Por Desirée Campos /
Si te cruzas con Carlos Bebeacua, solo verás a un hombre que pasea tranquilamente por la calle, pero tras su corriente apariencia se esconde el polémico artista fundador de “La Iglesia de la Virgen del Orgasmo”. Pero no, no es exactamente lo que piensa vuestra mente calenturienta… Dejemos que sea el propio Carlos quien nos lo explique.
¿Cómo empezaste tu carrera profesional?
Nunca pensé en ser artista, siempre quise ser pirata… y en el arte encontré un mundo diferente que me contagió de por vida… desde entonces estoy buscando tesoros. Comencé a estudiar plástica a finales de los sesenta, en Montevideo, primero en la Escuela de Artes Aplicadas y luego en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Años más tarde también cursaría Línea Estética en Suecia, país que me acogió en el 76 como refugiado político de “una América Latina con dolores de parto”.
Realmente no me decidí por la plástica inducido por un convencimiento vocacional, sino porque mis padres me habían puesto la opción de estudiar o trabajar y pensé que estudiar arte sería una buena escapatoria; más tarde comprobaría que una vez más estaba equivocado, ser artista es un ferviente compromiso. El artista es como un ciego que puede ver lo que otros no divisan, como un sordo que por momentos logra escuchar más allá de lo nítido, como un mudo que está dispuesto a dar el más profundo de los gritos… además, es ciudadano de a pie obligado a volar en busca de su sitio, su lugar, su guarida, ya que la sociedad muy poco piensa en los poetas.
¿Qué es exactamente la Iglesia de la Virgen del Orgasmo?
Aquí podría responder igual que Buñuel cuando las señoras de la alta sociedad le preguntaban por lo que había dentro de la cajita que el chino mostraba a las prostitutas del burdel en “Belle de jour”, “lo que usted quiera, señora”, y sería coherente hacerlo… pero también podría decir que la Virgen del Orgasmo nunca ha dejado de ser más que mera expresión plástica. Así de simple, y con la complejidad que significa, reivindicar lo mágico del arte, dar un guiño a los dioses y lanzar un escupitajo a la cara de los profanos de la sexualidad, dejando al mismo tiempo que Homo Ludens desarrolle su danza sin inhibiciones.
¿Tienes alguna musa? ¿Algún ejemplo a seguir?
La única musa es la vida en sí… y claro, el privilegio del amor también inspira y hace el trazo más fluido, aunque el dolor existencial, que no conoce fronteras ni capas sociales, también influye en lo que hago. Cuando pienso en esos niños que pasan hambre y mueren en olvidados rincones de este injusto mundo, mi alma cruje y mi espíritu siente deseos de decir “no os olvido…” Entonces quizá pinte un cayuco que es devorado por el mar o una paloma que no encuentra donde posarse.
¿Cuáles son tus metas?
Las metas, al igual que los horizontes, van transformándose a medida que nos movemos. Las metas de hoy no son las de hace 10 años y menos aún las de hace 40. Creo haber entendido que la vida es el auténtico milagro, la gran pregunta, la infinita posibilidad de intentar lo imposible… Bueno, entonces frente a eso no cabe más que ser realistas. Solo tenemos esta posibilidad, aprovechémosla.
Intento sellar este gran privilegio efímero que significa existir con alguna huella que diga algo sobre conclusiones, impresiones y dudas que considero aptas para un mejor entendimiento del arte, la sexualidad y la vida en general. Por los acontecimientos que me acompañan, veo que la Iglesia de la Virgen del Orgasmo es esa huella, y eso me satisface.
¿Tienes algún proyecto a corto/largo plazo?
En estos momentos mi vida transcurre entre un pequeño pueblo del sur de Suecia llamado Lövestad, que significa Ciudad de las Hojas, y Reus, en Cataluña.
En Suecia pienso abrir un museo de arte donde se podrá visitar la Capilla de la Virgen del Orgasmo, además de otros conceptos y obras, y en España pienso filmar la película sobre la Virgen del Orgasmo. Estuve buscando escenarios que pudieran funcionar para la realización de La misa del Orgasmo, y ahora creo haberlos encontrado. Combinando esto con el lanzamiento de las escrituras de la iglesia, El catecismo del Orgasmo. También estoy estructurando el Laboratorio Internacional de Arte LABIA, una sociedad privada que investiga interpretaciones alternativas en el ámbito estético, ético, social y económico. Y con eso nuevas formas de expresión social que tomen distancia de toda manipulación de intereses personales, políticos, económicos o religiosos.
Por último, ¿tienes algún consejo para futuros artistas?
Mi consejo es: si buscáis ganancia económica, dedicaos a otra cosa… pero si, ni aún así, y por la razón que sea, os decidís por investigar este universo, bueno, entonces intentad hacerlo de verdad y no olvidéis que quien sabe encontrar no necesita saber lo que busca.






