Por Dazibao-Ñ-/
En las dos últimas semanas, 11 civiles han sido decapitados en Somalia por los terroristas musulmanes de Al- Shabaab. En Nigeria, 24 cristianos han sido asesinados por “extremistas” musulmanes que han contado con el apoyo de los militares. Los seguidores del “Profeta”, durante el mes que termina, han perpetrado 49 actos terroristas que se han cobrado la vida de 189 personas.
Diversos medios como Reuters y Pakistan Observer, informan sobre la decapitación de 11 civiles a manos de los terroristas de Al-Shabbad. Según la agencia Reuters, 2 de los decapitados eran adolescentes que con anterioridad a su ejecución habían sido salvajemente torturados.
En Nigeria, los “extremistas” de Boko Haram , que no han entendido adecuadamente la pacifista sura 9:123 (1) han desencadenado mortíferos ataques contra las poblaciones de Ratsa Foron, Heipang, Kwi, Loton y Jwol, que se han saldado con 24 víctimas mortales.
La cristiana Nnaji Jhon, que perdió a toda su familia en uno de los sangrientos asaltos, ha declarado que en las matanzas participaron los militares.
El ayuno del santo Ramadán, como se deduce con total claridad, no ha restado fuerzas a los combatientes de Alá, el Misericordioso, para asesinar a civiles infieles y hacer estallar bombas en Bagdad y otros exóticos lugares entre mahometanos considerados herejes.
(1) “¡Creyentes! ¡Combatid contra los infieles que tengáis cerca! ¡Que os encuentren duros!”






Siempre he creido que el islamismo radical es antihumano. Si no se recicla es una aberración. Si se impone en Europa sufriremos los no islamistas.
Los defensores del Islám argumentan que es ésta una religión que promueve la paz. Mis conocimientos sobre ella no me permiten desmontar este argumento.
Sin embargo, los hechos terribles que se perpetran al amparo de esta religión a lo largo y ancho del planeta parecen desmentir esas ansias de paz que atribuyen a los islámicos y justifican que las posibles víctimas, lo que ellos llaman “infieles” tomen las medidas necesarias para proteger sus vidas y haciendas. Por supuesto, en mi opinión está justificado que las medidas a adoptar sean de ámbito estatal y las adopten los gobiernos de los estados de derecho con población islámica.
Estas medidas deben recoger la prohibición de cualquier práctica que vulnere la declaración de derechos humanos, de entre las muchas que recoge el islám y practican sus “fieles”.