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Por Javier Jordán /
Tres semanas después de la muerte de Osama Bin Laden en Abottabad, Al Qaida todavía no se ha pronunciado oficialmente sobre la identidad de su nuevo líder.

El pasado 17 de mayo la prensa internacional se hizo eco de las declaraciones de Nomar Benotman, antiguo responsable del Grupo Islámico Combatiente Libio, y en la actualidad investigador senior de la Quilliam Foundation. Según Benotman, un reducido grupo de cuadros de alto nivel de Al Qaida habría elegido como líder interino de la organización al egipcio Sayf Al Adel. No se trataría de una decisión formal adoptada por el Consejo de la Shura de Al Qaida, y por tanto está por ver si existe consenso dentro de la organización sobre este nombramiento.

La campaña de los drones norteamericanos en las áreas fronterizas de Pakistán con Afganistán, así como la información incautada en el refugio de Bin Laden, suponen un grave peligro para la coordinación y las comunicaciones internas dentro de Al Qaida central. Es lógico que la organización terrorista trate de retomar la iniciativa -que ahora mismo llevan los norteamericanos- con medidas de urgencia que recompongan su sistema de mando y control, aunque no cuenten con aprobación formal y consensuada. No obstante, conviene hacer algunas consideraciones sobre esta noticia:
  • Se trata de una información que proviene de una sola fuente. Aunque, por su trayectoria personal, Benotman tuvo un conocimiento de primera mano del interior de Al Qaida y su testimonio ha sido fiable en otras ocasiones, resulta aconsejable esperar a que esa información sea contrastada y confirmada a través de otras fuentes.

  • Desde 2009 varias personas pertenecientes a Al Qaida habían afirmado que Saif Al Adel ya era el jefe de operaciones de la organización (también llamado jefe del comité militar) desde la muerte del también egipcio Mohamed Atef (Abu Hafs Al Masri) en noviembre de 2001. Según declaraciones anteriores de Benotman, Al Adel habría retomado su cargo tras haber sido retenido durante varios años en Irán. Sayf Al Adel fue oficial en unidades de élite del ejército egipcio hasta 1987. Poco tiempo después combatió contra los soviéticos junto a Osama Bin Laden en Afganistán y formó parte del núcleo central de Al Qaida desde su fundación.

  • La aparente ‘re-confirmación’ de Al Adel como líder operativo podría explicarse como una medida de urgencia por parte de algunos miembros destacados de Al Qaida, pero también podría ser un síntoma de rivalidades vinculadas a la sucesión de Bin Laden.

  • La opacidad de los procesos internos de Al Qaida impide conocer el fundamento real de las informaciones que circulan sobre las diferencias ya existentes entre Al Adel y Al Zawahiri ante una eventual sucesión al frente de la organización, así como sobre las fracturas internas entre egipcios/saudíes, pragmáticos/doctrinarios, y violentos/ultraviolentos. Un paper del que también es co-autor Nomar Benotman recoge una síntesis al respecto.

    En cualquier caso, resulta interesante analizar los obstáculos que se plantean a Ayman Al Zawahiri, hasta ahora número dos de Al Qaida, en el proceso de sucesión de Bin Laden. Retos que continuarían en el caso de que llegara a convertirse en el líder supremo de la organización terrorista:
  • El primero de ellos está relacionado con la larga tradición de rivalidades dentro del yihadismo egipcio. A pesar de compartir una causa común, los yihadistas tienen ambiciones como el resto de mortales. Sus organizaciones no son tan igualitarias como pretende su ideario; prueba de ello son las distintas facciones en que se dividió la organización egipcia Tanzim Al Yihad. Zawahiri estaba al frente de una de ellas cuando se fusionó a Al Qaida a mediados de 2001. A lo largo de su trayectoria Zawahiri se ha ido creando enemigos, ha ido dejando al margen a veteranos de la yihad, y ha mostrado un talante escasamente conciliador; por lo que es mucho más susceptible de recibir críticas abiertas, en comparación con el liderazgo indiscutido del que gozaba Osama Bin Laden. Este aspecto reviste una particular importancia si las fallas internas de Al Qaida son tan profundas como afirma Benotman.

  • En esa misma línea, Zawahiri también se ha creado problemas al mantener desde hace años unácido enfrentamiento dialéctico con Hermanos Musulmanes, la organización islamista más difundida a nivel mundial. Criticar abierta y repetidamente a los Hermanos no es una buena receta para captar seguidores en el mundo islámico. En La cosecha amargaCaballeros bajo el estandarte del Profeta, así como en comunicados emitidos con motivo de la participación de Hermanos Musulmanes en las elecciones egipcias, Zawahiri ha acusado a la organización de haberse desviado del islam y de pasarse al bando de los infieles. Las diatribas de Zawahiri también han alcanzado a Hamas, la rama palestina de Hermanos, una organización que goza de amplia simpatía en el mundo árabe. Tanto Hamas como Hermanos Musulmanes han despreciado las críticas de Zawahiri. La actitud de ‘doberman’ de Zawahiri también le pasó factura en la famosa sesión de ‘preguntas y respuestas’ de 2008.

  • No es de extrañar, por tanto, que Zawahiri haya sido uno de los blancos preferidos por los ex-yihadistas que en los últimos años han renunciado públicamente al terrorismo promovido por Al Qaida. En ese sentido, una de las figuras más destacadas y críticas con Zawahiri es Imam al-Sharif, Sayyid(también conocido como Doctor Fadl), antiguo líder de Tanzim Al Yihad e ideólogo destacado del yihadismo egipcio.

  • Otro punto débil de Zawahiri es su escaso atractivo mediático. Desde el año 2003 ha emitido más de treinta comunicados de video, una cantidad significativamente superior a los protagonizados por Osama Bin Laden. Sin embargo, Zawahiri carece de las cualidades del anterior líder de Al Qaida. Uno de los propósitos de Al Qaida es impulsar propagandísticamente el movimiento yihadista global, y en una cultura cada vez más audiovisual, las limitaciones telegénicas de Zawahiri no constituyen un aspecto menor.
  • Ayman Al Zawahiri y la sucesión en el liderazgo de Al Qaida

    Por Javier Jordán /
    Tres semanas después de la muerte de Osama Bin Laden en Abottabad, Al Qaida todavía no se ha pronunciado oficialmente sobre la identidad de su nuevo líder.

    El pasado 17 de mayo la prensa internacional se hizo eco de las declaraciones de Nomar Benotman, antiguo responsable del Grupo Islámico Combatiente Libio, y en la actualidad investigador senior de la Quilliam Foundation. Según Benotman, un reducido grupo de cuadros de alto nivel de Al Qaida habría elegido como líder interino de la organización al egipcio Sayf Al Adel. No se trataría de una decisión formal adoptada por el Consejo de la Shura de Al Qaida, y por tanto está por ver si existe consenso dentro de la organización sobre este nombramiento.

    La campaña de los drones norteamericanos en las áreas fronterizas de Pakistán con Afganistán, así como la información incautada en el refugio de Bin Laden, suponen un grave peligro para la coordinación y las comunicaciones internas dentro de Al Qaida central. Es lógico que la organización terrorista trate de retomar la iniciativa -que ahora mismo llevan los norteamericanos- con medidas de urgencia que recompongan su sistema de mando y control, aunque no cuenten con aprobación formal y consensuada. No obstante, conviene hacer algunas consideraciones sobre esta noticia:
  • Se trata de una información que proviene de una sola fuente. Aunque, por su trayectoria personal, Benotman tuvo un conocimiento de primera mano del interior de Al Qaida y su testimonio ha sido fiable en otras ocasiones, resulta aconsejable esperar a que esa información sea contrastada y confirmada a través de otras fuentes.

  • Desde 2009 varias personas pertenecientes a Al Qaida habían afirmado que Saif Al Adel ya era el jefe de operaciones de la organización (también llamado jefe del comité militar) desde la muerte del también egipcio Mohamed Atef (Abu Hafs Al Masri) en noviembre de 2001. Según declaraciones anteriores de Benotman, Al Adel habría retomado su cargo tras haber sido retenido durante varios años en Irán. Sayf Al Adel fue oficial en unidades de élite del ejército egipcio hasta 1987. Poco tiempo después combatió contra los soviéticos junto a Osama Bin Laden en Afganistán y formó parte del núcleo central de Al Qaida desde su fundación.

  • La aparente ‘re-confirmación’ de Al Adel como líder operativo podría explicarse como una medida de urgencia por parte de algunos miembros destacados de Al Qaida, pero también podría ser un síntoma de rivalidades vinculadas a la sucesión de Bin Laden.

  • La opacidad de los procesos internos de Al Qaida impide conocer el fundamento real de las informaciones que circulan sobre las diferencias ya existentes entre Al Adel y Al Zawahiri ante una eventual sucesión al frente de la organización, así como sobre las fracturas internas entre egipcios/saudíes, pragmáticos/doctrinarios, y violentos/ultraviolentos. Un paper del que también es co-autor Nomar Benotman recoge una síntesis al respecto.

    En cualquier caso, resulta interesante analizar los obstáculos que se plantean a Ayman Al Zawahiri, hasta ahora número dos de Al Qaida, en el proceso de sucesión de Bin Laden. Retos que continuarían en el caso de que llegara a convertirse en el líder supremo de la organización terrorista:
  • El primero de ellos está relacionado con la larga tradición de rivalidades dentro del yihadismo egipcio. A pesar de compartir una causa común, los yihadistas tienen ambiciones como el resto de mortales. Sus organizaciones no son tan igualitarias como pretende su ideario; prueba de ello son las distintas facciones en que se dividió la organización egipcia Tanzim Al Yihad. Zawahiri estaba al frente de una de ellas cuando se fusionó a Al Qaida a mediados de 2001. A lo largo de su trayectoria Zawahiri se ha ido creando enemigos, ha ido dejando al margen a veteranos de la yihad, y ha mostrado un talante escasamente conciliador; por lo que es mucho más susceptible de recibir críticas abiertas, en comparación con el liderazgo indiscutido del que gozaba Osama Bin Laden. Este aspecto reviste una particular importancia si las fallas internas de Al Qaida son tan profundas como afirma Benotman.

  • En esa misma línea, Zawahiri también se ha creado problemas al mantener desde hace años unácido enfrentamiento dialéctico con Hermanos Musulmanes, la organización islamista más difundida a nivel mundial. Criticar abierta y repetidamente a los Hermanos no es una buena receta para captar seguidores en el mundo islámico. En La cosecha amargaCaballeros bajo el estandarte del Profeta, así como en comunicados emitidos con motivo de la participación de Hermanos Musulmanes en las elecciones egipcias, Zawahiri ha acusado a la organización de haberse desviado del islam y de pasarse al bando de los infieles. Las diatribas de Zawahiri también han alcanzado a Hamas, la rama palestina de Hermanos, una organización que goza de amplia simpatía en el mundo árabe. Tanto Hamas como Hermanos Musulmanes han despreciado las críticas de Zawahiri. La actitud de ‘doberman’ de Zawahiri también le pasó factura en la famosa sesión de ‘preguntas y respuestas’ de 2008.

  • No es de extrañar, por tanto, que Zawahiri haya sido uno de los blancos preferidos por los ex-yihadistas que en los últimos años han renunciado públicamente al terrorismo promovido por Al Qaida. En ese sentido, una de las figuras más destacadas y críticas con Zawahiri es Imam al-Sharif, Sayyid(también conocido como Doctor Fadl), antiguo líder de Tanzim Al Yihad e ideólogo destacado del yihadismo egipcio.

  • Otro punto débil de Zawahiri es su escaso atractivo mediático. Desde el año 2003 ha emitido más de treinta comunicados de video, una cantidad significativamente superior a los protagonizados por Osama Bin Laden. Sin embargo, Zawahiri carece de las cualidades del anterior líder de Al Qaida. Uno de los propósitos de Al Qaida es impulsar propagandísticamente el movimiento yihadista global, y en una cultura cada vez más audiovisual, las limitaciones telegénicas de Zawahiri no constituyen un aspecto menor.

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