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Un musulmán asesina a sus hijas porque tenían "una vida demasiado occidental"

El “asesinato por honor” de tres hijas adolescentes por sus padres nacidos en Afganistán ha conmocionado a Canadá.

En el juicio ampliamente seguido, el polígamo Mohamad Shafia ha sido acusado de asesinar a sus tres hijas y a su primera esposa. También fue acusado de cuatro cargos de asesinato premeditado Hamed, el hijo de Shafia de 20 años de edad, y la segunda esposa de Shafia, Tooba Mohamad Yahya Tooba, la madre de las tres chicas asesinadas.

La familia vivía en Montreal, pero el juicio se desarrolló en la ciudad oriental de Ontario Kingston, donde el lago Ontario confluye con el río San Lorenzo. Los acusados supuestamente ahogaron a las víctimas, cuyos cuerpos fueron encontrados apilados dentro de un coche en la parte inferior del canal de Rideau el 30 de junio de 2009.

Los fiscales se han referido a la muerte como los llamados "asesinatos de honor" - el asesinato de mujeres por perpetrar violaciones de las normas sexuales o de comportamiento impuestas por la tradición. Naciones Unidas ha estimado que se producen unos 5.000 casos cada año en todo el mundo.

Tener hijas que actuasen como cualquier adolescente normal canadiense enfureció a Shafia, según ha escuchado el jurado. Las chicas - Zainab, de 19, Sahar, de 17, y Geeti, de 13, vestían con faldas cortas y coqueteaban con los chicos.

Las evidencias presentadas incluyen imágenes de teléfonos móviles de las chicas abrazando a sus novios.

Shafia, un empresario de 59 años de edad, llegó a Canadá con su segunda esposa y sus siete hijos en 2007. Su primera esposa, Rona Amir Mohammad, llegó meses después, presentada oficialmente a las autoridades migratorias canadienses como la tía de los niños. La poligamia es ilegal en Canadá.

En los meses antes de su muerte, las tres hermanas dijeron a los trabajadores sociales, funcionarios de la escuela y a la policía que fueron agredidas verbal y físicamente en el hogar. Zainab habló de soportar largos períodos de aislamiento forzado en su dormitorio. Huyó a un refugio para mujeres maltratadas, dos meses antes de morir. Sahar fue a la escuela con los brazos arañados y con moratones, e intentó suicidarse con pastillas para dormir.

Los trabajadores de asuntos sociales y la policía visitaron la casa pero no se llevaron a las chicas, ha escuchado el tribunal, al parecer porque las hermanas se negaron a repetir las acusaciones delante de sus padres.

Cinco semanas antes de su asesinato, Zainab se casó con su novio en una mezquita de Montreal. El matrimonio se disolvió al día siguiente después de la presión de sus padres.

Los acusados se declararon inocentes. Dicen que Zainab se llevó a sus hermanas y a su “tía” para un viaje de placer, mientras que el resto de la familia dormía en un motel en el camino de regreso a Montreal tras una visita a las Cataratas del Niágara, y que probablemente tuvieron un accidente.

La policía sospechó del asesinato casi de inmediato. Se encontraron piezas de un faro del Lexus de Shafia en la escena del crimen, y la parte delantera de su coche que estaba dañada correspondía con el daño que había en la parte trasera del coche en el que fueron encontradas las mujeres.

Las autopsias concluyeron que las cuatro se ahogaron. Pero la policía sospecha que pudieron haber sido asesinadas antes de que el vehículo terminase en el fondo del canal. Los cuerpos fueron encontrados apilados en una forma que hacía imposible saber quién estaba conduciendo.

Ninguna llevaba cinturón de seguridad, y a pesar de que la ventanilla del conductor estaba completamente abierta, la policía dice que la posición de los cuerpos sugiere que no habían tratado de escapar del coche sumergido. Se encontró a menos de dos metros de profundidad.

Sea cual sea el veredicto final, la evidencia hasta ahora ha sido escalofriante. Poco después de la muerte, la policía colocó un dispositivo de escucha en el coche de Shafia.

“Ellas cometieron traición de principio a fin”, decía Shafia a los otros dos acusados durante una conversación en el coche. “Traicionaron a la especie humana, traicionaron al Islam, traicionaron nuestra religión y credo, traicionaron nuestra tradición, lo traicionaron todo".

En otra conversación intervenida, Shafia, hablando de su segunda esposa, se muestra furioso: “Incluso si vuelven a la vida cien veces, si tengo un cuchillo en la mano, voy a cortarlas en piezas. No una, sino cientos de veces, puesto que actuaron de modo tan cruel hacia vosotros y hacia mí. Por el amor de Dios, ¿qué habíamos hecho tan mal para ellas? ¿Qué exceso habíamos cometido... que hasta se desnudaban delante de los chicos?

En un momento dado, se le escucha refiriéndose a su hija mayor, Zainab: “¿Es eso lo que debe ser una hija? ¿Puede una hija ser tan puta?

Luego este exabrupto: “Que el diablo se meta en sus tumbas”.

Cuando su defensa le preguntó en el juicio por estos hechos, Shafia culpó a sus arrebatos de las fotos que encontró, después de su muerte, de sus hijas abrazando a sus novios y vistiendo faldas cortas.

Más tarde, Lacelle le preguntó sin rodeos: “¿Cree que sus acciones fueron lo que les llevaron a tener la muerte que les correspondía?”

“Sí”, respondió Shafia.

Para muchos que siguieron el juicio, fue un momento terrible e incomprensible - un padre que creía que sus hijas merecían morir.

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