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Óscar Rivas | Bildu, PSOE… ¿la misma mierda?

Que los hijos de puta de ETA vayan a estar de nuevo presentes en las instituciones vascas, hay que agradecérselo a unos cuantos tipos del PSOE que demuestran ser, al menos, tan jodidamente cabrones como aquellos. No pretendo ser radical. Pero si acuñamos el término en su sentido más estricto, la raíz del problema no reside, tanto en la pretendida acción política de una banda que, por terrorista, bajo ningún modo pretende ser política, como en la traición de una banda política que, tras cuarenta años de deconstrucción, ha transformado un sistema que aspiraba a ser democrático, en un régimen a la medida de su concepción totalitaria de la existencia.

En cuanto a la escoria peneuvista –vaya con todo mi cariño- solemos escuchar que son los mismos perros que los batasunos, aunque con distinto collar. Mentira. Si acaso son peores. Ellos fueron quienes en este caso prendieron la mecha. Como casi siempre. Quienes afirmen lo contrario, o se equivocan, o pretenden equivocarnos. Sus valedores aseguran que los del PNV no matan. Cierto. Que su trayectoria es impecablemente democrática. No tan cierto. Sin embargo, ¿qué hubiera sido de los que matan, si los que no lo hacen no hubieran velado por aquellos desde sus escaños? Pues que hace años que estarían criando malvas. Fijaros en el papelón de Eusko Alkartasuna, el viejo cisma peneuvista. Ahí los tenéis: bailándoles hoy el aurresku a los batasunos. Dejémonos de hipocresías. Con o sin Bildu, los etarras siempre tendrían a quienes salvaguardaran sus intereses; explícita o implícitamente; sobre el tapete o bajo cuerda; con serpientes enroscadas… o con faisanes. Aunque no por ello debemos dejar de rebelarnos.

Y dado que éste es, en cierto modo un particular homenaje a la basura ¿cómo olvidar a quienes en última instancia, con su cobardía, han permitido que la libertad cediera su espacio a la iniquidad? Paradójicamente, lo han perpetrado en nombre de la justicia. Pero la realidad es que los cuervos que fallaron a favor de Bildu han acreditado una conciencia tan oscura como el color de la toga que gastan. Lo digo porque siempre he pensado que la justicia para serlo tiene que ser ciega; que no puede obedecer a intereses particulares, y mucho menos atender a colores partidistas. Si esto es así, por qué escuchamos entonces que los seis jueces que fallaron en nombre de Bildu eran progresistas. ¡Imaginad hasta dónde llega su amor al progreso que, si están donde están, es por obra y gracia del PSOE! Al punto de asegurar las malas lenguas que el fallo, más que por los jueces, ha sido dictado por quienes les dan de comer. ¡Si hasta se da por hecho que hubo contactos previos! De ser así ¿de qué justicia estamos hablando?

Afirmaba Erns Junger que no podemos evitar que nos escupan, pero sí que nos manoseen. Me temo que al pueblo español lo están manoseando demasiado. Terroristas, nacionalistas, pesoistas… Qué más da. A mi modo de ver, si unos y otros interactúan, es porque unos y otros se necesitan. ¿Acaso –ahí va mi pregunta- no son la misma mierda? Y pensar que hay a quien a esta farsa todavía la llama democracia. Ja.

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