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He estado en la manifestación, casi unitaria, de hoy nueve de abril, convocada por la AVT.

También estuve el día cinco de febrero a las cinco, con VCT y Alcaraz. Esta otra manifestación tuvo más mérito, porque no solo no contaba con apoyo institucional, sino que tampoco tuvo la solidaridad del resto de asociaciones de víctimas del terrorismo.

La AVT ha visto comprometida su hegemonía al contemplar cómo era adelantada y puenteada por la aguerrida VCT. La AVT ha tenido que reaccionar, siguiendo los pasos de su competidora, que le gana terreno.

Hoy nueve de abril, me han gustado todos los discursos organizados, pero... no me ha gustado nada el viaje desde Murcia a Madrid, en el que he coincidido con asociados de la AVT.

Creo percibir toda una estrategia de ataque directo contra Francisco José Alcaraz y contra el tándem Federico-Cesar-Luis del Pino, que le apoya. He oído insultos y descalificaciones horrorosas y reiteradas contra ellos. Estas descalificaciones e insultos, me hacen reiterarme en mi elección de afinidad con VCT y Alcaraz.
Pero es que conforme transcurrían los diálogos durante el viaje, salía a relucir la posible auténtica causa de tanta inquina: ¡los dineros!... una vez más el maldito dinero. Que si durante la dirección de Alcaraz en la AVT, nunca había dinero para las víctimas y todo se gastaba en actuaciones a mayor gloria de Alcaraz, que no es víctima (decían). Que el “enano horrible del inculto” Federico Jimenez Losantos a saber por qué le dispararon en la rodilla... que tampoco es víctima del terrorismo. Que Luis del Pino se apropió de un material informativo que no era suyo para editar un libro y forrarse de ganar dinero con su venta, etc, etc.
En el país de la envidia, siempre me ha resultado repugnante que se aluda a los dineros para perjudicar al competidor. Doblemente repugnante entre víctimas, que deberían ir todas como una piña.

En fin... seguiré ayudando económicamente a VCT (modestamente) y seguiré las directrices de Alcaraz.

La AVT, en lo que a mi respecta, sigue en cuarentena, desde que la abandonó don Francisco José Alcaraz, por las insidias de los políticos progres de uno y otro partido mayoritario.

Francisco Segura | AVT versus VCT

He estado en la manifestación, casi unitaria, de hoy nueve de abril, convocada por la AVT.

También estuve el día cinco de febrero a las cinco, con VCT y Alcaraz. Esta otra manifestación tuvo más mérito, porque no solo no contaba con apoyo institucional, sino que tampoco tuvo la solidaridad del resto de asociaciones de víctimas del terrorismo.

La AVT ha visto comprometida su hegemonía al contemplar cómo era adelantada y puenteada por la aguerrida VCT. La AVT ha tenido que reaccionar, siguiendo los pasos de su competidora, que le gana terreno.

Hoy nueve de abril, me han gustado todos los discursos organizados, pero... no me ha gustado nada el viaje desde Murcia a Madrid, en el que he coincidido con asociados de la AVT.

Creo percibir toda una estrategia de ataque directo contra Francisco José Alcaraz y contra el tándem Federico-Cesar-Luis del Pino, que le apoya. He oído insultos y descalificaciones horrorosas y reiteradas contra ellos. Estas descalificaciones e insultos, me hacen reiterarme en mi elección de afinidad con VCT y Alcaraz.
Pero es que conforme transcurrían los diálogos durante el viaje, salía a relucir la posible auténtica causa de tanta inquina: ¡los dineros!... una vez más el maldito dinero. Que si durante la dirección de Alcaraz en la AVT, nunca había dinero para las víctimas y todo se gastaba en actuaciones a mayor gloria de Alcaraz, que no es víctima (decían). Que el “enano horrible del inculto” Federico Jimenez Losantos a saber por qué le dispararon en la rodilla... que tampoco es víctima del terrorismo. Que Luis del Pino se apropió de un material informativo que no era suyo para editar un libro y forrarse de ganar dinero con su venta, etc, etc.
En el país de la envidia, siempre me ha resultado repugnante que se aluda a los dineros para perjudicar al competidor. Doblemente repugnante entre víctimas, que deberían ir todas como una piña.

En fin... seguiré ayudando económicamente a VCT (modestamente) y seguiré las directrices de Alcaraz.

La AVT, en lo que a mi respecta, sigue en cuarentena, desde que la abandonó don Francisco José Alcaraz, por las insidias de los políticos progres de uno y otro partido mayoritario.

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