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Fernando de Oyarbide | De las nubes y hamaca de Zp al pico y pala del PP

Que las cosas están mal ya lo sabemos, aunque quedan algunos recalcitrantes defensores de Rodriguez Zapatero.

Un ZP que consciente del panorama desastroso que ha dejado, el día 21-N se sentará desde su hamaca de la nueva mansión de León, a contemplar los abundantes nubarrones que se ciernen sobre los cielos españoles, fruto de su incompetencia.

También son cada vez más los que saben que las múltiples medidas de escaparate y vacías de contenido desarrolladas a regañadientes por el “Gobierno de España”, no han servido ni servirán para paliar el principal problema, los cinco millones de traumas personales que ocasiona el desempleo.

El panorama es oscuro. Las próximas cifras de la EPA (Encuestas de Población Activa), así como, los nuevos “números rojos” de desempleados que aparecerán próximamente, mostrarán aún con mayor crudeza la situación en la que se encuentra España.

El 20-N, es cada vez más una fecha vista con esperanza para muchos españoles, votantes o no del PP al estar convencidos de que será el momento en que por fin, se podrá arrojar por la borda al capitán del Titanic que tanto empeño a venido poniendo durante estos siete años en hundir el barco en el que todos navegamos.

Sin embargo, ya se empieza a vislumbrar que el año próximo no será nada sencillo. Los socialistas se esmeran durante los últimos suspiros de su agonía, en vaciar completamente las arcas del Estado. No hay más que ver la cantidad de ayudas y subvenciones que se están dando en los últimos días en distintos ministerios: los más de 8 millones de euros repartidos por la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, en películas que en muchas ocasiones, nunca son expuestas en salas de cine; las ayudas, desde el Ministerio de Educación para financiar las revueltas de los sindicatos UGT y CCOO. contra las comunidades del Partido Popular, claro está que otros ministerios como el de Sanidad, Exteriores o Industria, hacen lo propio con el poco dinero que les queda.

El caso es estrujar la saca pecuniaria pública, dejarle la mayor ruina posible a los que vengan, para ver si en esas condiciones mantienen lo de los 3,5 millones de empleos que pretenden crear según González Pons.

El parné está complicado, pero no es menos cierto que por lo menos, los que entren cuentan con alguna ventaja que no tuvo ni el propio José María Aznar.

Esta vez, si el Partido Popular alcanza la mayoría para gobernar, se encontrará con la información real que ya tienen desde el 90% de las Comunidades Autónomas del Estado, de hecho, a estas alturas ya van conociendo el estado ruinoso en el que se encuentran, por lo que por lo menos, no tendrán que sumar al desastre la incertidumbre.

De hecho, parece ser que la política económica y de austeridad que pretende desarrollar el PP en una primera fase, ya va mostrando sus primeras pinceladas, reveladas desde comunidades autónomas como la de Madrid o Castilla La Mancha, a las que poco a poco se van sumando el resto y que no es más que austeridad, recortes y más recortes.

Parece ser que las líneas básicas que emprenderá el PP cuando llegue, pasarán por la derogación del Impuesto de Patrimonio, mientras aumenta los tipos impositivos altos, que podrían pasar del 45% al 46%, sin tocar los de las rentas medias ni las bajas.

También parece que cada vez está más claro que se bajarán algunos impuestos tales como el de sociedades, con el fin de animar a las pequeñas empresas y a los ahora llamados “emprendedores” a que dinamicen sus negocios.

Habrá que ver si además de estas medidas, Mariano Rajoy se atreve a nacionalizar algunas medidas que se han comenzado a tomar a nivel autonómico anunciadas en los últimos días, en las que se suprimen las subvenciones a sindicatos y patronales o se reduce el número de liberados sindicales. Dicho sea de paso, tampoco estaría demás que desaparecieran las subvenciones a los partidos políticos.

La segunda fase de activación económica que tendrá que resolver el Partido Popular, dependerá de la capacidad que tenga para afrontar en 2012 los abultados intereses de la deuda española y los del año siguiente, ya que si bien se sabe que en 2012 es posible que con la venta de algunos activos del estado como la Lotería o los aeropuertos, se pueda pagar, pero una vez desaparecidos estos activos, no se sabe muy bien de donde saldrá el dinero necesario para pagar los sucesivos vencimientos.

Es por ello, por lo que no habría que descartar, una nueva subida del IVA, de los Impuestos Especiales y un mayor apretón en las cuentas de gastos del Estado.

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