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Tommy Robinson, lider de la Liga de Defensa Inglesa, ha sido brutalmente apaleado por mafiosos musulmanes

Por Dazibao-Ñ-/
Tommy Robinson, líder de la Liga de Defensa Inglesa, fue apaleado el pasado 23 de diciembre por una caterva de musulmanes. Los mafiosos, que no dejaron de descargar sus golpes cuando la víctima ya se hallaba inconsciente,  gritaban: “Tommy, feliz Navidad, Alá es grande”.

 

Musulmanes de origen paquistaní tendieron a Robinson una celada el pasado 23 de diciembre. Aunque la agresión fue brutal no sufrió fracturas óseas, sin embargo, la familia espera el resultado de un escáner que determine si existen lesiones cerebrales.

La prensa británica ha mantenido un sepulcral silencio respecto al “incidente”, lo que no deja de ser asombroso, puesto que Robinson es un activista sumamente conocido en Gran Bretaña. Según ha declarado Robinson,  líder de la L.D.I, la policía no está muy “interesada” en actuar en  los casos en que la víctima de un acto racista es un nativo británico; no obstante, las fuerzas de seguridad están obligadas a  iniciar una exhaustiva investigación sobre éste asunto, que podría haber tenido un desenlace fatal, por cuanto el activista anti-islamita ha sido objeto de un riguroso seguimiento por parte de una violenta banda  mafiosa bien organizada.

 Hace tan solo unos días, un juez declaró la inocencia de unas señoritas somalíes de confesión musulmana que habían atacado salvajemente a una joven londinense al grito de: ¡Puta Blanca!  Su Ilustrísima consideró que la borrachera de las hijas de Alá debía considerarse como una eximente completa, ya que no estaban habituadas al consumo desmedido de alcohol.

Los paquistaníes que  cobardemente se ensañaron con un Robinson inerme, en el  caso de ser detenidos, también podrán afirmar en su descargo que estaban beodos perdidos el día de autos y que la víctima les provocó. Y, por supuesto, no es descartable que alguna ilustrísima británica, tan docta en estupidez como sus homólogos españoles, emita una fatua asumiendo esta grotesca defensa.

Los mahometanos han arrastrado a Wilders a los tribunales, han asesinado a un cineasta holandés, han intentado degollar a varios caricaturistas, han incendiado los locales de un periódico satírico y, ahora, linchan a un destacado dirigente de la L.D.I opuesto a la islamización de Europa, mientras le desean una placentera Navidad a golpes y le recuerdan que Alá es muy grande. Evidentemente, ese deseo de “paz” islámica dirigido a Robinson de manera tan contundente es una advertencia, un aviso, para que todos los infieles tomemos nota de las consecuencias de nuestra disidencia y adoptemos la suicida, pero más cómoda, actitud de sumisos dhimmis. Pero los hijos de Alá, como todos los totalitarios, se equivocan.

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