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El Ejército ha dicho que 190 personas detenidas tras los enfrentamientos serán juzgadas en tribunales militares por los sucesos.

Egipto ha reforzado la seguridad en torno a las iglesias de El Cairo, después de dos días de enfrentamientos entre musulmanes y la minoría cristiana que pusieron de relieve la creciente tensión religiosa, y en los que 12 personas murieron el domingo.

Los sucesos del fin de semana, en los que una iglesia fue asolada por el fuego y más de 238 personas resultaron heridas, estallaron tras rumores de que una mujer convertida al Islam había sido raptada por cristianos.

Los enfrentamientos son un desafío para los nuevos gobernantes militares de Egipto, presionados para imponer la seguridad y reavivar una economía debilitada evitando caer en las duras tácticas de seguridad contra los islamistas empleadas por Hosni Mubarak.

Un estrecho cordón policial restringía el acceso a la iglesia de Santa Mina en Imbaba, el distrito de El Cairo donde estallaron los choques el sábado por la noche y se extendieron hasta el domingo. Otra iglesia, la de Santa María, fue incendiada.

Las fuerzas de seguridad señalaron que otras 15 personas fueron detenidas el lunes, incluyendo el supuesto marido musulmán de la mujer que protagonizaba el rumor que desató los enfrentamientos, al igual que un cristiano propietario de una cafetería. A ellos dos se les acusa de haber iniciado la violencia.

"Oh, Tantawi, ¿dónde estás? ¡Quemaron mi iglesia delante de ti!", dijeron en referencia al mariscal de campo Mohamed Hussein Tantawi, que dirige el consejo militar en el Gobierno.

Miembros de la minoría egipcia cristiana e incluso algunos musulmanes han culpado de las tensiones al surgimiento de salafistas, seguidores de una estricta interpretación del Islam y que se consideraban reprimidos por las fuerzas de seguridad de Mubarak.

Otros creen que los responsables son los que siguen siendo leales a Mubarak.

"He vivido en el barrio toda mi vida y nunca antes había visto a esos salafistas aquí", afirmó Sameh Samy, un cristiano copto de 31 años que estaba dentro de la iglesia de Santa Mina cuando comenzaron los ataques.

Algunos cristianos dijeron que la violencia les ha hecho considerar dejar el país.

"Ya no hay oportunidades para los coptos, especialmente cuando las autoridades dejan que gente ignorante queme iglesias", señaló Fawzi Nabeeh, un ingeniero cristiano copto que atribuyó el incidente a "un auge del fundamentalismo (islámico)".

Cuatro vehículos del Ejército y la policía montaban guardia frente a la catedral de El Cairo, donde hablaba Nabeeh.

El analista político Nabil Abdel Fattah, del Centro al-Ahram de Estudios Políticos y Estratégicos, señaló que los islamistas y los vestigios del antiguo régimen están detrás de la violencia.

"Los salafistas (...) están intentando ganar terreno después de la revolución y creen que la violencia les dará poder", dijo. "Y por supuesto, lo hacen con la ayuda de los vestigios del antiguo régimen".

Se refuerza la seguridad en Egipto por miedo a nuevos asesinatos de cristianos

El Ejército ha dicho que 190 personas detenidas tras los enfrentamientos serán juzgadas en tribunales militares por los sucesos.

Egipto ha reforzado la seguridad en torno a las iglesias de El Cairo, después de dos días de enfrentamientos entre musulmanes y la minoría cristiana que pusieron de relieve la creciente tensión religiosa, y en los que 12 personas murieron el domingo.

Los sucesos del fin de semana, en los que una iglesia fue asolada por el fuego y más de 238 personas resultaron heridas, estallaron tras rumores de que una mujer convertida al Islam había sido raptada por cristianos.

Los enfrentamientos son un desafío para los nuevos gobernantes militares de Egipto, presionados para imponer la seguridad y reavivar una economía debilitada evitando caer en las duras tácticas de seguridad contra los islamistas empleadas por Hosni Mubarak.

Un estrecho cordón policial restringía el acceso a la iglesia de Santa Mina en Imbaba, el distrito de El Cairo donde estallaron los choques el sábado por la noche y se extendieron hasta el domingo. Otra iglesia, la de Santa María, fue incendiada.

Las fuerzas de seguridad señalaron que otras 15 personas fueron detenidas el lunes, incluyendo el supuesto marido musulmán de la mujer que protagonizaba el rumor que desató los enfrentamientos, al igual que un cristiano propietario de una cafetería. A ellos dos se les acusa de haber iniciado la violencia.

"Oh, Tantawi, ¿dónde estás? ¡Quemaron mi iglesia delante de ti!", dijeron en referencia al mariscal de campo Mohamed Hussein Tantawi, que dirige el consejo militar en el Gobierno.

Miembros de la minoría egipcia cristiana e incluso algunos musulmanes han culpado de las tensiones al surgimiento de salafistas, seguidores de una estricta interpretación del Islam y que se consideraban reprimidos por las fuerzas de seguridad de Mubarak.

Otros creen que los responsables son los que siguen siendo leales a Mubarak.

"He vivido en el barrio toda mi vida y nunca antes había visto a esos salafistas aquí", afirmó Sameh Samy, un cristiano copto de 31 años que estaba dentro de la iglesia de Santa Mina cuando comenzaron los ataques.

Algunos cristianos dijeron que la violencia les ha hecho considerar dejar el país.

"Ya no hay oportunidades para los coptos, especialmente cuando las autoridades dejan que gente ignorante queme iglesias", señaló Fawzi Nabeeh, un ingeniero cristiano copto que atribuyó el incidente a "un auge del fundamentalismo (islámico)".

Cuatro vehículos del Ejército y la policía montaban guardia frente a la catedral de El Cairo, donde hablaba Nabeeh.

El analista político Nabil Abdel Fattah, del Centro al-Ahram de Estudios Políticos y Estratégicos, señaló que los islamistas y los vestigios del antiguo régimen están detrás de la violencia.

"Los salafistas (...) están intentando ganar terreno después de la revolución y creen que la violencia les dará poder", dijo. "Y por supuesto, lo hacen con la ayuda de los vestigios del antiguo régimen".

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