publi

Por Dazibao-Ñ-/
Un ayuntamiento  británico retira una campaña en la que se sugería a los musulmanes que no arrojaran la basura en las calles. Un concejal de la oposición, perteneciente al Partido Conservador, afirma que dicha campaña incita al odio racial. Los regidores laboristas se declaran inocentes y acusan a un funcionario subalterno de la fechoría.

El Ayuntamiento Bradfort, donde reside una numerosa población mahometana, ordenó la impresión de 16.000 folletos en los que se afirmaba que, según el Corán, la basura no debe dejarse en plena vía pública. Inmediatamente, los seguidores del “Profeta” montaron en cólera por la "campaña anti-islámica", y un regidor derechoide tachó la medida de incitadora al odio y la discriminación.



John Robertshaw, el edil derechista, ha declarado sentirse profundamente avergonzado por la iniciativa no nata de los laboristas, al tiempo que ha advertido: “Si esos panfletos hubiesen sido finalmente repartidos el Ayuntamiento habría sido acusado de incitación al odio, por cuanto se sugiere torticeramente que sólo los musulmanes depositan la basura en la calle (...) la insinuación es tan escandalosa que todavía no puedo creerlo (...) ¿Quiénes serán los siguientes acusados de incumplir las normas higiénicas? ¿los cristianos, hindúes o budistas?

Finalmente, todos los dedos acusadores han apuntado como autor material de la “xenófoba” iniciativa concienciatoria a un funcionario “bienintencionado” pero torpe, aunque nadie ha negado el incivismo contumaz de los residentes musulmanes de la localidad.

El comportamiento del conservador Robertshaw demuestra que nada hay más democrático que la estupidez, ya que un idiota profundo puede ser laborista o conservador, rico o pobre, inglés o español.

Sugerir que no se deposite la basura en la calle se considera una “incitación al odio”

Por Dazibao-Ñ-/
Un ayuntamiento  británico retira una campaña en la que se sugería a los musulmanes que no arrojaran la basura en las calles. Un concejal de la oposición, perteneciente al Partido Conservador, afirma que dicha campaña incita al odio racial. Los regidores laboristas se declaran inocentes y acusan a un funcionario subalterno de la fechoría.

El Ayuntamiento Bradfort, donde reside una numerosa población mahometana, ordenó la impresión de 16.000 folletos en los que se afirmaba que, según el Corán, la basura no debe dejarse en plena vía pública. Inmediatamente, los seguidores del “Profeta” montaron en cólera por la "campaña anti-islámica", y un regidor derechoide tachó la medida de incitadora al odio y la discriminación.



John Robertshaw, el edil derechista, ha declarado sentirse profundamente avergonzado por la iniciativa no nata de los laboristas, al tiempo que ha advertido: “Si esos panfletos hubiesen sido finalmente repartidos el Ayuntamiento habría sido acusado de incitación al odio, por cuanto se sugiere torticeramente que sólo los musulmanes depositan la basura en la calle (...) la insinuación es tan escandalosa que todavía no puedo creerlo (...) ¿Quiénes serán los siguientes acusados de incumplir las normas higiénicas? ¿los cristianos, hindúes o budistas?

Finalmente, todos los dedos acusadores han apuntado como autor material de la “xenófoba” iniciativa concienciatoria a un funcionario “bienintencionado” pero torpe, aunque nadie ha negado el incivismo contumaz de los residentes musulmanes de la localidad.

El comportamiento del conservador Robertshaw demuestra que nada hay más democrático que la estupidez, ya que un idiota profundo puede ser laborista o conservador, rico o pobre, inglés o español.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada