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Las autoridades rebeldes han confiado a Abdelhakim Belhadj el mando militar de la capital del país. Belhadj es el antiguo emir del Grupo Islámico Libio de Lucha (LIFG, por sus siglas en inglés), incluido en la lista de organizaciones terroristas tras los atentados del 11-S en Nueva York.

Formado en los años noventa por libios que regresaban de la yihad contra la Unión Soviética en Afganistán, esta organización nacida con el objetivo de combatir al régimen de Gadafi —incluso intentaron atentar contra Muamar Gadafi y mataron a decenas de miembros de las fuerzas de seguridad en sus primeros años de actividad— fue liderada en sus comienzos por Abu Laith al-Libi, «responsable de campos de entrenamiento de terroristas y enlace entre Al Qaeda y el movimiento talibán», según el diario «Asharq Alawsat».

Conocido en los círculos islamistas como «Abu Abdullah Assadaq», en los últimos años ha pasado de convertirse en un fiero islamistas a héroe de una revolución a la que su organización se unió nada más estallar en Bengasi a mediados de febrero. Los responsables del Consejo Nacional Transitorio (CNT) consultados sobre el nombramiento han asegurado que «no importa su pasado, lo que importa es el trabajo que está haciendo y de momento lo está haciendo bien porque Trípoli está bajo control rebelde». Belhadj vive días de reuniones constantes a las que acude rodeado de su seguridad personal.

La Libia que viene: el jefe militar de Trípoli es un emir vinculado a Al Qaida

Las autoridades rebeldes han confiado a Abdelhakim Belhadj el mando militar de la capital del país. Belhadj es el antiguo emir del Grupo Islámico Libio de Lucha (LIFG, por sus siglas en inglés), incluido en la lista de organizaciones terroristas tras los atentados del 11-S en Nueva York.

Formado en los años noventa por libios que regresaban de la yihad contra la Unión Soviética en Afganistán, esta organización nacida con el objetivo de combatir al régimen de Gadafi —incluso intentaron atentar contra Muamar Gadafi y mataron a decenas de miembros de las fuerzas de seguridad en sus primeros años de actividad— fue liderada en sus comienzos por Abu Laith al-Libi, «responsable de campos de entrenamiento de terroristas y enlace entre Al Qaeda y el movimiento talibán», según el diario «Asharq Alawsat».

Conocido en los círculos islamistas como «Abu Abdullah Assadaq», en los últimos años ha pasado de convertirse en un fiero islamistas a héroe de una revolución a la que su organización se unió nada más estallar en Bengasi a mediados de febrero. Los responsables del Consejo Nacional Transitorio (CNT) consultados sobre el nombramiento han asegurado que «no importa su pasado, lo que importa es el trabajo que está haciendo y de momento lo está haciendo bien porque Trípoli está bajo control rebelde». Belhadj vive días de reuniones constantes a las que acude rodeado de su seguridad personal.

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