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Manuel Aldana | Los combatiremos desde los tejados

La república de Weimar era una mierda. En esto coincidían Ludendorff y Rosa Luxemburgo; y los patriotas y los comunistas. Pero cuando los comunistas decidieron organizar una revolución bolchevique para liquidar la recién nacida república y hacerse con el poder, los patriotas les combatieron, porque cualquier éxito rojo incluso aquellos que puedan parecer deseables suponen siempre una derrota o al menos un retroceso para la causa nacional. En aquellos días de las navidades de 1918 como un huracán las masas comunistas se lanzaron a la conquista de una Alemania postrado por la derrota de la primera guerra mundial. Con el ejercito disuelto, el Káiser exiliado y el pueblo exhausto por cuatro años de una guerra feroz que había costado millones de vidas y concluido en una rendición que no pudo disimular el armisticio de noviembre de aquel año firmado por el Reich y los Aliados, los dirigentes rojos consideraron que era el momento de desencadenar una revolución marxista como ya había ocurrido apenas un año antes en Rusia.

Los patriotas una vez que se recuperaron de la sorpresa inicial se opusieron frontalmente a los revolucionarios aunque aquello suponía a la postre salvar aquella odiada república. Los veteranos de las trincheras y los jóvenes que no habían participado en la guerra se reunieron para formar los Freikorps, los voluntarios nacionales que combatian a los bolcheviques. En una pequeña ciudad de Alemania un comandante mutilado manda a un pequeño grupo de estos voluntarios, algunos son soldados licenciados, otros son policías que han acudido con el armamento reglamentario y también hay muchachos de instituto sin instrucción militar que se han escapado de casa, precisamente unos de ellos pregunta al viejo oficial como pueden resistir a los obreros revolucionarios que son centenares, este contesta con aplomo: “Los combatiremos desde los tejados”. La frase se extenderá por toda Alemania, allí donde surja un FreiKorps se convertirá en un lema y una consigna. Los combatieron desde los tejados, en las calles de los pueblos y de las ciudades, en las fábricas, en los barrios obreros y burgueses, vencieron a los comunistas y evitaron que el destino de Alemania fuera el mismo que el de Rusia, pero además aquellos Freikorps fueron la experiencia de la que nacería toda la revolución nacional alemana que lideraría quince años después Adolf Hitler.

No es lo mismo la Alemania de 1919 que la España de hoy y nos son lo mismo aquellos “spartaquistas” que estos “indignados”. Pero no sólo existen algunas semejanzas, hay un linaje político de izquierdas idéntico y una acción política que también aspira a cambiar el actual sistema para alcanzar el poder e impulsar nuevas y ambiciosas políticas de izquierdas que serán todavía más negativas para la causa nacional. Si a esta monarquía lamentable le sucede la III República la corrupción crecerá hasta niveles argentinos y la persecución de todo lo español no tendrá limites, si a estos partidos políticos mutan en otros según las ideas de los indignados el antifascismo tomará carta de ideología oficial y se convertirá en política de estado, si este sistema se ha mostrado tolerante con ETA hasta el extremo de evitar su aniquilación en el sistema que pretenden gestar los “indignados” ETA participará del poder sin lugar a dudas.

La izquierda decidió durante la época de Aznar terminar con la transición, los ocho años de Zapatero han supuesto la demolición de todo lo que quedaba de un estado nacional y de una idea de España que perduraba de la época de Franco. La crisis económica va apartar del poder a las izquierdas sin embargo no va a lograr que renuncien a sus objetivos: en cuanto el PP gane las elecciones se lanzará en la calle una campaña de movilización subversiva como sucedió durante los años 2003 y 2004, primero con la excusa del “Prestige” y luego con la guerra de Irak. Los “indignados” se están preparando para activar de nuevo dentro de un año esas movilizaciones de las masas de izquierdas y expulsar del poder al PP. La cuestión para los patriotas no es plantearse si detrás de “los indignados” esta Rubalcaba o no, si la derecha se merece todo esto o no, la cuestión para nosotros es como combatir contra ellos, aunque sea desde los tejados.

Manuel Aldana: http://otrapolitica.wordpress.com/

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