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La Liga Árabe envía a Siria como mediador a un genocida

Por Dazibao-Ñ-/
El gran pacificador enviado por la Liga Árabe a Siria es el general Mustafá Al-Dabi, mano derecha del genocida sudanés Omar Al-Bashir que fue responsable de la masacre de más de 300.000 personas en Darfur. Al-Dabi, fino observador político, ha declarado que no ha visto “nada aterrador” en Siria.

 

Parte la oposición siria ha manifestado su desconcierto por la llagada a Damasco de Mustafá Al-Dabi, jefe de la delegación enviada por la Liga Árabe, a quien considera persona de dudosa catadura moral debido a su participación en el exterminio de africanos en Darfur. Ante las críticas vertidas, la organización musulmana ha reiterado su total apoyo a Mustafá Al-Dabi, íntimo colaborador de Omar Al-Bashir y creador de los yanyaweed.

Aunque Mustafá Al-Dabi no está perseguido por la justicia acusado de genocidio como Omar Al-Bashir,  participó activamente en las  matanzas de africanos en Darfur y de cristianos y animistas en el sur de Sudán. Obra suya fue la puesta en marcha de los yanyaweed, mortífero cuerpo paramilitar pro árabe formado por gentes del norte mahometano, que asesinaban  y secuestraban en el sur a cristianos para ser vendidos como esclavos. Estos cautivos eran subastados en el norte, pero también se ofrecía su liberación a organizaciones caritativas occidentales a cambio de un sustancioso rescate.

Que la Liga Árabe considere a Mustafá como el perfecto pacificador de una Siria en llamas orienta mucho sobre el dudoso concepto que la mayoría de los árabes tienen de la democracia, la paz y los derechos humanos, como se observa en Egipto, Túnez y Libia, países donde se están instalando “democracias con características árabes”.

Con la posible caída de Bashar Al-Assad también desaparecerá el Partido del Renacimiento Árabe Socialista (más conocido como Partido Bazz ) que fue fundado por Michael Aflaq, un cristiano sirio defensor del nacionalismo árabe y laico. El régimen del Partido Bazz consiguió establecer la sociedad más abierta de su entorno y favoreció la convivencia pacífica entre las diversas confesiones religiosas del país. Ahora, la minoría chiita, a la que pertenece Al-Assad, y los cristianos pueden ser víctimas del revanchismo y el radicalismo sunita.

Los cristianos sirios, seculares chivos expiatorios de las iras musulmanas, ya han manifestado su inquietud por la probable defenestración de Bashar Al-Assad y la desarticulación de su régimen, por cuanto puede conducir a Siria al caos durante años y a sangrientas persecuciones religiosas. Sin embargo, sobre lo que pueda ocurrir en el futuro sólo Alá sabe más y mejor.

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