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Óscar Rivas | ¿El PSOE contra los ricos? Me parto…

Los socialistas andan enfangados en una lucha sin cuartel por demostrar que los ricos con ellos van a ser menos ricos que con los populares. Lo cual es mucho decir porque nunca los verdaderamente ricos han tenido tanto caudal ni han vivido mejor que cuando han gobernado los socialistas. Así ha sido tradicionalmente en España. Ocurrió con Felipe en edición rústica. Y ha vuelto a suceder con Zapatero en reedición corregida y aumentada. Lo mismo da que suban el impuesto sobre el patrimonio o que lo bajen. Que lo supriman o que lo vuelvan a implementar. Que gobierne Zapatero o que lo haga –Dios no lo quiera- Rubalcaba; los ricos siempre saldrán beneficiados. Obras son amores. Y los ricos muy buenas razones; hay que tenerlos contentos; como las plantas, hay que regar cada día su capital para que siga creciendo en progresión ascendente. Y a eso se han dedicado los socialistas estos años. Así que no nos vengan con cuentos para niños.

Lo que pretende la izquierda no es perseguir a los ricos, que queda muy lucido y muy progresista. Ni siquiera a la banca en particular; más lucido aún, y también más progresista. ¡Cómo van a ir detrás de Botín, si hace nada éste les “condonó” una deuda de 33 millones de euros! ¡En qué cabeza cabe! ¿Además no era el presidente del Banco de Santander el que hace unos meses rogaba públicamente a Zapatero que siguiera al mando de la plaza? Que nadie se llame a engaño. No se trata tanto de joder al rico, como de engañar al pobre; de impedir que este vote con la cabeza y lo haga con las emociones. Y si para ello hay que volver a las trincheras pues, ea, se vuelve. Menudo problema.

El PSOE lleva más de cien años repitiendo simplezas y dicotomías. Una de las más famosas es la que señala a ricos y a pobres, no en función de su bolsillo, sino de sus ideas. Ya sabéis a qué me refiero: si eres pobre, tienes que ser de izquierdas, si eres rico, de derechas. ¿Quién no ha escuchado esta cantinela alguna vez? Habida cuenta que el número de pobres o de no ricos, supera con creces al de acaudalados, la mayoría del país debiera votar masivamente a la izquierda. Hay que reconocer que la afirmación está bien trabada, si no fuera porque resulta escandalosamente interesada. Lo incomprensible es que una propuesta tan estúpida e irracional haya sido capaz de hacer fortuna en una sociedad –la nuestra- que paga la mentira al módico precio que le exige su necedad. Es lo de siempre: demagogia e ignorancia conviviendo en perfecta armonía con la hipocresía de una izquierda –el PSOE- que manipula a sus feligreses del mismo modo en que un día traicionó sus principios, y hasta sus siglas: sin inmutarse.

En definitiva, es de entender que el PSOE juegue electoralmente con la demagogia. No en vano, es lo que mejor sabe hacer. Lo que no es de rigor es que haya quien todavía se crea sus papanatadas; quien siendo trabajador –o parado- pueda llegar a olvidarse que si está jodido –y lo está más que nunca- ello se debe fundamentalmente a la acción de quienes dicen ser sus valedores, o sea, no los ricos, sino los socialistas. Por cierto ¿Habéis escuchado que alguien hable de reformar las SICAV? Eso sí que supondría tocarles el bolsillo -amén de los cataplines- a los ricos. Pero quién osaría. Desde luego, no el PSOE. Tampoco el PP. ¿No dicen que donde hay patrón no manda marinero? Pues eso… A nadie se le ocurriría arremeter contra su amo. Tampoco a los políticos.

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