unos y los otros se “calan” muy a fondo. ¿Han visto uds. a dos depredadores encerrados en un territorio en el que tan sólo hay una presa discutir amigablemente quien se la comerá?. En cuanto a Cataluña, pues lo mismo, salvo que allí la cosa va de oligarquías que en cuanto vieran que “la pela” peligra se abrazarían a la causa españolista sin dudarlo.

El independentismo gallego, ha hecho causa en la cuestión lingüística y si a priori parece baladí, no lo crean, algunos, por años y vivencias, sabemos que así empieza la crianza del monstruo. Los que hemos visto el nacimiento de las ikastolas y ver como muchos pensaban que eso era una cosa meramente pueril, de niños sin más( esto lo pensaban desde fuera claro está, los de dentro sabían lo que buscaban), hoy lamentablemente decimos: Como odio que el tiempo me dé la razón. Y lo peor es que los partidos nacionales, de momento PP y Psoe, acaban cogidos del brazo con ellos.

La inmersión que se hace con los jóvenes es de tal calibre que se les habla en exclusividad: Cultura vasca, cultura gallega o cultura catalana. Hasta tal punto que quien esto escribe hace algunos años tuvo que ver con pasmo como una sobrina en pleno bachillerato y en la asignatura de literatura desconocía a Cervantes, Gongora etc. etc.; sabía sin embargo del bertzolari del caserío tal o cual. Y no se lo pierdan, comenzaba a aparecer en bloques de protesta abertzale, sin saber ni porque estaba allí. Afortunadamente se produjo la reacción paterna y la criatura fue “desterrada”, cosa que hoy, ya mujer, agradece un montón.

Pudiera parecer que los independentismos fuesen los perdedores absolutos, desengañémonos, en esta partida tan sólo puede haber un resultado y una única nación: España. En caso contrario perdemos todos. Pero no está demás que sepamos que cartas llevamos en la apuesta.

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