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Nunca he soportado a las personas pusilánimes, no sé que me producen más si sonrojo o indignación. La verdad es que España, entre indignados e indignados con los indignados, se está convirtiendo en un pequeño polvorín que nadie parece querer refrescar si no es a base de pretender seguirnos diciendo que debemos ser tolerantes hasta con los más intolerantes.

Me he hartado en estos últimos años de tener que convivir social y profesionalmente con un montón de personajillos que pretendían erigirse en otorgadores del “carnet del perfecto progresista”. Todo lo que se saliera de lo ‘políticamente correcto’ era y es sancionado social y laboralmente como un real, nunca presunto, ‘delito de lesa Patria’, de una patria en la que, para más INRI, no creen porque a demás de venirles muy grande, no conocen intrínsecamente el concepto por haberlo vapuleado siempre.

España aborda el ‘Debate sobre el Estado de la Nación’ en una situación crítica. Nuestro país se encuentra en la misma situación que ese enfermo en estado crítico al que los médicos no se atreven a operar pero del que conocen perfectamente su diagnóstico.

Estamos al borde del colapso cardiaco y parece que nadie quiere conectar el desfibrilador por si se produce la parada cardiorrespiratoria.

Un Presidente del Gobierno que se muere, políticamente hablando matizo, por todos sus poros y que políticamente a llegado a la situación de ‘fallo multiorgánico’. Un partido socialista que le sustenta y al que ya nada le queda que ofrecer a los voraces nacionalistas para poder seguir ‘en el machito’ y que la caída no llegue a hecatombe. Una oposición que practica la ‘caza a rececho’, esperando que pase la pieza exhausta paras soltarle el cartuchazo en las urnas.

Nos morimos y solo nos miramos entre nosotros, nadie hace nada, por haber, no hay ni cuidados paliativos. Toda cae, todo se desmorona, no pintamos nada y aquí nadie dice nada a excepción de los denominados ‘indignados’ que se dejaron manejar por los de siempre y han alcanzado la nada.

Bildu micciona sobre la Constitución y las Leyes y todo se queda en palabras taimadas. El Gobierno y el sector de jueces que propiciaron que los etarras se presentasen a las elecciones miran para otro lado y hablan, solo hablan; mientras tanto, ahora se ha oficializado que los asesinos etarras son exactamente iguales que los muertos y heridos que propiciaron con sus desmanes y el dolor de sus familiares y amigos. A nadie se permite hablar y la mayoría de los medios de comunicación se afanan por lograr los últimos ‘carnets de perfecto progresista’ porque no tienen muy claro cuando deben definirse.

Titulé ‘Estúpida pusilanimidad’… me produce vómitos.

Paco Hurtado | Estúpida Pusilanimidad

Nunca he soportado a las personas pusilánimes, no sé que me producen más si sonrojo o indignación. La verdad es que España, entre indignados e indignados con los indignados, se está convirtiendo en un pequeño polvorín que nadie parece querer refrescar si no es a base de pretender seguirnos diciendo que debemos ser tolerantes hasta con los más intolerantes.

Me he hartado en estos últimos años de tener que convivir social y profesionalmente con un montón de personajillos que pretendían erigirse en otorgadores del “carnet del perfecto progresista”. Todo lo que se saliera de lo ‘políticamente correcto’ era y es sancionado social y laboralmente como un real, nunca presunto, ‘delito de lesa Patria’, de una patria en la que, para más INRI, no creen porque a demás de venirles muy grande, no conocen intrínsecamente el concepto por haberlo vapuleado siempre.

España aborda el ‘Debate sobre el Estado de la Nación’ en una situación crítica. Nuestro país se encuentra en la misma situación que ese enfermo en estado crítico al que los médicos no se atreven a operar pero del que conocen perfectamente su diagnóstico.

Estamos al borde del colapso cardiaco y parece que nadie quiere conectar el desfibrilador por si se produce la parada cardiorrespiratoria.

Un Presidente del Gobierno que se muere, políticamente hablando matizo, por todos sus poros y que políticamente a llegado a la situación de ‘fallo multiorgánico’. Un partido socialista que le sustenta y al que ya nada le queda que ofrecer a los voraces nacionalistas para poder seguir ‘en el machito’ y que la caída no llegue a hecatombe. Una oposición que practica la ‘caza a rececho’, esperando que pase la pieza exhausta paras soltarle el cartuchazo en las urnas.

Nos morimos y solo nos miramos entre nosotros, nadie hace nada, por haber, no hay ni cuidados paliativos. Toda cae, todo se desmorona, no pintamos nada y aquí nadie dice nada a excepción de los denominados ‘indignados’ que se dejaron manejar por los de siempre y han alcanzado la nada.

Bildu micciona sobre la Constitución y las Leyes y todo se queda en palabras taimadas. El Gobierno y el sector de jueces que propiciaron que los etarras se presentasen a las elecciones miran para otro lado y hablan, solo hablan; mientras tanto, ahora se ha oficializado que los asesinos etarras son exactamente iguales que los muertos y heridos que propiciaron con sus desmanes y el dolor de sus familiares y amigos. A nadie se permite hablar y la mayoría de los medios de comunicación se afanan por lograr los últimos ‘carnets de perfecto progresista’ porque no tienen muy claro cuando deben definirse.

Titulé ‘Estúpida pusilanimidad’… me produce vómitos.

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