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Por Dazibao-Ñ-/
Un “asiático” de mediana edad, insulta violentamente a una anciana danesa porque ésta le está “destrozando” su bicicleta.

Un inmigrante “asiático”, que no es de origen budista ni hindú, como se puede observar en el vídeo, por un motivo nimio, agrede verbalmente en un tren a una anciana a la que califica de “perra y vaca gorda”. También le espeta: “Que te jodan, que te follen”. Finalmente, la conmina a que baje del tren con la expresión: “Sal de aquí, perra”.

El hecho, por sí solo, sería una penosa muestra de comportamiento obsceno, sino fuera porque constituye un ejemplo ilustrativo de lo que está ocurriendo todos los días en las ciudades europeas, donde se concentran grandes contingentes de población inmigrante vinculados, siempre, a una determinada y concreta religión.



Hombre musulmán: Estás destruyendo mi bicicleta estando aquí. No tienes derecho a estar aquí.

Señora mayor danesa: Si, tengo derecho.

Hombre musulmán: No, no lo tienes, vaca gorda.

Los demás pasajeros: No hable así. Se ha excedido los límites.

Pasajero masculino: ¿Quién se cree que es? No hable en ese tono a la señora.

Hombre musulmán: También ella tiene que hablar conmigo muy bien.

Pasajero masculino: ¿Está preocupado por su bicicleta?

Hombre musulmán: Sí, ella me la está destruyendo.

Pasajero masculino: No, no le está destruyendo su bicicleta. Y no le llame vaca gorda.

Hombre musulmán: Yo tengo el derecho de llamarla vaca gorda.

Otros pasajeros: No, no está permitido.

Otra señora pasajera: No es danés llamarla así.

Hombre musulmán: No me importa que no sea danés esto. Yo tengo el derecho de llamarla vaca gorda. Ella no tiene derecho a discriminar cuando alguien está destruyendo mi bicicleta.

Pasajero masculino: Está bien estar enojado, pero hable con ella correctamente.

Hombre musulmán: Ella también me tiene que hablar educadamente.

Otra señora pasajera: Ella le ha hablado suavemente desde el principio. Ella no entiende cómo se está destruyendo su bicicleta.

Hombre musulmán: No, ella no entiende. Incluso se lo expliqué a ella.

Otra señora pasajera: Ella no puede saber que su bicicleta de montaña se rompe tan fácilmente.

Hombre musulmán: No me importa. Su bicicleta está tocando la mía. No tengo porque explicarle porque mi bicicleta se destruye. Ella puede ver que esto toca mi bicicleta y la deforma.
¡Cállate! ¡Para de hablar!

Otra señora pasajera: Fue usted quien comenzó.

Hombre musulmán: ¿Por qué te entrometes en nuestra discusión?

Otra señora pasajera: Usted tiene que hablar con ella correctamente

Hombre musulmán: Yo tengo el derecho de hablar lo que quiera. Yo no discrimino. Hay una diferencia entre discriminar y hablar correctamente a la gente. Hablo como me parece. Esto no tiene nada que ver con la discriminación. No me importa lo grande que sea mi minoría. Estoy en contra de todos vosotros, si eso es lo que quieres. Chúpame el culo. Que te follen. Que os follen a todos. Si tenéis un problema, que os follen.

Otra señora pasajera: Son ustedes los que tienen un problema con su historia del ciclismo.

Señora mayor danesa: Si Usted tiene un problema con su bicicleta, si su bicicleta no puede estar al lado de otras bicicletas, Usted no la debería llevar en un transporte público.

Hombre musulmán: Esto es porque tú empujaste tu bicicleta contra la mía. No discutas más conmigo. Nosotros podemos discutirlo fuera, ¡vaca gorda!. Que te jodan, jódete.

Señora mayor danesa: No, no lo haré

Hombre musulmán: Tú eres una perra

Pasajero masculino: ¿Qué es lo que acaba de decir?

Hombre musulmán: ¿Qué? Yo tengo derecho a decir lo que quiera.

Pasajero masculino: Paremos esta discusión.

Hombre musulmán: Ella debe parar de irritarme con sus preguntas. ¡Que te follen, y que te follen a ti también! ¿Lo entiendes? ¡Qué te follen! y sal del tren, perra.
¡Fuera de aquí, perra!

La traducción del vídeo procede de Totalitarismo y Terrorismo Islámico.

El multiculturalismo en Dinamarca

Por Dazibao-Ñ-/
Un “asiático” de mediana edad, insulta violentamente a una anciana danesa porque ésta le está “destrozando” su bicicleta.

Un inmigrante “asiático”, que no es de origen budista ni hindú, como se puede observar en el vídeo, por un motivo nimio, agrede verbalmente en un tren a una anciana a la que califica de “perra y vaca gorda”. También le espeta: “Que te jodan, que te follen”. Finalmente, la conmina a que baje del tren con la expresión: “Sal de aquí, perra”.

El hecho, por sí solo, sería una penosa muestra de comportamiento obsceno, sino fuera porque constituye un ejemplo ilustrativo de lo que está ocurriendo todos los días en las ciudades europeas, donde se concentran grandes contingentes de población inmigrante vinculados, siempre, a una determinada y concreta religión.



Hombre musulmán: Estás destruyendo mi bicicleta estando aquí. No tienes derecho a estar aquí.

Señora mayor danesa: Si, tengo derecho.

Hombre musulmán: No, no lo tienes, vaca gorda.

Los demás pasajeros: No hable así. Se ha excedido los límites.

Pasajero masculino: ¿Quién se cree que es? No hable en ese tono a la señora.

Hombre musulmán: También ella tiene que hablar conmigo muy bien.

Pasajero masculino: ¿Está preocupado por su bicicleta?

Hombre musulmán: Sí, ella me la está destruyendo.

Pasajero masculino: No, no le está destruyendo su bicicleta. Y no le llame vaca gorda.

Hombre musulmán: Yo tengo el derecho de llamarla vaca gorda.

Otros pasajeros: No, no está permitido.

Otra señora pasajera: No es danés llamarla así.

Hombre musulmán: No me importa que no sea danés esto. Yo tengo el derecho de llamarla vaca gorda. Ella no tiene derecho a discriminar cuando alguien está destruyendo mi bicicleta.

Pasajero masculino: Está bien estar enojado, pero hable con ella correctamente.

Hombre musulmán: Ella también me tiene que hablar educadamente.

Otra señora pasajera: Ella le ha hablado suavemente desde el principio. Ella no entiende cómo se está destruyendo su bicicleta.

Hombre musulmán: No, ella no entiende. Incluso se lo expliqué a ella.

Otra señora pasajera: Ella no puede saber que su bicicleta de montaña se rompe tan fácilmente.

Hombre musulmán: No me importa. Su bicicleta está tocando la mía. No tengo porque explicarle porque mi bicicleta se destruye. Ella puede ver que esto toca mi bicicleta y la deforma.
¡Cállate! ¡Para de hablar!

Otra señora pasajera: Fue usted quien comenzó.

Hombre musulmán: ¿Por qué te entrometes en nuestra discusión?

Otra señora pasajera: Usted tiene que hablar con ella correctamente

Hombre musulmán: Yo tengo el derecho de hablar lo que quiera. Yo no discrimino. Hay una diferencia entre discriminar y hablar correctamente a la gente. Hablo como me parece. Esto no tiene nada que ver con la discriminación. No me importa lo grande que sea mi minoría. Estoy en contra de todos vosotros, si eso es lo que quieres. Chúpame el culo. Que te follen. Que os follen a todos. Si tenéis un problema, que os follen.

Otra señora pasajera: Son ustedes los que tienen un problema con su historia del ciclismo.

Señora mayor danesa: Si Usted tiene un problema con su bicicleta, si su bicicleta no puede estar al lado de otras bicicletas, Usted no la debería llevar en un transporte público.

Hombre musulmán: Esto es porque tú empujaste tu bicicleta contra la mía. No discutas más conmigo. Nosotros podemos discutirlo fuera, ¡vaca gorda!. Que te jodan, jódete.

Señora mayor danesa: No, no lo haré

Hombre musulmán: Tú eres una perra

Pasajero masculino: ¿Qué es lo que acaba de decir?

Hombre musulmán: ¿Qué? Yo tengo derecho a decir lo que quiera.

Pasajero masculino: Paremos esta discusión.

Hombre musulmán: Ella debe parar de irritarme con sus preguntas. ¡Que te follen, y que te follen a ti también! ¿Lo entiendes? ¡Qué te follen! y sal del tren, perra.
¡Fuera de aquí, perra!

La traducción del vídeo procede de Totalitarismo y Terrorismo Islámico.

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