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Se reabre el juicio contra Wilders

Wilders ya dijo que el juicio es un intento político de acallarlo, comparando el procedimiento con los que se celebran en Corea del Norte.

Además considera que los cargos de que el juez Tom Schalken tuvo contactos indebidos con un testigo prueban su teoría de que el sistema legal holandés está prejuiciado en su contra.

El juicio por incitación al odio contra el político holandés Geert Wilders es, según su abogado, el juicio del siglo. En realidad, se ve como un culebrón mediocre.

Más que un debate elevado sobre los límites de la libertad de expresión, el foco se ha centrado en una cena privada y alegatos de influencias a testigos. En la cena estaban, entre otros, un juez que ayudó a redactar la decisión en la que constaba que se debían levantar cargos contra Wilders y un experto en el Islam que tenía que testificar en defensa de las posiciones extremas de Wilders frente al Islam.

Fue esta reunion y sus ramificaciones las que llevaron a la impugnación del primer panel de jueces del proceso contra Wilders y obligaron a que se comenzara de nuevo con nuevos magistrados.

En el tribunal, el miércoles, Wilders pudo manifestar este argumento directamente el juez Schalken. Dijo que, al asistir a la cena, el juez Schalken "demostró palmariamente que actuó de forma poco profesional, vergonzosa, y por debajo de cualquier estándar de decencia, y que con eso causó un enorme daño al sistema judicial de Holanda."

Wilders ya ha presentado una acusación contra Schalken y la Corte ha comenzado a escuchar testimonios de no menos de tres de los asistentes a la cena. Wilders y su abogado, Bram Moszkowicz intentan demostrar que todo el proceso ha sido contaminado y solicitarán una vez más que el caso sea sobreseído.

El experto en Islam, Hans Jansen, testificó que le pareció que el juez Schalken efectivamente estaba tratando de influenciarlo durante la reunión. Dijo que se sintió intimidado, acorralado, y que tuvo temor de decir lo que realmente pensaba. Al mismo tiempo, Jansen tuvo la impresión que Shalken estaba en busca de notoriedad por lo que estaba haciendo.

“Él quería de mí, en calidad de colega profesor universitario –ambos somos profesores universitarios, los dos destacados en nuestras especialidades-, él quería tener mi aprobación para su enorme prestación intelectual. Fue realmente lamentable.”

Por su parte, el juez Schalken sostuvo que fue a la cena sin la intención de influenciar al profesor Jansen, y no participó demasiado en la conversación esa tarde. Schalken también defendió su derecho a discutir temas referentes al juicio de Wilders en privado, aún cuando fue él quien colaboró para que el proceso tuviera lugar.

“Después de una decisión judicial pública, que apareció en internet, que todo el mundo pudo leer, que se llevó a cabo hace un año y medio, no se puede exigir que uno se aísle de la sociedad debido a que alguna vez tomó parte en la decisión."

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