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Francisco Segura | Manifestaciones por doquier

Nuestras izquierdas guardan una pena muy honda: Les resulta insoportable que cuando perdieron sus padres ideológicos la guerra civil, no llegasen poco después los norteamericanos a sacarles las castañas del fuego como al resto de Europa. A pesar de todas las riquezas que se llevaron las izquierdas en su huida, a pesar del boicot mundial a la España de Franco, no consiguieron ni de lejos que Francisco Franco falleciese violentamente en lugar de en la cama, por viejo y enfermo.

Nuestras izquierdas se salieron del juego democrático en 1934, siendo rescatadas de nuevo para la Democracia mediante el tutelaje real y los dineros y padrinos de la izquierda foránea. Así pues, nuestra Transición no fue tanto el paso a la Democracia de la derecha franquista, bastante moderna y civilizada, sino una oportunidad que se le daba a las izquierdas golpistas españolas. Han demostrado ser irredentas. Desde el primer instante procedieron a vengarse personalizando sus enemigos en la religión católica, en la Derecha que les tendía la mano y en las Fuerzas Armadas.

Respecto a las Fuerzas Armadas, una vez neutralizado o traicionado el 23F, les bastó con empapelar a unos pocos mandos, algo más osados que el resto, para conseguir que todas se convirtieran en absolutamente dóciles. Llevan decenas de años aguantando carros y carretas, especialmente la policía y la Guardia Civil.

A la Derecha le han aplicado el tercer grado de forma constante: Que si eran franquistas, que si golpistas, que si cordón sanitario... Todo ha valido. Solo recordaré los casos de cuatro jueces: Gómez de Liaño, Roberto García-Calvo, Ferrín Calamita, Serrano. Y un Fiscal, Eduardo Fungairiño.

Ahora sobre cómo destruyen nuestras izquierdas a la Iglesia Católica. Los Bachilleratos elemental y superior eran impartidos en España, en gran medida, por Centros religiosos. Para cambiar a España, las izquierdas tenían que controlar y vulgarizar la Formación y la Educación a todos los niveles, extirpando, paso a paso, cualquier atisbo de referencia a valores tradicionales, religiosos o heroicos.

Para ello, procedieron a asfixiar económicamente al clero, que ¡oh sorpresa! se vendió a los propósitos izquierdistas por un plato de lentejas (FERE). Surgió así la aberración de los colegios concertados como instrumentos de control ideológico. Los padres creemos estar dando una educación privada a nuestros hijos, con valores tradicionales y valor del esfuerzo, cuando en realidad los inocentes niños reciben una lenta y constante dosis de anticatolicismo, hedonismo, desprecios por el estudio, el esfuerzo y los valores.

También procedieron a intoxicar y enmarañar la elección de nuevos catedráticos y profesores de la enseñanza pública, tanto de la universidad como de la enseñanza media. Horas antes de la toma de posesión de Aznar como Presidente del Gobierno, nombraron catedráticos a todos los pnn de universidad (profesores no numerarios), con lo que consiguieron un número considerable de estómagos agradecidos al servicio de su cruzada anticatólica y antiespaña tradicional.

¡Ah amigo!... pero ahora los responsables en mayor o menor medida de la degeneración formativa y educacional de España, llevan meses dando muestras de un creciente agobio. Los más altos responsables, los políticos de nuestra izquierda sectaria, ven peligrar la continuidad del marco destructivo y hasta soez que diseñaron e implementaron en unas cuantas décadas de gobiernos del PSOE. Durante los ocho años de Aznar, que no tuvieron el Poder Parlamentario, las izquierdas practicaron entonces el filibusterismo para impedir o retrasar cualquier rectificación de esa tendencia destructiva. Caso, por ejemplo, de la lucha fallida por la Calidad de la Enseñanza.

Dos son las iniciativas puestas en marcha por nuestras izquierdas, ahora agobiadas por el 20N. A buen seguro que no serán las únicas:

  • Manifestaciones supuestos indignados 15M, agobiados por el 20N

  • Manifestaciones de profesores de secundaria, agobiados por el 20N


Hay un importante nexo en común entre ambas. Sus argumentos son parecidos. Los manifestantes se consideran ajenos a toda responsabilidad. Según ellos, la responsabilidad es siempre de otros, pero casi nunca del Gobierno socialista que les situó y les viene dando de comer. Se aferran a las manifestaciones como medio de superar, a la larga, la inminente debacle socialista. Inician así su “Prestige” o su “Nunca mais” particulares.

De momento parece que se conforman con superarlo a medio-largo plazo con continuas algaradas. Pero no creo que se les escape que para evitar el efecto 20N necesitarían algo mucho más resolutivo: Un nuevo “11M” más bárbaro aun.

Solo añadiré al respecto que la elección del 20N para el haraquiri inevitable, me genera varias sospechas. Parece que mantenerse dos o tres meses más a la sopa boba es poco razonable con la que les está cayendo desde Europa y desde sus propios votantes. Más bien parece que necesitaban tiempo para terminar de diseñar el matrix de la paz vasca. Pero también podría ser que necesitasen tiempo para diseñar algo mucho más terrible y resolutivo aun. En 1934 fueron capaces. Confío no se produzca.

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