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Viento de libertad para Sudán del Sur

Por Christianne Cortes /
En estos días se siguen respirando vientos de libertad y cambio en África. Esta vez un conflicto ha terminado y un nuevo país se ha independizado convirtiéndose en la nación número 54 del continente y el país más joven del mundo.

Después de 5 décadas de lucha, finalmente el Estado más grande de África se dividió en dos. ROSS por sus siglas en inglés, (Republic of South Sudan), con población negra y cristiana logró liberarse del yugo árabe musulmán del Norte celebrando al fin el triunfo de una larguísima lucha que ha dejado tocada a toda la población y a los 10 estados que le conforman.

El conflicto existente casi desde la independencia de la colonia del Imperio británico (1956) comenzó en los años 60’s durando 17 años. Tras de sí, un periodo de relativa paz se mantuvo por algunos años pero desafortunadamente fue muy breve desatando en los 80's una segunda rebelión que duró 21 años y terminó en 2005 con la firma de los Acuerdos de Paz y el periodo interino de 6 años que garantizaba el derecho de secesión. El tratado de Paz sentó las bases para el referéndum que se celebró en Enero pasado en donde casi el 99% de los Sudaneses del Sur incapaces de vivir bajo la Ley Sharia, votaron por la independencia.

Aunque en teoría unido, Sudán durante toda su historia ha estado internamente lleno de divisiones religiosas, étnicas e ideológicas. La guerra en definitiva ha sido la constante del gobierno Sudanés liderado por Omar Hassan al-Bashir. Brutalmente a través de milicias árabes, su mandato ha reprimido revueltas atentando contra la población, secuestrando niños para convertirlos en soldados, bombardeando aldeas y ciudades en el Sur, de la misma manera que lo hizo en Darfur previo a la orden de captura que la Corte Penal Internacional emitiera en su contra por crímenes de guerra, la cual hay que mencionar, sigue pendiente.

Con un letargo importante y la pérdida de unas 2 millones de personas, la independencia de Sudan del Sur ha costado lágrimas y sangre. Tristemente, este día no hubiera llegado sin la intervención o aprobación de EUA o China, quienes estratégicamente apoyaron el proceso de liberalización. ¿A cambio? Concesiones estratégicas en materia energética serán otorgadas.

Pero independientemente del apoyo del exterior, realmente este es el comienzo de la lucha por una verdadera emancipación. ROSS inicia su vida política con un montón de desafíos y subdesarrollo en donde las grandes carencias se convierten en obstáculos y las inagotables tensiones étnicas, desigualdad y discriminación, en amenazas para la paz.

Con las peores estadísticas de Naciones Unidas, el nuevo país debe encontrar la manera de echar a andar una economía trastornada por el incesante conflicto. El 90% de la gente vive con menos de un dólar al DIA, lo cual representa el mayor riesgo para la paz. Asimismo, debe urgentemente resolver el analfabetismo que ataca al 85% de la población y el problema de hambruna que acecha al 33% de los sudaneses del sur a la par que debe integrar los distintos grupos étnicos que le componen.

Mirar para adelante significará encontrar una forma de gobierno que garantice estabilidad y participación de las nuevas generaciones y no la implementación de un nuevo régimen opresivo. Los sudaneses del sur hoy más que nunca deberán ser inteligentes y no realizar los típicos errores que África ha experimentado en términos de gobernabilidad, corrupción y deuda.
A pesar de la separación, el Norte y el Sur estarán inextricablemente unidos. El Norte seguirá siendo un importante socio comercial con el que deberán acordar la administración de los recursos del petróleo pues los oleoductos están en su zona, mientras que la exploración en la del Sur. Resolver pacíficamente la cuestión petrolera es fundamental para garantizar la independencia pues ahora mismo el recurso mantienelas economías de los dos países Sudaneses y será clave en la estabilización de la nueva nación.

Debido a que las históricas tensiones son una constante amenaza, algunos analistas creen que podría haber una guerra entre los diferentes grupos al carecer cohesión. Sin embargo, dicen que el futbol une a la gente. Ojala que en Sudán del Sur el juego sirva como una fuerza unificadora que cohesione a las decenas de etnias que de otra manera carecen de lazos de identificación. Por lo pronto, el primer juego de la selección de Sudán del Sur ya se jugó contra Kenia como parte de las celebraciones de independencia y la gente unida y orgullosa apoyo a su equipo
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