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Se presentaba Mariano Rajoy ante la Cámara Baja de la Nación sin poder contener la emoción en un discurso en realidad poco emotivo, aunque meritorio por su realismo y honestidad.

La pulsión de ese sentimiento de su fuero interno le delató cuando vino a decir algo así como que “no había venido al Parlamento en busca de lisonjas y aplausos sino a solventar problemas en un momento especialmente duro, y que lo decía una persona acostumbrada a ese tipo de situaciones”. Sin duda se refería a la travesía del desierto de estos últimos siete años, esquivando las dentelladas de muchos chacales dentro de su propio partido.

Sin restarle interés, que lo tiene, la situación anímica de nuestro futuro Presidente, a los españoles no importa más el trasfondo de su mensaje. Para no extenderme en exceso, mi análisis sobre el mismo lo he simplificado a la espera de ulteriores decisiones más concretas y lo he ordenado en un decálogo.

1) Es importante mentalizarse de que el PP sacará las tijeras de forma indiscriminada hasta para la inversión pública productiva. La cifra de 16.500 millones de euros no es simbólica ni baladí sino toda una declaración de intenciones bastante diseñadas a priori.

Esto en lo que se refiere al capítulo de gastos, en el de ingresos más privatizaciones para sacar dinero de debajo de las piedras. Se salvan las pensiones para salvaguardar el granero de los votos del PP a 8 años vista. En 2018 las personas de más de 65 años superarán en España el 20% de la población total.

2) Economía interna. Buenas medidas para Pymes y autónomos pero solo de caracter legislativo, desconocemos que alcances pueden llagar a tener las ayudas en una coyuntura de tan fuerte restricción del gasto.

3) Mercados y Europa. Continuidad en la política de sumisión a la intervención franco-alemana sobre España, eso sí, camuflada de eufemismos como la estabilización de los mercados y la c0ntención de la deuda. Sin embargo parece que es verdad que el Gobierno de Rajoy genera más confianza en el Viejo Continente y prueba de ello es el respiro que esta viviendo nuestra prima de riesgo.

4) Anuncio de creación de empleo y crecimiento, buen síntoma, por lo menos no se resigna como el anterior "Presidente". Falto de concreción sobre las medidas para invertir este fatal proceso de desintegración, aunque no era el día. Lo que si ha dado es fecha límite para la reforma laboral, pilar básico de este reto. Empresarios y Sindicatos deben espabilarse en ponerse de acuerdo si no quieren que su utilidad como parte de la sociedad civil quede en entredicho entre los ciudadanos.

5) Su diagnóstico sobre la eficiencia de las Administraciones Públicas se basa en un mero problema de funcionariado y no de sistema de megalodoncia del aparato administrativo. Ese es a ni entender uno de los errores capitales de su visión del Estado, mas fruto del pensamiento del siglo XIX que del XXI. Se estrellará seguro.

6) Nada sobre cambio climático y energías renovables, entre otras cosas porque en España este tema no está en la agenda política ni de cerca. ¡Ya estará!. Si se ha referido a la dependencia energética de España pero no parece tener soluciones a la misma.

7) Ley de Transparencia y Poder Judicial. Se ciñe a la retórica de lo que se tercia en este tipo de actos solemnes y además, lo que han dichos todos sus predecesores en el cargo, lo cual se entiende como “sacaré a los que hay para meter a los míos”. Sin embargo no creo que vaya a ser tan descarado como José Luís Rodríguez Zapatero que actuó en este ámbito sin ningún tipo de rubor.

Ni atisbos tampoco sobre la reforma electoral, tampoco la había prometido. Nada sobre la contrarreforma de la era de Zapatero en cuanto a supuestos derechos y libertades. Se ve que quiere tener de su lado la opinión pública gracias a las mejoras económicas antes de abordar estos asuntos.

8) Buen diagnóstico sobre la educación en España, pero me temo que faltará la medicina para curar al enfermo. También creo que volveremos a la LODE, o a una Ley parecida, antes del verano.

9) Más centralización del Estado en cuanto a normativas, lo cual no está nada mal. Espantada nacionalista ante un Presidente que, como dice Bono, grita sin complejos “Viva España”

10) Muy bien en cuanto a tender la mano a los demás a pesar de su amplia mayoría. Nada sobre ETA ni batasunos, para mi personalmente, acertado. Una incógnita su Ministro/a de Interior, y podría ser gallega.

Conclusión: D. Mariano Rajoy: un hombre muy bien intencionado y honesto. Su discurso muy en la línea Churchill en cuanto a “sangre, sudor y lágrimas pero en versión meteorológica con los nubarrones.

José Manuel Palacín Y Rguez es Presidente del CDL en Galicia

José Manuel Palacín | Análisis del discurso de Mariano Rajoy

Se presentaba Mariano Rajoy ante la Cámara Baja de la Nación sin poder contener la emoción en un discurso en realidad poco emotivo, aunque meritorio por su realismo y honestidad.

La pulsión de ese sentimiento de su fuero interno le delató cuando vino a decir algo así como que “no había venido al Parlamento en busca de lisonjas y aplausos sino a solventar problemas en un momento especialmente duro, y que lo decía una persona acostumbrada a ese tipo de situaciones”. Sin duda se refería a la travesía del desierto de estos últimos siete años, esquivando las dentelladas de muchos chacales dentro de su propio partido.

Sin restarle interés, que lo tiene, la situación anímica de nuestro futuro Presidente, a los españoles no importa más el trasfondo de su mensaje. Para no extenderme en exceso, mi análisis sobre el mismo lo he simplificado a la espera de ulteriores decisiones más concretas y lo he ordenado en un decálogo.

1) Es importante mentalizarse de que el PP sacará las tijeras de forma indiscriminada hasta para la inversión pública productiva. La cifra de 16.500 millones de euros no es simbólica ni baladí sino toda una declaración de intenciones bastante diseñadas a priori.

Esto en lo que se refiere al capítulo de gastos, en el de ingresos más privatizaciones para sacar dinero de debajo de las piedras. Se salvan las pensiones para salvaguardar el granero de los votos del PP a 8 años vista. En 2018 las personas de más de 65 años superarán en España el 20% de la población total.

2) Economía interna. Buenas medidas para Pymes y autónomos pero solo de caracter legislativo, desconocemos que alcances pueden llagar a tener las ayudas en una coyuntura de tan fuerte restricción del gasto.

3) Mercados y Europa. Continuidad en la política de sumisión a la intervención franco-alemana sobre España, eso sí, camuflada de eufemismos como la estabilización de los mercados y la c0ntención de la deuda. Sin embargo parece que es verdad que el Gobierno de Rajoy genera más confianza en el Viejo Continente y prueba de ello es el respiro que esta viviendo nuestra prima de riesgo.

4) Anuncio de creación de empleo y crecimiento, buen síntoma, por lo menos no se resigna como el anterior "Presidente". Falto de concreción sobre las medidas para invertir este fatal proceso de desintegración, aunque no era el día. Lo que si ha dado es fecha límite para la reforma laboral, pilar básico de este reto. Empresarios y Sindicatos deben espabilarse en ponerse de acuerdo si no quieren que su utilidad como parte de la sociedad civil quede en entredicho entre los ciudadanos.

5) Su diagnóstico sobre la eficiencia de las Administraciones Públicas se basa en un mero problema de funcionariado y no de sistema de megalodoncia del aparato administrativo. Ese es a ni entender uno de los errores capitales de su visión del Estado, mas fruto del pensamiento del siglo XIX que del XXI. Se estrellará seguro.

6) Nada sobre cambio climático y energías renovables, entre otras cosas porque en España este tema no está en la agenda política ni de cerca. ¡Ya estará!. Si se ha referido a la dependencia energética de España pero no parece tener soluciones a la misma.

7) Ley de Transparencia y Poder Judicial. Se ciñe a la retórica de lo que se tercia en este tipo de actos solemnes y además, lo que han dichos todos sus predecesores en el cargo, lo cual se entiende como “sacaré a los que hay para meter a los míos”. Sin embargo no creo que vaya a ser tan descarado como José Luís Rodríguez Zapatero que actuó en este ámbito sin ningún tipo de rubor.

Ni atisbos tampoco sobre la reforma electoral, tampoco la había prometido. Nada sobre la contrarreforma de la era de Zapatero en cuanto a supuestos derechos y libertades. Se ve que quiere tener de su lado la opinión pública gracias a las mejoras económicas antes de abordar estos asuntos.

8) Buen diagnóstico sobre la educación en España, pero me temo que faltará la medicina para curar al enfermo. También creo que volveremos a la LODE, o a una Ley parecida, antes del verano.

9) Más centralización del Estado en cuanto a normativas, lo cual no está nada mal. Espantada nacionalista ante un Presidente que, como dice Bono, grita sin complejos “Viva España”

10) Muy bien en cuanto a tender la mano a los demás a pesar de su amplia mayoría. Nada sobre ETA ni batasunos, para mi personalmente, acertado. Una incógnita su Ministro/a de Interior, y podría ser gallega.

Conclusión: D. Mariano Rajoy: un hombre muy bien intencionado y honesto. Su discurso muy en la línea Churchill en cuanto a “sangre, sudor y lágrimas pero en versión meteorológica con los nubarrones.

José Manuel Palacín Y Rguez es Presidente del CDL en Galicia

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