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Los empresarios no deberán ceder a las exigencias religiosas de sus empleados y los que quieran que se respeten sus horarios de desayunos por razones religiosas tendrá que pedirlo en las entrevistas de trabajo.

La Unión para un Movimiento Popular (UMP), el partido del presidente de la República francesa, Nicolás Sarkozy, hace un guiño a los nacional liberales. El partido gubernamental pretende prohibir el rezo que practican los musulmanes en las calles, entre otras medidas. Los rabinos franceses ya han hecho saber su descontento con estas propuestas. En Francia hay seis millones de musulmanes.

Prohibir el rezo en la calle, prohibir los menús especiales en los colegios por razones religiosas o prohibir el rechazo a un médico por su sexo o su fe. Algunas de estas medidas serán pronto leyes; otras se convertirán en norma tras las elecciones de 2012.

Este es un "debate necesario" para el partido de Nicolás Sarkozy, Unión para un Movimiento Popular (UMP) que celebra una convención por la laicidad estos días.

El principal rabino de Francia ya ha mostrado su descontento con las formas con las que se ha planteado un debate, que centrará la política gala en los próximos meses. La derecha francesa gubernamental se ha dividido.

A pesar de los seis millones de musulmanes franceses, el partido de Sarkozy ha preferido hacer un guiño al cada vez más respaldado Frente Nacional de Jean Marie Le Pen.

Sarkozy contra la imposición radical islámica

Los empresarios no deberán ceder a las exigencias religiosas de sus empleados y los que quieran que se respeten sus horarios de desayunos por razones religiosas tendrá que pedirlo en las entrevistas de trabajo.

La Unión para un Movimiento Popular (UMP), el partido del presidente de la República francesa, Nicolás Sarkozy, hace un guiño a los nacional liberales. El partido gubernamental pretende prohibir el rezo que practican los musulmanes en las calles, entre otras medidas. Los rabinos franceses ya han hecho saber su descontento con estas propuestas. En Francia hay seis millones de musulmanes.

Prohibir el rezo en la calle, prohibir los menús especiales en los colegios por razones religiosas o prohibir el rechazo a un médico por su sexo o su fe. Algunas de estas medidas serán pronto leyes; otras se convertirán en norma tras las elecciones de 2012.

Este es un "debate necesario" para el partido de Nicolás Sarkozy, Unión para un Movimiento Popular (UMP) que celebra una convención por la laicidad estos días.

El principal rabino de Francia ya ha mostrado su descontento con las formas con las que se ha planteado un debate, que centrará la política gala en los próximos meses. La derecha francesa gubernamental se ha dividido.

A pesar de los seis millones de musulmanes franceses, el partido de Sarkozy ha preferido hacer un guiño al cada vez más respaldado Frente Nacional de Jean Marie Le Pen.

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