Header Ads

Óscar Rivas | De lo que nadie habla en campaña

Tal y como era previsible, el desempleo se ha erigido en el centro de la campaña política. Ambos contendientes, Rubalcaba y Rajoy, lo sitúan como la auténtica prioridad de la legislatura. No podía ser de otra manera. Máxime cuando los expertos ya vaticinan un millón de parados más para el próximo año. O sea, seis millones. Lo nunca visto. Al punto de que nadie duda ya que el desempleo constituye un elemento estructural de nuestro sistema. Ahora con la crisis. Y después de la crisis. ¿Cómo no habría de ser así? Hace unas semanas, el propio Aznar se autoproclamaba en Ecuador, foro muy favorable a su discurso, como el gran impulsor de la inmigración en España. El ex-presidente declaró que cuando llegó al gobierno de España, tan solo había 300.000 inmigrantes en España, mientras que cuando se fue, la cifra se elevaba a 3.300.000. Lo que vino después con Zapatero todos los sabemos: regularizaciones masivas e impunidad, aderezadas con importantes dosis de demagogia y mentiras múltiples.

El resultado es que hoy en España la cifra de inmigrantes adquiere datos alarmantes: a los siete millones reconocidos (el 15% de la población) hay que añadirle una cifra indeterminada de ilegales que, según reconocen los expertos, superaría holgadamente el millón. Es decir, en tres lustros irrumpieron en nuestro país más de 8 millones de extranjeros. Y hay quien todavía se extraña de que nuestro desempleo duplique el de la media europea. La causa-efecto es evidente. Pese a lo cual, nadie habla de ello en la campaña. Desde que estalló la crisis, el desempleo inmigrante a duras penas alcanza el 20% del trabajo total destruido en España. Si nos atenemos al empleo generado desde 2007, más del 70% fue absorbido por esta población. ¿Quiénes han sido las víctimas? Obviamente, los españoles con menor formación. Contrastados estudios aseveran que éstos no podrán reinsertarse jamás en el mercado laboral. Pero a nuestros políticos no parece importarle.

Les preocupa mucho, eso sí, el modo de sanear las arcas públicas que su inepcia ha dejado en la ruina. Solo que nada dicen de la vergonzosa economía sumergida. Que la hay: únicamente el 18 % de los inmigrantes residentes en España cotizan. ¿De qué vive el 80% restante? ¿Del aire? Nadie se lo pregunta. Lo que sí sabemos es que colapsan las prestaciones de las diferentes Administraciones Públicas. El Estado de Bienestar está en la quiebra. ¿Pero cómo no habría de estarlo? En un sistema impositivo que se rige por la progresividad, hay más de 8 millones de personas, en su mayoría poco cualificadas profesionalmente que, en consecuencia, perciben más de lo que aportan. Y sin embargo, ni Rubalcaba, ni Rajoy, han introducido esta realidad en su agenda política. De hecho, lo más probable es que hayan pactado no hacerlo. No les interesa. ¿Tiene la culpa el inmigrante de todo esto? En absoluto. Sencillamente, se aprovecha de un sistema diseñado a la medida de unas elites económicas que se benefician con su presencia y que los políticos implementan. Nada más.

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.