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Francia continúa aplicando la prohibición del 'burka'


El pasado 11 de abril entró en vigor en Francia la prohibición del "burka" o el "niqab", el velo islámico integral que cubre el cuerpo de la mujer de la cabeza a los pies y que tiene sólo una apertura a la altura de los ojos.

La ley gala prevé una multa de 140 euros y un curso de instrucción cívica para quienes usen esta prenda en el ámbito privado.

De acuerdo con datos oficiales, en Francia, que cuenta con la más importante comunidad musulmana de Europa con seis millones de personas, unas dos mil mujeres usan ya el velo integral.

Francia es el primer país europeo que aplica una ley semejante, aprobada por el parlamento en septiembre de 2010 bajo la consigna "la república se vive a cara descubierta".

Llevar "burka" o "niqab" en la calle, escuelas, hospitales, tiendas, transportes públicos, tribunales o edificios de administración pública, es un delito.

Los maridos o concubinos que obliguen a sus esposas o parejas vestir el polémico atuendo podrán ser condenados a un año de cárcel y más de 30.000 euros de multa.

Los policías carecen de la autoridad para utilizar la fuerza a fin de obligar a una ciudadana a retirarse el velo.

Según el Ministerio del Interior, cada día las fuerzas del orden verbalizan en Francia a dos mujeres con el rostro cubierto.

Hasta ahora, a pesar de las dificultades de aplicación de la ley, no se han registrado grandes incidentes, las casi dos mil mujeres que llevan el "niqab" en Francia parecen conformarse con la medida, señala el Gobierno.

¿Por qué hay mujeres que insisten en llevar el rostro cubierto en el país galo?

Un estudio revela que por temor a las reacciones de sus familias.

Existen por supuesto voces de protesta por la prohibición del velo integral.

El primer día de la aplicación de la ley, Kenza Drider, de confesión musulmana y militante de la asociación "No toques a mi constitución", se paseó por el centro de París vestida con el "burka" y denunció ante un enjambre de periodistas del mundo entero la violación de los derechos ciudadanos en Francia, como la libertad de religión o de expresión.

"No cometo ningún crimen, soy francesa al 100 por ciento y aplico mis derechos europeos. Si me multan recurriré a la justicia europea", advirtió Kenza Drider de 32 años, madre de cuatro hijos.

La asociación "No toques a mi constitución" decidió crear un fondo de un millón y medio de dólares, que nadie sabe de dónde salió, para pagar las eventuales sanciones de mujeres musulmanas que rechacen andar con el rostro descubierto.

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