EL CEMENTERIO SE HABÍA CONVERTIDO EN LUGAR DE CONCENTRACIONES

Exhumados los restos de Rudolf Hess

Rudolf Hess murió en 1987, a los 93 años de edad, tras ahorcarse en su celda de Spandau, en Alemania, donde cumplía condena.

Los restos de Rudolf Hess, el último miembro del gabinete de Hitler y el hombre a quien el «Führer» le dictó «Mi lucha», han sido exhumados. La tumba de Hess será destruida y sus restos incinerados y lanzados al mar, según los deseos de sus familiares.

Su tumba en el cementerio alemán de Wunsiedel se había convertido en un lugar de continuas manifestaciones. El municipio llegó incluso a prohibir esas concentraciones, pero en 2004 se reunieron hasta 5.000 personas, para consternación de los residentes.

Al vencer el contrato de arrendamiento, la iglesia en la que Hess ha estado enterrado se negó a prorrogarlo. Tras algunas reticencias por parte de la familia acordaron permitir que sus restos fueran trasladados. Una enigmática inscripción, «Me atrevo», estaba en la tumba de Hess, junto a las fechas de nacimiento y su muerte.

Cada 17 de agosto, día de su muerte, varios grupos organizaban marchas que concluían en Wunsiedel como tributo a su «mártir». Hess nunca trató de ocultar su pasado nazi ni su ideología. El exdirigente alemán fue condenado a cadena perpetua en los Juicios de Núremberg, en los que evitó la pena de muerte por una acción en 1941 con la que, dijo, intentó negociar la paz con el Reino Unido.



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