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Pese a que el gobierno de Kabul insiste en que Badghis es una "provincia modelo", los ataques contra las fuerzas españolas se han incrementado durante los últimos meses. Los insurgentes se venden al mejor postor y, al mismo tiempo, hacen negocio con las fuerzas extranjeras y con los talibanes.

Hombres contratados por talibanes de Badghis (Afganistán) están detrás de los últimos ataques a las tropas españolas. En la base de Qala-i-Naw, donde se encuentran mil soldados españoles desplegados en el marco de la misión ISAF-OTAN, cuentan que han llegado a cobrar 160 dólares –unos 140 euros- por la colocación de minas que explotan al paso de los convoyes.

El pasado 26 de junio, uno de esos artefactos explosivos improvisados -IED, en sus siglas inglesas- causó la muerte del sargento Manuel Argudin Perrino y la soldado Niyireth Pineda Marín, al estallar en una carretera próxima a la localidad de Aceska. Fuentes militares declaran en ABC que "la ruta Lithium es especialmente sensible a este tipo de ataques".

La semana pasada, la Policía afgana decomisaba mil minas y cinco toneladas de explosivos que estaban siendo trasportadas en la provincia de Herat, donde se encuentra otra base española con medio millar de hombres. Para evitar los ataques con IED, las tropas cortan las vías de suministro de explosivo, una tarea que resulta muy difícil ya que los explosivos se pueden obtener de fosfatos de fertilizantes.

Los servicios secretos afganos detuvieron, en la provincia de Patkia, a un suicida paquistaní que había sido comprado por la red Haqqani -un grupo afgano- por 50.000 euros. El detenido, Sher Hasan, tenía como objetivo el asesinato de un comandante.

Fuentes del Directorio Nacional de Seguridad (NDS) declaran que "Hasan explicó que un comandante de Hakimulá Mehsud –líder del TTP- vende suicidas para atentados con bomba por entre 6.000.000 y 8.000.000 de rupias paquistaníes –entre 48.000 y 64.000 euros- a Haqqani para misiones suicidas".

140 euros por matar soldados españoles en Afganistán

Pese a que el gobierno de Kabul insiste en que Badghis es una "provincia modelo", los ataques contra las fuerzas españolas se han incrementado durante los últimos meses. Los insurgentes se venden al mejor postor y, al mismo tiempo, hacen negocio con las fuerzas extranjeras y con los talibanes.

Hombres contratados por talibanes de Badghis (Afganistán) están detrás de los últimos ataques a las tropas españolas. En la base de Qala-i-Naw, donde se encuentran mil soldados españoles desplegados en el marco de la misión ISAF-OTAN, cuentan que han llegado a cobrar 160 dólares –unos 140 euros- por la colocación de minas que explotan al paso de los convoyes.

El pasado 26 de junio, uno de esos artefactos explosivos improvisados -IED, en sus siglas inglesas- causó la muerte del sargento Manuel Argudin Perrino y la soldado Niyireth Pineda Marín, al estallar en una carretera próxima a la localidad de Aceska. Fuentes militares declaran en ABC que "la ruta Lithium es especialmente sensible a este tipo de ataques".

La semana pasada, la Policía afgana decomisaba mil minas y cinco toneladas de explosivos que estaban siendo trasportadas en la provincia de Herat, donde se encuentra otra base española con medio millar de hombres. Para evitar los ataques con IED, las tropas cortan las vías de suministro de explosivo, una tarea que resulta muy difícil ya que los explosivos se pueden obtener de fosfatos de fertilizantes.

Los servicios secretos afganos detuvieron, en la provincia de Patkia, a un suicida paquistaní que había sido comprado por la red Haqqani -un grupo afgano- por 50.000 euros. El detenido, Sher Hasan, tenía como objetivo el asesinato de un comandante.

Fuentes del Directorio Nacional de Seguridad (NDS) declaran que "Hasan explicó que un comandante de Hakimulá Mehsud –líder del TTP- vende suicidas para atentados con bomba por entre 6.000.000 y 8.000.000 de rupias paquistaníes –entre 48.000 y 64.000 euros- a Haqqani para misiones suicidas".

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