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Helena Gómez Rovira | ETA, hoy "alias Bildu"

España, es la única nación del mundo, que permite que los Terroristas ocupen sus Instituciones, se financien con dinero público que en muchas ocasiones sirve para asesinar a sus propios ciudadanos.

En una Dictadura Totalitaria, como la de China, las familias de los condenados deben pagar la bala, con la que son ejecutados.

En nuestro país, pagamos entre todos las armas, los explosivos y nos sometemos al trágico azar de una “ruleta rusa” y en cualquier momento de nuestras vidas, entre treguas, que siempre acaban en “treguas trampa”, que sirven para su rearme, nos puede ocurrir; en un Centro Comercial, en el Parking de un Aeropuerto, en un semáforo, conozcamos el uso de nuestros impuestos; un inmenso estruendo, una columna humeante, la sangre de inocentes recorriendo un escenario calcinado, e inundado por el caos y la desolación.

Una víctima más a la que ignorar, entre una ciudadanía claudicante, una corrupta clase política que compra los favores de los Nacionalistas, aquellos que “recogen la nueces, del árbol que agitan nuestros verdugos”, con la colaboración necesaria, de una Jerarquía Judicial, de reconocido desprestigio, que no son Jueces de carrera, sino de designación dudosa, entregada al servicio vil, de desmantelar nuestra Constitución y vaciarla de contenido.

Nunca tantos, debieron tanto, a tan pocos. Jamás toda una Nación, adquirido un deuda moral tan inmensa con un grupo de personas admirablemente valientes, que defendieron la causa de la Libertad de todos.

Cientos han sido asesinados, los supervivientes han sobrevivido para ver, cómo eran repudiados por sus propios compañeros, en pro de espurios acuerdos, abandonados por las

Instituciones de nuestro País, que han hecho dejación de sus obligaciones, a cambio de mantenerse en sus poltronas.

Sin adquirir riesgos, han buscado la cómoda y cobarde Paz, la Paz de los cementerios, la de la muerte civil, la indignidad.

Han inoculado la paralización del miedo, a una Nación anestesiada que ha perdido el pulso.

Solo, el leve latido de la Sociedad Civil, el Clamor de la Rebelión Cívica, puede crecer y convertirse en un tsunami que barra y limpie de nuestras Instituciones, no solo a los terroristas; a ETA, hoy “Alías Bildu”, sino a los poderes Políticos y Seudo-Judiciales corruptos que les apoyan.

Con el Terrorismo, solo se puede negociar tres cosas, tres: el día, el lugar y la hora de la entrega de las armas.

Un buen principio será Expulsar con nuestro voto, en estas próximas elecciones, aquellos que “recogen las nueces” o compran sus apoyos.

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